Jacobo y Estusha.
Autor: Lizette Arditi

 

Cuántico, Dual y no dual

Lorenzo León Diez


El yo como Idea
Jacobo Grinberg-Zylberbaum
INPEC-UNAM
1994

La glosa que vengo haciendo de la obra de Jacobo Grinberg no es cronológica, pues la lectura de su amplia bibliografia la he realizado según me van llegando sus libros. El yo como idea fue uno de la los últimos que escribió, si consideramos 1994 como el año de su desaparición. Aquí encontramos di interesantes conclusiones de experiencias descritas en sus otros libros y cobra sentido muy claro su vivencia con Pachita, la chamana mexicana considerada como una de las más poderosas que se han conocido.
Grinberg creó una teoría que llamó la Sinergia y que postula que la realidad perceptual aparece cuando acontece una interacción entre un campo neuronal y la estructura del pre-espacio, que nombró como la Lattice.
Para entender este concepto es necesario comprender lo que otro científico: Heisenberg denominó El Quantum Potentia o Mecánica Cuántica.
De acuerdo con esta teoría, existen objetos cuánticos e que no pueden representarse más que como asociados con una cierta probabilidad. Un objeto cuántico no existe como un objeto concreto y en una posición específica en el espacio, sino como un sistema probabilístico que no se encuentra en un sitio preciso. En otras palabras, el objeto cuántico que no se encontraba en ningún sitio exacto, y al mismo tiempo se hallaba en todo sitio, adquiere precisión y localización al ser observado.
Existe un nivel de realidad -dice Heisenberg- en donde todo se encuentra en potencia y donde existen todas las probabilidades de existencia. Este reino cuántico en potencia, al ser observado, traslada de su plano virtual una de las infinitas posibilidades de existencia, la cual se actualiza y  se convierte en real. Cuando Grinberg describe la estructura del pre-espacio. o sea la Lattice, es el reino de lo cuántico en potencia de Heisenberg.
En este libro Grinberg desarrolla la teoría de que el Yo, ese concepto tan caro para la modernidad posee una  existencia relativa y es el producto de un colapso de la conciencia única, la cual está en todo lugar y en ninguno a la vez, enteramente igual que la existencia de un objeto cuántico.
Entenderlo no es tan difícil como pudiera parecer: Un objeto tan aparentemente concreto y fijo como una  roca es un proceso y un producto de la percepción de tal forma que si esta última se modifica también aquella hace lo propio.
Los. escritos de Jacobo Grinberg son apasionantes por conformar un modelo físico que sería teórico solamente si no lo acompañara el testimonio que significa su vivencia con Pachita y otros chamanes de todas las culturas que documentó en su amplia obra, especialmente en los cinco tomos de Los chamanes de México.
De Pachita conozco otro registro (Alejandro Jodorowsky, La danza de la realidad. Mondadori 2001. Ciclo 19) que comprueba al pie de la letra lo que Grinberg vivió con esta extraordinaria mujer.
Digamos que de la gran cantidad de personas que vivieron la experiencia de curación con la chamana mexicana, Grinberg fue el testigo privilegiado de la tradición científica que quizá fue llamado al grupo de operaciones para comprobar la realidad del objeto cuántico.
Pachita, posiblemente había logrado una interacción con el reino de lo cuántico en potencia casitotal y fue el ejemplo más impresionante del funcionamiento cuántico de la conciencia.
El grupo de ayudantes de Pachita debió de haber sido cambiante, unos entraban y otros salían. Entre ellos las relaciones no siempre eran buenas, como lo describe el mismo Grinberg cuando se referiere a otro participante, de profesión médico.
Digamos que todos eran personas comunes hasta el momento que, rodeando a la santa, ingresaban a un mundo cuántico, precisamente, donde ellos mismos constituían la posibilidad de emanaciones energéticas que los convertían en curadores, cerrando y suturando las incisiones abiertas por el cuchillo de monte de Pachita. Todos participaban realmente en la creación de nuevos órganos Vitales, en los injertos, transfusiones de sangre y calor…
Recuerdo una ocasión -escribe Grinberg- en la que, asombrado, presencié una operación realizada por Pachita, que implicó el trasplante completo de un pulmón a un paciente que sufría cáncer pulmonar. El pulmón injertado fue colocado en la cavidad toráxica después de extraer el pulmón enfermo y sin un intervalo apreciable, comenzó a funcionar en forma normal como si todos sus tejidos y procesos se hubiesen interconectado con el organismo receptor sin pasos intermedios.
La teoría de la Sintergia de Grinberg quizá no sea posible adoptarla en la educación formal. Ello reconoce en este libro. Se trata del reconocimiento de la experiencia sensible, una pregunta crucial que aún los estudiosos de la percepción y los investigadores del cerebro no plantean claramente.
Pero si ésta es enunciada adecuadamente, abre todas las posibilidades para activar el asombro.
Se deberá concluir que no existe diferencia entre lo abstracto y lo concreto, el cielo y el infierno, el placer y el dolor, Dios y el hombre.
La teoría cuántica, la teoría sintérgica y la vivencia registrada con Pachita son un gran reto para nuestra concepción del universo. Por eso en este libro Grinberg sostiene la necesidad de argumentar en contra de la dualidad en que se levanta nuestra cultura, el observador-lo observado, materia-mente,
Dios-hombre, abstracto-concreto, cielo-infierno, placer-dolor.
¿En qué perspectiva nos han educado y educamos nosotros mismos a nuestros hijos? En el tiempo que surge a partir de esta dualidad. ¿Es posible sostener la experiencia no dual donde la imagen se observa en la conciencia y el sonido se escucha a sí mismo, donde un pensamiento se irradia a partir de un vacío, posee existencia propia durante un tiempo y después desaparece en el vacío sin dejar huella alguna?
La experiencia no dual, o sea la practicada por Pachita y los cientos de santos a lo largo de la historia humana, es quizá imposible de sostener en un mundo como el nuestro en el cual se estimula la individualidad, el apego, la propiedad privada y la competencia.
Ni las compañías trasnacionales, los gobiernos nacionales o las escuelas a las que asisten nuestros hijos sostienen el pensamiento no dual, al contrario, lo desacreditan si es que lo conocen.
Documentos tan perturbadores como los que difunden la existencia de Pachita, empiezan a ser del dominio común. Es el caso de otro texto que se antoja inabarcable y perturbador: El libro de Urantia. Sorprende que sea un texto publicado por primera vez en 1955. Han pasado casi 50 años y ahora se convierte en una lectura expansiva. Un volumen en papel Biblia, con letra de 8 puntos de 2097 páginas, totalmente autorreferencial, como es la conciencia que el budismo tibetano denomina “Rigpa” el reino de lo cuántico en potencia).
Este libro fue dictado a un grupo de personas por un hombre que, como Pachita, entraba en trance o estados mediúmnicos. Respondía solo a preguntas.
El grupo creció hasta un número de 400 y trabajó en estos dictados durante varios años, teniendo como referente como fecha de la revelación 1934.
Es un relato que sale totalmente de cualquier referencia, aunque tiene en su raíz los libros bíblicos.
Es un legado de 196 documentos dividido en cuatro partes: El universo central y los Superuniversos, El universo local, La historia de Urantia, La vida y las enseñanzas de Jesús.
Su lectura me hace recordar pasajes enteros de la obra de Jacobo Grinberg. Me intriga lo que pudo haber pensado de él Carlos Castaneda. A Alejandro Jodorowsky todavía podemos preguntárselo.
Dice Urantia, por ejemplo: "Cuado las condiciones físicas son idóneas, pueden producirse evoluciones mentales repentinas, cuando la condición de la mente es propicia, pueden ocurrir transformaciones espirituales repentinas: cuando los valores espirituales reciben el reconocimiento debido, entonces los significados
cósmicos se tornan discernibles, y la personalidad, en creciente escala, se libera de los obstáculos del tiempo y se redime de las limitaciones del espacio."
El asunto es que estos libros imponen otra visión de lo que hasta ahora se conoce como ficción, que parece ya un concepto anticuado e inoperante.

Realmente es un término que sirvió de puente en una sociedad fundada en la dualidad que enviaba la imaginación (como manifestación de lo no dual así como la brujería o la magia) a la ventanilla correspondiente de la economía literaria.(Lorenzo León Diez)

 

 

Ciclo Literario.

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