Jacobo y Estusha.
Autor: Lizette Arditi

 

Jodorowsky: Arte y Curación


Lorenzo León Diez


La danza de la realidad
Alejandro Jodorwsky
Mondadori,2001

 

Hemos venido publicando aspectos relacionados con la existencia de Pachita por considerar que es un ser excepcional que vierte a través de su vida y obra la anunciación de acontecimientos que ahora estamos viviendo en la ascensión de las espiritualidades, en la aparición de libros con el valor de lo profético y que instauran la indivisión de arte y ciencia, de arte y magia e incluso la unidad de arte y moral.
En efecto, cuando uno ve y escucha a Deepak Chopra en sus presentaciones filmadas se da cuenta de cómo se ejerce el poder curativo del arte, de las palabras. Chopra, habla quizá como Cristo se dirigía a la comunidad: expone el arte de la unidad del ser en leyes leyendo a Tagore.
Es curioso. Octavio Paz era un gran conocedor de la cultura hindú, el Mono Gramático es una obra plantada en esa naturaleza prodigiosa, en sus últimos años escribió Vislumbres de la India, también sobre la espiritualidad de esa cultura tan semejante a México, dicho por él mismo. Pero nunca ejerció esa dulzura y la guía que se desprende del arte hindú. El asunto es evidente: ya no basta ser un intelectual, un poeta según el juego de las garantías culturales (los premios, las ediciones, los reconocimientos), sino un explorador de la potencias materializadoras del lenguaje.
Solamente conozco un autor que haya dado el paso del arte a la curación, debe haber más y va haber más, pero en el panorama cultural solamente Alexandro Jodorowsky aparece como un dramaturgo, actor, director de teatro, de cine, escritor de novelas, fábulas, cuentos, comics, películas...que transitó a la curación.
La curación es el acto más pleno a la que puede aspirarse, ser curado y curar. Las enfermedades -dice Jodorowsky- son sueños, mensajes que denuncian problemas no resueltos-. La enfermedad es un concepto que esconde mil metáforas.
Pachita define para Jodorowsky: "El cáncer y las otras enfermedades graves se presentan como ejércitos de guerreros, siguiendo un plan de conquista preciso. Cuando revelas a un enfermo que desea destruirse a sí mismo el camino que lleva su enfermedad, se apresura a seguirlo. (..) cuando uno piensa que está mal, el cuerpo se enferma".
Jodorowsky considera a los males síntomas corporales de heridas psicológicas causadas por relaciones familiares -o sociales-dolorosas. En verdad -escribe- la mayor parte de los problemas que tenemos son los que queremos tener.
En la perspectiva evangélica la acción de Jesús presenta a la enfermedad como un acontecimiento, la oportunidad de cada quien para tocar al curador (y la figura del curador está en el origen y el fin) El curador está dentro de nosotros. Cristo es un curador pero no está aquí para sanar la enfermedad (solamente), sino para hacer accesible la divinidad al hombre mediante la enfermedad. Jodorowsky dedicó todo un libro al evangelio cristiano en Evangelios para sanar.
Jodorowsky se dio muy pronto cuenta que la fama, el éxito, el dinero que busca el artista es un fin que imposibilita la realización del arte. Octavio paz también lo vio al final de su vida, cuando tanto criticó al dinero. El arte es una lluvia de egos y una tela de la intrascendencia si no se convierte en acto propiciador de la conciencia (conocimiento más amor es sabiduría). Las palabras del poeta tienen- el destino de la curación si son verdaderos frutos de la conciencia. Para serlo son el resultado de la interiorización de masas colosales de experiencia, la del poeta y la de quienes hablan a través de su lengua.
El poeta y el filósofo (Wittgenstein: no hablo de lo que callo), tienen en su hacienda el silencio, vienen y van al silencio (la lectura y la oración -que se pronuncia, que se oye- y la visualidad teatral o cinematográfica en el caso, específico y excepcional de Jodorowsky, fiel de Artaud e innovador él mismo)
La palabra es un acto, antes que una escritura. Si la palabra es curativa es porque tiene su identidad con la acción que es indistinta al ser: quien la dice, quien la escribe, quien la lee, quien la reescribe, quien la pronuncia al leerla, quien la gestualiza. El poder de ese acto abre (nos abre) en el otro. Sí, efectivamente, es el territorio tan frecuentado por Paz, de la otredad, pero lamentablemente el poeta, en su caso, fue subordinado al ego que esa acción tan poderosa propicia (la fama, el poder) y no transitó hacia otras fase de la creación.
Se trata de una frontera que los artistas empiezan a comprender y desde la cual se levantan los monumentos nuevos de algo que ya no es solamente arte sino operaciones curativas que en caso de Jodorowsky se llama la Tarología, la Psicomagia, Psicogenealogía, Psicochamanismo, Masaje iniciático.
No basta crear. Es necesario curar. De eso se percató Jodorowsky. Como han estado leyendo en Ciclo, estoy publicando glosas de la obra del mexicano Jacobo Grinberg. Ahora reproducimos una parte de la experiencia del autor chileno con Pachita. Es una descripción idéntica a la sorpresa de Jacobo. Ambos formaron parte del equipo de operaciones de este ser que no debemos catalogar en términos como chamana, bruja, santa...es una fuerza que sigue aquí aunque sea ahora su hijo Enrique quien recibe el espíritu del Hermano Cuauhtémoc, ¿identidad? que tiene un nombre  (el que cae Cristo-Cuahutémoc o el dominio donde ya todo es impronunciable: "Querer, osar, poder y callar".
Pachita otorgó el "don" curativo a Jodorowsky y Jacobo. Los libros de uno y otro son experiencias de conciencia que están continuando en otras obras, pero allí están los primeros capítulos de un libro que se está formando y que constituye una lectura de la importancia de los libros sagrados de los que careció nuestra cultura, mutilada y oprimida durante 500 años. El precusor de ellos es, por supuesto, Carlos Castaneda. En el siguiente número de Ciclo publicaremos la experiencia de Jodorowsky con Castaneda.
La danza de la realidad es una obra complementaria e integrad ora de la de Grinberg y Castaneda. En ellos está un conjunto compuesto por la ciencia (Grinberg), el arte (Jodorowsky) y el chamanismo (Castaneda). No conozco registros de algún encuentro entre Castaneda y Pachita, pero es probable que se hayan conocido. No olvidemos que México desde siempre, pero particularmente con el surrealismo- muralismo, ha sido fuente universal de la experiencia artística (Pocos países se pueden dar e1 lujo de tener obras como Bajo el Volcán, de Malcom Lowry, en su cofre cultural). El momento en que Jodorowsky conoce a Pachita es el mismo en que Grinberg entra a su círculo de curación. No es improbable que hayan participado juntos en operaciones, podemos ver que siempre son hasta media docena de ayudantes.
Cuando Pachita murió, cuenta Jodorowsy, no pudieron enterrarla sino hasta tres días después, pues aún sin signos vitales su pecho permanecía guardando temperatura, por lo que no se podía levantar el certificado de defunción.
Jodorowsky lee diariamente en forma gratuita el Tarot en su Café Místico de París donde entra en trance y crea órdenes surgidas del mismo territorio donde se produce el milagro de la curación, pues la enfermedad es una voluntad del hombre en busca del ser, pero que no puede ser reconocida ni curada por métodos que están fundados en el interés donde el cuerpo paciente es carne del mercado. Por eso, los médicos abiertos a la experiencia de conciencia ejercitada por artes milenarias, empiezan a tomar cartas y cursos en estos asuntos.

Por eso, el diálogo de Pachita con una enferma, es necesario en esta entrega. (Lorenzo León Diez).

 

 

 

Ciclo Literario.

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