El Reino del Cruce  o  I   Tenochtitlan

Gabriela León


Piense en un grupo de gente.
        Y ahora, piénselos otra vez pero como un grupo diverso: de raza, género, edad y cultura. Aíslelos de su contexto cotidiano, como si cada uno, por circunstancias ajenas a usted y a mí, hubiera decidido emigrar de su Aztlán individual y por una suerte de causalidad coincidieran en determinado espacio. Elija usted el lugar propicio, lo que importa es esto: al grupo de desconocidos le serán revelados, a través de una trama plausible, una suerte de signos para fundar su propia Tenochtitlan o como también podríamos, usted y yo tomar la decisión de llamarle: Reino del Cruce.

Fotografía
Ricardo Gómez / 2009

01    Se fundará el Reino del Cruce en donde los emigrantes encuentren el tatuaje de un águila posada sobre el pecho de un hombre.
02    Habrá que practicar diversos ejercicios iniciáticos para provocar la construcción de identidades alternas, necesarias para la consolidación del Reino, como mirar fijamente a un desconocido elegido al azar; escoger a otro y auscultarle con minucia, es decir, reconocer, oler, tocar, degustar, sentir y/o dejarse hacer por el otro; elegir a otro más, tomar su mano y lanzarse en una carrera a toda velocidad con los ojos cerrados.
03    La colonización se hará por medio de comunidades efímeras, pero a partir de vínculos sólidos y de liberación prolongada, que se puedan cultivar por diversos medios, como las ciber-chinampas.
04    Las alianzas entre diversos grupos étnicos y todo tipo de minorías serán fundamentales, pues la otredad no será un motivo de temor en las Tenochtitlan individuales.
05    El instante y el gesto, a pesar de su condición efímera y aunque resulte paradójico, se valorarán por la permanencia en la memoria y en el cuerpo de los que crean, a partir de acciones y presencia (en el Reino del Cruce, el elemento dinámico estará presente en ambos: el que se muestra  y el que observa).
06    El ejercicio creativo será una aventura constante.
07    La exploración de los límites auto-impuestos en el acto creativo, será confrontada con las líneas imaginarias que llamamos fronteras entre países o entre conceptos.
08    Se construirán imágenes a partir de tomar riesgos y lejos de toda estructura rígida.
09    Se incitará a cultivar el oficio de ser ilegal, para cruzar de mojados las fronteras conceptuales.
10    Todo lo anterior se reinventará, cada que los emigrantes en su diáspora, encuentren el tatuaje de un águila posada sobre el pecho de un hombre.
Piense en dicho grupo de gente.
Y ahora, piénselos otra vez como un grupo diverso: de raza, género, edad y cultura. Después de convivir por un determinado periodo de tiempo y en un lugar propicio, elegidos por usted, el grupo de desconocidos no será tal, podemos, si está usted de acuerdo, referirnos a ellos con una palabra: comunidad. Al llegar a este punto, dicha comunidad, tendrá que disolverse. Para ese grupo de personas, elegidas por usted, el mundo habrá cambiado y sus sueños serán muy distintos; con seguridad, la paranoia de la existencia se tornará en un sin fin de expediciones creativas y efímeras, pues todos se habrán convertido, de manera irremediable en: ilegales.


A partir de su experiencia con la Pocha, comandada por el Mad Mex, Gabriela León en complicidad con otros artistas, fundó en Oaxaca el laboratorio de arte re-activo:
La Perrera.
www.gabrielaleon.com
www.laperrera.pbwiki.com

 

 

 

Ciclo Literario.