El poema debe ser un relámpago

Nota y traducción: Alfredo Coello


Fereira Gullar nació en 1930 en San Luis del  Maranhão. Fue locutor de radio en su pueblo y en 1949, con el poco dinero que ganaba en la radio, editó su primer libro Um pouco acima do chão (Un poco arriba del suelo). Gullar, en esa época, era un poeta parnasiano que dominaba la expresión en la economía de las palabras. Y es que el verso en métrica y rima obligaba al poeta a trasladar su pensamiento al interior de esa medida. El dominio de esta técnica poética le permitió transgredir ese territorio y convertirse en el ‘poeta de las rupturas’. Todavía no conocía a los modernos
     En esa época en que las vanguardias literarias de la Primera Guerra Mundial se apagaban para dar paso a las nuevas que surgían después de la Segunda Guerra, en el Brasil estaba en boga el grupo de los Modernistas de la escuela de la ‘Semana del 22’, que irrumpió en el escenario de las artes conocido por sus ambiciones ‘antropofágicas’. Cuando el poeta Gullar rompió con el parnasianismo descubrió a los modernistas y de esa época opina: ‘Cuando descubrí la poesía moderna era el opuesto, con su libertad y su verso libre, de todo aquello que yo sabía, de aquella forma parnasiana que dominaba con excelente disciplina. Y cuando descubrí esa libertad, me dije a mí mismo que jamás adoptaría cualquier forma preestablecida en mi poesía, cualquier modelo, aunque éste fuese de mi creación’. Y desde entonces el lema poético-creativo de F. Gullar fue el de seguir a pie de letra el pensamiento de Paul Gauguin que leyó cuando tenía 18 años: “Cuando aprenda a pintar con la mano derecha, me cambiaré a pintar con la izquierda. Y después, cuando aprenda a pintar con la izquierda, voy a pintar con los pies”. Y este es el camino de la vida de este poeta brasileño que hasta los días de hoy recorre y trilla en la ciudad de Río de Janeiro.
Y es entonces, en los años 50’s, cuando conoció y entabló amistad con poetas de altos vuelos como Oswald de Andrade, Manuel Bandeira, Carlos Drummond de Andrade. Tiempo después, en 1956  lo invitaron Haroldo de Campos, Augusto de Campos y Decio Pignatari a participar de la Primera Exposición Nacional de Arte Concreto, en el Museo de Arte Moderno de Sao Paulo. Sin embargo un año después rompió con el grupo de los concretistas, en específico con el grupo Noigandres (en particular con los “poetamenos” de Augusto de Campos).
Su vida poética ha rastreado los insospechados caminos de la traducción de varios poetas al brasileño, ha incursionado en el ensayo sobre pintura y pintores, también es un dramaturgo productivo; en fin, es el poeta brasileiro más ‘antiguo y moderno’ del Brasil de hoy cuando el 10 de septiembre de este año cumplirá sus 80 años. Y no pertenece ni se identifica con ninguna corriente literaria.
Alcanzó la fama como poeta, cuando por conflictos con la dictadura militar brasileña, se exilió en 1971, y en Argentina escribió su excelente Poema Sujo (Poema Sucio) del que Vinicius de Moraes, otro grande poeta y músico, opinó que es ‘un poema de largo aliento’ – 56  cuartillas con unas 13000 palabras – en donde el poeta alcanza una universalidad como no se veía en la poesía brasileña desde que Drummond escribió Sentimento do mundo y A rosa do povo.
 El poeta recibió el pasado 31 de mayo de 2010 el premio de poesía Camões que otorga el ministerio de cultura de Portugal y es uno de los premios en poesía de mayor renombre a nivel internacional. Ciclo Literario se une al festejo poético y ofrece como primicia, en traducción libre, un trecho de su famoso Poema Sujo.

 

Poema Sucio /
Fragmento

 

una noche encajada en otra
como la lengua en la boca
yo diría
como un cajón de ropero
metido en el armario (más
abajo: el miembro en la vagina)
o como ropas negras
sin uso dentro del cajón
o como una cosa sucia
(una culpa)
dentro de una persona
en fin como
un cajón de lodo
dentro de un ropero de lodo,
                                                          así
tal vez fuera la noche en la Baixinha
princesa negra y coronada
pudriéndose entre los manglares
Mas para definir bien esa noche
de la Baixinha
                              no se debe separarla
de la gente que vive ahí
porque la noche no es
apenas
la conspiración de las cosas.

-      

yo no sabía tú
no sabías
hacer girar la vida
con su montaña de estrellas y océanos

Bella bella
más que bella
pero ¿cómo era el nombre de ella?
no era Helena ni Vera
ni Nara ni Gabriela
ni Teresa ni María
su nombre su nombre era...
se extravió en la carne fría
se perdió en la confusión de tantas noches y cuántos días
se extravió en la profusión del acontecimiento en las cosas
constelaciones de alfabeto
noches escritas a gis
pastillas de cumpleaños
domingos de fútbol
entierros bárbaros elecciones
ruleta billar baraja
cambió de cara y cabellos cambió de ojos y rizos mudó de casa
y de tiempo: aún está conmigo está
perdido conmigo
tu nombre
en alguna parte.

Qué importa un nombre a esta hora al anochecer en São Luis
do Maranhão la mesa bajo una luz febril la cena entre hermanos
¿nuestro país es un enigma interiorizado?
          pero qué importa un nombre
debajo de este techo de tejas despostilladas vigas desnudas entre
calentadores y cristalería de mesa en medio de un armario frente a
tenedores cuchillos y platos de loza quebrados
cuántas cosas perdidas
en esta vida
como se perdió del que ustedes hablaban
masticado
mezcla frijol con harina en pedazos de carne asada

. . .

Ah, mi ciudad verde
mi ciudad húmeda
arrebatada todos los días por sus vientos
murmullo de mar cotidiano
mi ciudad sonora
esferas de ventisca
ruedan locas encima de tus miradores
y de los campos de futbol.

Fotografía
Mario Testino / 1999

 

 

Ciclo Literario.