Márai apenas entra a nuestra sala

Alfredo Coello Torres / Lorenzo León Diez


Sándor Márai
Una vida en imágenes
Erno Zeltner
Traducción de Elisa Renau
Universitat de Valencia
Universidad de Granada
2005

 

En esta biografía –nos dice  el autor-, el lector no hallará ninguna interpretación de los  poemas o novelas de Sándor Márai,  ninguna valoración estética (eso queda reservado para quienes escriban la Historia de la literatura húngara y para otros); aquí nos dedicaremos más bien a dibujar las huellas que dejó su vida, a iluminar los trasfondos de su biografía, a presentar a Márai  como contemporáneo –en diferentes fases de su larga vida: como poeta admirado y celebrado, como un periodista siempre presente e influyente, pero también como alguien acosado y enfermo, más tarde como un exiliado olvidado y ofendido.

Fotografía
Casa de Márai destruida. 1945, Buda.

Este libro es la sencilla reseña de la vida de un escritor de gran complejidad que, conforme el tiempo pasa, es dimensionado en su magnífica importancia por los lectores de todo el mundo, principalmente los húngaros y los alemanes, en cuyas lenguas se publicaron primordialmente sus libros. En nuestro caso, en el habla hispana, la editorial Salamandra, de Barcelona, se ha dado a la tarea de editar su obra que, según esta biografía, alcanzaría más de 40 volúmenes.

En un pasaje clave  Marai escribe:
Nosotros no solo actuamos, hablamos, pensamos, soñamos, también preservamos nuestro silencio acerca de algo. Toda nuestra vida permanecemos en silencio acerca de quienes somos, cosa que solo nosotros sabemos y de esto no podemos hablar con nadie. Sin embargo sabemos lo que somos y de lo que no podemos hablar constituye la “verdad”. Somos aquello sobre lo que podemos preservar nuestro silencio. (Land, Land!..., p.83)

   Sándor Márai fue un autor sumamente activo. “Un escritor cumple con su tarea sólo cuando es creativo”, afirmó. Y durante su larga vida (murió a los 85 años) cumplió con puntualidad una interminable jornada ante su máquina: crónicas, artículos, ensayos, novelas, obras teatrales. Márai fue testigo del derrumbe del mundo burgués centroeuropeo, víctima de primera fila no solamente de la invasión alemana sino, después, de la nueva hegemonía comunista rusa, que lo obligó a abandonar definitivamente Hungría en 1948 en lo que sería uno de los exilios más emblemáticos de la nueva época de los llamados países del Este, que resurgían de los escombros dejados por la Segunda Guerra Mundial.
    “Hemos de tener presentes dos cosas –escribió Márai sobre la migración de la que formaba parte–. No tenemos derecho a sentirnos ofendidos y, ante todo, no debemos hacernos daño a nosotros mismos. Ir hacia delante sin vacilar. “

Esta biografía es una amable presentación, textual y fotográfica,  de la vida intelectual y espiritual de un hombre que significa la voluntad de la individualidad acrisolada en la fina tradición civilizatoria de la burguesía húngara, misma que, al lado de grandes creaciones literarias contemporáneas, como la de Thomas Mann-- sin duda un ejemplo admirado por Márai--, nos entrega un testimonio de la sociedad donde emergieron las oscuras fuerzas fascistas. Fuerzas que disolvieron los entramados comunitarios en una fastuosa carnicería cuya huella aún no deja de asombrarnos pues el Ejército Húngaro perdió en el frente ruso 40 mil soldados y 170 mil fueron hechos prisioneros en este episodio preliminar a la invación nazi.

Fotografía
Thomas Mann y Sándor Márai. / 1935

El libro de Erno Zeltner nos permite contar con una lista detallada de las obras de Márai de acuerdo al año de su publicación, y esto ya es en sí mismo un gran mérito, pues nos anuncia, si editorial Salamandra sigue con su programa de traducción, un banquete que apenas estamos comenzando:

1930: Los Jóvenes rebeldes. (novela)
          Y siguió siendo un extraño (novela)
1931: Un perro con carácter. (novela)
1933: La escuela de los pobres (texto crítico siguiendo el modelo inglés)
1934: Confesiones de un burgués (novela. Primer volúmen)
1935: La noche antes de la separación (novela)
1937: Los celosos (novela. Continuación de Los jóvenes rebeldes).
1938: Las cuatro estaciones. (epigramas en prosa)
          Herbario. (reflexión periodística)
1939: La Herencia de Esther.-Viento del Sur. (novelas cortas en un volúmen)
1940: Encuentro en Bolzano (novela). En 1960 se añadió Un señor de Venecia. (versión dramatizada).
           El regreso de Simbad (novela)
           La última aventura (estreno teatral)
1941: Magia (novela corta)
          Patrulla de Kaschau (novela)
          El legítimo (novela)
          Viajes de un matrimonio (novela)

1942: Cielo y tierra. (Reflexión periodística).
          La ira. (novela)
          Los burgueses de Kaschau (estreno teatral)
         
1943: Crónica dominical (artículos y crónicas)
1943: Vasárnapi Krónika. (ensayos)
1946: Inspiración y nación (ensayos).
         A novér (novela)
         Los ofendidos (novela)
         La gaviota (novela)
         El juicio final (novela)
         La lucha (teatro)
1951: La oración fúnebre (monologo dramático)
1952: Hechizo en Itaca (novela)
1957:  El milagro de San Genaro (novela).
1958:  Diario 1945-1957
1967: La ira (transmisión televisada)
1968: Diarios 1958-67
1970: El juicio de Canudo (novela histórica, ambientada en Brasil a fines del siglo XIX)
1971: Algo ha pasado en Roma (novela histórica sobre el emperador Julio César)
1972: ¡País! ¡País! (novela. Continuación de Confesiones de un burgués)
1975: El confortador (novela histórica. La Inquisión y la muerte de Giordano Bruno)
1976: Diarios 1968-75
1978: El delfín mira hacia atrás (Poemas).
1978: Judith y el epílogo. (Continuación de El legítimo)
1982: Amor profundo (novela policiaca)
2000: Liberación (novela escrita después de la guerra.

Quiere decir que nos esperan varios años antes de poder decir que conocemos en español la obra de este autor que nos muestra en forma impecable los valores enunciados por la palabra “clásico”, concepto que define las creaciones que continúan en relación estrecha con públicos y culturas posteriores y distantes a los que las conocieron en su momento, independientemente de que hayan estado de moda en su época, como en efecto sucedió con muchos de los libros de Márai y, sobre todo, con sus obras de teatro. Mundos desaparecidos, los que vivió y describe Márai que, sin embargo, tienen una presencia intacta en la imaginación. Los personajes de Márai circulan hoy, como ayer y como mañana, en el intemporal espacio del arte, están vivos y no tienen prisa para aparecer en cualquier momento, otra vez, ante nosotros, que los esperamos con la apasionada curiosidad de saber asegurada una experiencia mayor en la percepción mental, que es la lectura. Por ejemplo, no se ha traducido aún la que se consideró su mejor novela: El regreso de Simbad. Y ¿qué significa este adjetivo en la obra de Márai, siendo que casi todo lo que se ha publicado de él en español es sorprendente?

Cierto día aprendí hasta donde podía llegar la responsabilidad de la palabra escrita y comencé a sentir miedo”, escribió el joven Márai. Esta frase es un enigmático estandarte del poder de la escritura que Márai asumió con integridad, pues su presencia en las letras de Europa no solamente era a través de sus libros sino de sus variadas y numerosas colaboraciones periodísticas donde estaba en todo momento frente a frente con las tendencias culturales de su tiempo y en los debates más trascendentes para la vida pública de su país.

Pero más allá de las polémicas ( Una amiga lo describe así: “Hablaba siempre reposada y reflexivamente, despacio, acaso porque ya estaba concibiendo la frase siguiente en algún rincón de su cabeza, pero con fluidez y entusiasmo – aveces también lleno de cólera, cuando hablaba de política o sobre los americanos. América no le gustaba demasiado....), el compromiso de Márai es muy claro, como se puede ver una vez que la catástrofe se ha erguido en toda su terrible potencia: “O muero en esta guerra o sobrevivo; no puedo hacer nada en este asunto, ¡ni tampoco por mí! Si sobrevivo, la tarea será sencilla: habré de terminar las novelas La hermana y Los ofendidos. Todo lo demás no me incumbe para nada”.

El escritor es ciudadano de un territorio constituido por el lenguaje, que no puede ser socavado porque su materialidad es intangible, libre de bombas, inmune a las cárceles. Pocas veces la humanidad ha puesto bajo presión las realizaciones de su historia, los logros y las construcciones de su larga existencia: en esta confrontación entre los países “civilizados” cayeron millones de personas en los campos de concentración, en los frentes de batalla, en pueblos y ciudades víctimas de la enfermedad y el hambre; se derruyeron edificios hasta sus cimientos, como la casa misma de los Márai...al interior de este horror el artista se aferra a lo único indestructible: las palabras. Sus libros, ahora, son la prueba de que Márai tenía razón. Por eso al triunfo de los aliados, cuando se reveló la naturaleza totalitaria y facciosa del nuevo régimen, Márai siguió fiel a esta responsabilidad que había descubierto muchos años antes con miedo: escribir en libertad. Fue el influyente crítico marxista, Georg Lukács, el que dio vía libre a su persecución, al publicar un largo artículo sobre la novela Los ofendidos.
     De regreso en Hungría la campaña final ha comenzado. La policía secreta está por todas partes. Márai deja de escribir para periódicos, pero continúa publicando libros, incluyendo dos volúmenes de una trilogía acerca del periodo de Hitler, que Georg Lukács destroza en una reseña, prefiriendo ver lo que Márai tiene que decir acerca de los fascistas como un comentario velado de los comunistas. A partir de esto Márai guarda silencio, viviendo modestamente de sus regalías. Pasa los días inmerso en los novelistas menores de la Hungría del siglo diecinueve, con sus historias del mundo de su niñez.
     Más y más presión es puesta a soportar a la burguesía intelectual para aprobar el régimen. Se hace claro que la libertad de permanecer en silencio, como una forma de exilio interno, será arrebatada a personas como él. Consulta a su amado Goethe, y Goethe le dice que si tiene un destino es su tarea vivir fuera de ese destino. Hace arreglos para irse. Extrañamente, ningún obstáculo oficial es puesto en su camino.
            El periplo del exilio de Márai abarca varias ciudades de diversos países, siempre al lado de su esposa Lola, con quien vivió más de 60 años. El biografo anota: Antes de su matrimonio Sándor era increíblemente veleidoso. Vivió las aventuras más increíbles con las mujeres. En la época anterior a su matrimonio llevaba una vida amorosa enormemente activa. Pero después se convirtió en Francisco de Asís en persona. Cualquiera habría puesto la mano al fuego por él. Tras la boda ya no tuvo ojos para ninguna otra mujer.
     En su exilio recorrió Francia, Alemania, Italia, y Nueva York , pero la ciudad donde se sintió más cómodo fue Nápoles, que en una ocasión, en su exilio final, en San Diego, se la recuerda una visita a la frontera de México. Escribe estas interesantes palabras sobre nuestro país el viejo y enfermo Márai: “Tengo algo en común con México. Ahora lo percibo intensamente. En las décadas pasadas he pensado a menudo en México, a veces con un sentimiento de nostalgia”.
      El reciente interés en Márai no es fácil de explicar. Durante los 90s cinco de sus libros aparecieron en Francia sin atraer más que reseñas respetuosas. Después en 1998, promovido por Roberto Calasso de la casa editora Adelphi, Embers (este libro está inédito e español) en italiano se disparó a las listas de best-sellers. En Alemania vendió 700,000 copias en pasta dura. “Un nuevo maestro”, decía una reseña en Die Zeit, “a quien en el futuro clasificaremos con Joseph Roth, con Stefan Zweig, con Robert Musil, con quien sabe cuantos más de nuestros desaparecidos semidioses, quizás incluso con Thomas Mann y Franz Kafka.”
     J.M. Coetzee en su texto ensayístico Inner Workingss nos alerta y apremia a una lectura más apresurada de Márai; el lector occidental se reúne en torno a la novelística donde nuestro autor sostiene, en su escritura, el entendimiento del odio psicópata entre guerras, y es en su novelística que nos acerca a la historia mundial para contar la vida de las  personas ordinarias de Budapest.

      Qué feliz lo haría, si eso fuera dable, enterarse del aprecio que suscitan sus libros en nuestro país y la esperanza de muchos por su visita, porque Márai está todavía por llegar completamente a nuestra sala, apenas está entrando, se está quitando la bufanda, camina hacia un sillón para contárnoslo todo, todo lo que aún nos tiene por decir sobre nosotros mismos.

 

 

Ciclo Literario.