Nyman en Cartagena


Madeleine Belmonte


Nadja Massün
Fotografía


En aquellos días yo hubiera querido regalarte el obsequio más hermoso y simple del mundo. Algo digno de ti, que ponías en el reproductor de música un nocturno en violonchelo a la hora que nadie escucha porque están todos atareados en registrar altas ventas en medio del  espantoso ajetreo de una tienda de electrodomésticos. Pero eso a ti qué te importaba, si podías pasar horas extras buscando en la bodega de artículos descontinuados una mecedora para aquella compañera de trabajo recién casada que sólo podía dormir de esa manera. Y cómo te conmovía la escuálida chica convertida en esposa de la noche a la mañana presa de estremecedores sentimientos. Como el violonchelo, que lanzaba sus aullidos al mar cuando ya hacías el recorrido habitual en tu jeep por la ciudad amurallada, con una lata de cerveza en la mano y el mensaje en el móvil de que una llamada urgente me llevaría en unos minutos de regreso a mi patria.

 

Ciclo Literario.