El eterno retorno de Franz Kafka

Lorenzo León Diez


Una noticia se emitió desde Jerusalén: En cualquier momento, debido a una orden judicial, se abrirán las cinco cajas fuertes con el legado del escritor checo Franz Kafka (1883-1924) que llevó a Tel Aviv su amigo Max Brod, informó el abogado de la Biblioteca Nacional, Meir Heller, quien en un largo proceso en el Tribunal de lo Familiar pugna por los documentos. Ruth y Eva, hijas de Esther Hoffe (secretaria y compañera de Brod, fallecida en 2007) entregaron las llaves de estas cajas a un albacea nombrado por la corte. Expertos especulan con la esperanza de que se trate de obras inéditas de Kafka y otros manuscritos de incalculable valor. Si así fuera, tendríamos un ejemplo de lo que Nietzsche insistió tanto en hacernos comprender: la narración es la posibilidad de los nuevos principios, la voluntad de afirmar aquí y ahora…y para siempre.

Josef Sudek
Fotografía

Al interior de esos baúles empolvados yace el eterno retorno kafkiano: un soplo pleno de novedades que son, sin embargo, tan antiguas como las palabras que conocemos y  algunos leen con la reverencia de quien se acerca a un libro sagrado, como Roberto Calasso, quien cada mañana, en la Bodleian Library de Oxford, estudia el manuscrito del Castillo.* Nos cuenta Calasso,  el autor de K** (ese profundo estudio sobre Kafka), que un día decidió pedir la carpeta de los Aforismos de Zürau: esquirlas de meteoritos caídas en regiones desérticas. Nos acercamos a ellos. Vemos una escritura que se hunde, que nos sumerge al tomarnos con una garra sutil, encendida por la velocidad de su caída y sin embargo oscura. La inteligencia es un misterio y la escritura su huella sideral.
Oh, hermoso instante, versión magistral, jardín salvaje”, escribió Kafka en esos cuadernos.
…”sólo hay un pecado capital: la impaciencia. A causa de la impaciencia los hombres fueron expulsados del Paraíso, a causa de la impaciencia no regresan”, escribió Kafka en esas hojas.
¿Cómo podemos leer estas palabras cuando estamos ante las cajas de una escritura que hace resonar –toda la literatura es una vibración, efectos gravitatorios entre escrituras de todas las culturas, venas del cosmos– estas otras palabras de Hanna Ardent?: Aunque es cierto que lo vivo sucumbe a la ruina del tiempo, el proceso de putrefacción es a la vez un proceso de cristalización, y en la custodia del mar surgen nuevas formas y figuras cristalizadas, las cuales, curtidas por los elementos, perduran y esperan a un buscador de perlas que las saque a la luz, como fragmentos o como fenómenos originarios sempiternos. ***
¿Dónde está la paciencia en este caso? No podía ser más kafkiano el asunto. Dice la nota: Tras meses de embrollos judiciales, audiencias, nombramientos y apelaciones, el Tribunal Familiar del Distrito donde se dirime el proceso, ha puesto como tope el 4 de febrero para la apertura de las cajas fuertes, que contienen los documentos.
El instante, jardín salvaje que Kafka domó, levanta, abre sus fauces emergiendo del lecho oceánico, cayendo de un rictus espacial, oscuridad revelada. ¿Quiénes saldrán de esas páginas? Porque ciertamente no letras vacías, contabilidades sí, demora cómica en su trágica magnitud, revuelta celestial para los monjes kafkasianos, manuscritos de algún mar muerto…claves antiguas para descifrar nuestros días.  Signos que guardan los abogados, los empleados de las cortes, los oficinistas de las labores judiciales, salas que recorre otra vez, nuevamente, recomenzando, el joven sabio de Praga,  yendo y viniendo, cantando en su eterno retorno: “Oh hermoso instante, versión magistral, jardín salvaje. Doblas la esquina al salir de la casa y en el camino del jardín te sale al encuentro la diosa de la Fortuna”. ¿Somos nosotros esa diosa, los lectores?  ¿Esa diosa es él mismo re narrándonos por los siglos de los siglos…? (Lorenzo León)

*Aforismos de Zürau. Franz Kafka. Edición, prólogo y epílogo de Roberto Calasso. Ed. Sexto Piso. 2005
**K. Roberto Calasso. Anagrama. 2005

***La belleza y los humillados. Julio Quesada.Ariel filosofía. 2001

 

 

Ciclo Literario.