En búsqueda de la historia de Colima

Juan Rulfo


El 22 de diciembre de 1983, el insigne escritor jalisciense Juan Rulfo visitó la ciudad de Colima para dar una plática sobre historia regional en el Foro Universitario Pablo Silva García. Allí estaba el joven reportero Alfredo Montaño Hurtado quien tomó las notas de esta exposición que es parte de su libro Los designios de la palabra (2009), compilación de notables entrevistas que dan cuenta de su trabajo periodístico de 30 años y del que nos ocupamos en una nota adjunta.

 

La verdadera historia de los pueblos de la región occidental que comprende Jalisco, Colima y Nayarit está aún por escribirse, pues las versiones existentes tienen muchas imprecisiones. Una de estas es que en ningún momento de la historia de occidente, y menos en el periodo prehispánico, pudo existir la Confederación Chimalhuacana, y menos el dominio de pueblos como el tarasco sobre el colimote que, en cultura, es muy superior.

Juan Rulfo / 1930
Fotografía

   Es importante rescatar esta historia, pues la historia es lo que arraiga al hombre a su tierra, es lo que hace que el hombre permanezca y que le tenga cariño al lugar donde vive. Es precisamente el hecho de no tener conocimiento de su pasado ni del lugar donde habitan la razón por la cual muchos se han ido de braceros. El día que conozcan a sus antepasados, el día que sepan que en esos lugares donde habitan vivieron hombres valiosos, el día que sepan que esa tierra ha dado grandes muestras de una cultura viva,  se arraigarán más, confiarán más en su trabajo y tendrán conciencia del lugar donde viven, y también el valor suficiente para saber defenderlo y trabajar con entusiasmo y con amor al lugar donde nacieron.
   Los mexicanos, por regla general, somos un pueblo nacionalista y arraigado--los hombres no nos arraigamos fácilmente--. En cambio, a los pueblos sin historia no les interesa el país ni el lugar donde viven. Porque los pueblos europeos, pongamos por caso los búlgaros, duraron mil años esclavizados por los turcos, ellos intentaron recuperar su pasado y sus tradiciones para no perder su identidad. Entonces, el que no conoce su historia no tiene identidad alguna. Es un hombre que está volando en las nubes, está navegando en el vacío, está simplemente fuera del mundo y de la sociedad en que vive. Ésa es la importancia de la historia y es necesario conocerla para poder sentir que se pertenece a una sociedad, y que esa sociedad debe ser solidaria, debe crear una solidaridad y esa solidaridad crear una integración. Por eso es importante la historia.
La historia de Colima
   La historia de la Provincia de Ávalos es en realidad la historia de Colima. Como es natural, el origen de todos los pueblos es desconocido y hasta los más venerables historiadores tienen que recurrir a hipótesis o suposiciones, a veces mitológicas. Y si aun en el siglo XX se ignora lógicamente el origen indígena de Roma, ¿qué podemos esperar de la verdadera procedencia de los pueblos mesoamericanos?
Concretándonos a la región occidental de nuestro país, es decir, al área que abarca los estados actuales de Jalisco, Colima y Nayarit, éstos sólo están unidos por su proximidad geográfica. La llamada cultura de Occidente lo es debido generalmente a la similitud en el arte prehispánico desarrollado sobre todo en trabajos de una cerámica incomparable. Obras admirables, pero de las cuales nadie sabe en qué momento, en qué siglo desaparecieron los artífices que realizaron esos trabajos.

Dibujo de Manuela Ballester
Fotografía

   Así pues, existió una gran cultura; su desaparición se pierde en la sombra del pasado. No existen ya los artesanos de tales joyas arqueológicas. Y si no existen esas muestras culturales, debemos dar por hecho que los actuales pueblos creadores del arte de occidente no son los mismos, ni siquiera descendientes de aquellos cultivadores del arte. Existieron, por lo tanto, mucho antes de que llegaran los españoles, gracias a tribus nómadas procedentes del Norte, los Teules chichimecas de quienes, según el Caltzontzin de Michoacán, informó a Cortés de su existencia. No obstante, anterior a esta afirmación, hubo a no dudarlo una característica común entre toda una extensa región, la que desde Ixtlán, Nayarit, siguió una sola senda bien definida culturalmente y que abarcó la faja occidental, así como la tierra caliente de Jalisco y Colima. De esta manera, pues, la zona arqueológica tuvo, tiene todavía, una continuidad. La pregunta, sin embargo, pendiente: ¿Quiénes poblaron hace, quizá, miles de años, ese territorio? Simplemente se ignora.
Sabemos por el padre  Fray Antonio Tello, primer cronista de Occidente, que quizá muchos años antes del arribo de los conquistadores, ya existía el reino de Colima, cuyo señor se llamaba T y que el vocablo Colimotl significa conjunto de pueblos cercanos al “viejo abuelo”, esa era la denominación que se daba al volcán de Colima.
También sabemos, y esto lo confirman Clavijero, Acosta y Torquemada, que el reino de Colima siempre conservó su independencia de sus vecinos tarascos o purépechas, a pesar de que éstos tenían sometidos a varios pueblos del hoy estado de Jalisco, tales como Zapotlán, Tamazula, Sayula, Zocoalco, Teocuitatlán, San Marcos, hasta Cocula, sitios donde, a pesar de que lo niegue el padre Bravo Ugarte, se libraron guerras por la posesión del salitre o la sal de tequesquite en las riberas de las lagunas, donde todavía hay vestigios de esas luchas por los numerosos montículos, abundantes en restos de flechas y otros elementos bélicos.
Pero no voy a hablar de cuál es la historia del estado de Colima, porque creo que aún no se hace esa historia. Lo que he intentado es extractar los errores que hay en textos que se les están entregando a los niños para aprender la historia de su región, que falsean la realidad.

   La solución, creo yo, la van a encontrar ustedes --y  ustedes son capaces de lograr escribir la historia de Colima, no digo que la de Jalisco--, basándome en los datos que tenemos de la provincia de Ávalos, vecina de Colima y donde hay tantas cosas en común.

 

 

Ciclo Literario.