El periodismo es literatura

Lorenzo León Diez


 

Los designios de la palabra
Alfredo Montaño Hurtado
Ayuntamiento de Colima
2006-2009
Universidad de Colima
Acento Editores
Grupo Constructor
Horacio Cervantes
2009
351 páginas

El periodismo es literatura. La mayoría de los periodistas piensa: me leen hoy, mañana nadie. Para qué preocuparme por un punto y coma. Se hace literatura por igual, escribiendo una nota periodística que un cuento, y un reportaje debería pertenecer, con la misma dignidad, al género del relato literario. Así lo entendieron Truman Capote o Tom Wolfe, que hicieron verdaderos reportajes con la estructura, la mentalidad, el esmero con que se hace una novela, le dijo Vicente Leñero a Alfredo Montaño Hurtado, periodista y escritor colimense que cuenta con un trabajo continuado de 30 años en los periódicos de esa bella ciudad de Occidente quien, en el nutrido conjunto de entrevistas que hizo con escritores mexicanos que han pasado por Colima, demuestra ser fiel seguidor de estos preceptos.

Jaromìr Funke / 1924
Fotografía

Y el índice no puede ser menos emblemático: Juan Rulfo (del que publicamos lo que dijo en su conferencia), Fernando del Paso, Carlos Montemayor, José Emilio Pacheco, Tito Monterroso, José Agustín, Eraclio Zepeda, Ricardo Garibay (cuya impresionante conferencia publicaremos próximamente), Elías Nandino, Alí Chumacero, Rubén Bonifaz Nuño y muchos otros autores más jóvenes que este distinguido grupo de poetas y prosistas mexicanos.
   En nuestra cultura reciente contamos con ejemplos notables de entrevistadores de escritores, a la cabeza de ellos Emanuel Carballo con su libro fundador entre nosotros, Protagonistas de la Literatura Mexicana. Sin la acuciosidad bibliográfica de este texto, Montaño Hurtado puede, no obstante, por su sagacidad y conocimiento de la obra de sus entrevistados, mostrar aspectos técnicos y metodológicos en la escritura de los autores. Nos enseña que la lección del diálogo es tan contemporánea como en su origen clásico: escuchar, preguntar, interactuar con el pensamiento maestro es una delicia por la espontaneidad de la oralidad. Y es un trabajo arduo el que se requiere para lograr la transmisión emocional de lo escuchado al lector. Grabar, transcribir, editar. Crear escritura del fluido verbal. La conversación, cuando pasa al papel, se convierte en ese género tan nuevo y viejo como el socrático: la entrevista a la que apenas accede, sin embargo, uno de sus cultivadores y teorizantes: Tito Monterroso, pero Montaño la logra, va como un minero decidido a esa roca dura de roer que dicen era Monterroso, y agrega su texto al de muchos otros que entrevistaron al autor guatemalteco, quien cuidó la edición de un libro de entrevistas que le hicieron periodistas durante muchos años

Montaño es un escritor que interroga, no se limita al trabajo  rutinario que hacen las páginas culturales, esto es sólo una oportunidad para acercarse seriamente a los creadores y encontrar la palabra trascendente que emana de su conversación al haber un interlocutor hábil, informado, despierto. Por eso podemos ver en la compilación de sus trabajos periodísticos una pasión y la seguridad de que es un aporte documental de valía indudable no solamente para el periodismo y la literatura de la región, sino del país todo. (LL)

 

 

Ciclo Literario.