El enigma Grinberg
La escritura de controles en
la dimensión espiritual


Lorenzo León Diez


Jacobo ingresó a la Facultad de Ciencias de la UNAM. Su estancia en esta escuela no duró mucho, pues reconocía que le encantaba la teoría, pero las matemáticas no eran su fuerte, por lo que decidió cambiar a la carrera de Psicología, adscrita a la Facultad de Filosofía, donde conoció al profesor de origen alemán Héctor Brust, dedicado a la investigación neurofisiológica y que se convertiría en la influencia más importante de su vida. Esto Grinberg lo reconocería muchos años después, pues él presentaba el estudio del cerebro como lo más importante a lo que un ser humano podía dedicarse.
Casi de inmediato es aceptado por el maestro como ayudante en su laboratorio, instalado en el cuarto piso de la torre de investigaciones de la Facultad de Medicina, no sin antes probarlo con la redacción de un trabajo bibliográfico que integraba información fisiológica acerca de la investigación sobre el aprendizaje.
El noviazgo con Lizette continuó en una relación epistolar con visitas esporádicas de Jacobo a Guadalajara, hasta que ella decidió inscribirse a la misma Facultad en que estudiaba Grinberg. Entretanto la relación tormentosa entre su padre y Tova terminó abruptamente, cuando ella se llevó al pequeño Ari. Poco después ingresaría a la vida familiar Kemy, una chica libanesa con la que se casó Abraham.

Laura Gilpin / 1930
Fotografía

Jacobo continuaba desarrollándose como estudiante y profesor, pues en  los primeros meses de 1968 consiguió un trabajo como maestro de prácticas de psicología experimental en la Preparatoria Nacional. Este ingreso económico se complementaría cuando su maestro Brust promovió su nombramiento en la Facultad de Medicina. Entonces Lizette y Jacobo pudieron casarse.
El interés científico de Grinberg por el cerebro, reconoce él mismo,  estaba fundado en traumas, lesiones que sufrieron sus seres queridos en este órgano. Su madre murió de un tumor. El padre de Grinberg, Abraham durante su segunda boda tuvo actitudes agresivas que manifestaban una enfermedad mental. Sufrió un desmayo y se le diagnosticó  una descarga en el lóbulo temporal. Posteriormente tuvo graves crisis de furia. En una ocasión quiso asesinar a sus hijos y a su esposa Kemy, con la que procreó otros dos niños. Fue internado en un psiquiátrico.
Jacobo comenzó a trabajar en su tesis, cuando se hizo cargo del laboratorio de Brust. El tema: la actividad eléctrica del cerebro de gatos durante el aprendizaje. Fue invitado, por otra parte, a dar una clase en la Universidad Anáhuac y colaboró en la terminación del laboratorio de investigaciones psicofisiológicas.
Jacobo se graduó como psicólogo (año) con un trabajo que demostraba que la actividad eléctrica del núcleo caudado (un órgano cerebral encargado de ejercer influencias inhibitorias y controladoras sobre la conducta) guarda una estrecha relación con el aprendizaje.  Durante cuatro años se mantuvo en el laboratorio con el doctor Brust. Sus temas de investigación eran la participación del núcelo caudado en la memoria, el aprendizaje y el control inhibitorio. Aprendió las artes quirúrgicas, los registros electroencefalográficos y poligráficos, la fotografía y la metodología experimental. Al término de este período Grinberg se hizo cargo del laboratorio experimental de la Universidad Anáhuac. Esta decisión lo separó de su maestro. No pasó mucho tiempo en que la actividad cerebral humana y sus correlativos electrofisiológicos comenzaron a llamar su atención.
Vive  una etapa de gran estabilidad económica y emocional. El matrimonio puede ahorrar y viajan a Europa, de vacaciones. En 1971 nace  Estusha. 
En su laboratorio, junto a una alumna, ideó una metodología muy compleja para el estudio de la toma de decisiones y sus correlativos electrofisiológicos en humanos.
También se empezó a interesar por la percepción visual. Consiguió un proyector de rayos laser y en colaboración con la Escuela de Ingeniería de la UNAM emprendió experimentos de óptica holográfica. Los hologramas se le presentan como una posibilidad clara para penetrar la decodificación de información, pues se trataba de una fotografía tridimensional en la cual están registradas las magnitudes de las ondas luminosas y sus frentes de ondas, por lo que cada porción de un holograma contiene la información de la totalidad del mismo.  Entró en contacto con los escritos del doctor Roy John quien, con un grupo de Nueva York,  se dedicaba a registrar la actividad cerebral de animales que demostraban una decodificación eléctrica de la información durante el aprendizaje,
Por ese tiempo hizo un viaje a Oaxaca con amigos de su laboratorio y con su esposa. En Puerto Escondido recibió la primera noticia de la obra de Carlos Castaneda, con quien muchos años después colaboraría. Una turista canadiense leía uno de sus libros en un café y le platicó de este enigmático autor. Esta joven, llamada Alicia, le ofreció, también por primera vez en su vida, un cigarro de marihuana. Unas semanas más tarde viajó a Huautla invitado con un amigo y comió hongos: “Su efecto me dejó pasmado. Podía ver todo con una claridad prístina, el río, a cientos de metros de distancia, lo oía como si estuviera debajo de mis pies. Me desnudé en la madrugada para experimentar la posibilidad de controlar el frío y lo logré”.
Jacobo inició una relación extramarital con una de sus alumnas, Ianel, y poco tiempo después se separa de Lizette; luego deciden vender la casa que habían comprado.
Con la oportunidad de asistir a una conferencia, Grinberg viajó a Nueva York, donde conoció al doctor Dennis Gabor, el inventor de la holografía, y se entrevistó con Roy John,  a quien le solicitó ingresar a su laboratorio para hacer su doctorado. Con la aceptación para ingresar  en el New York Medical College Jacobo regresó a México y a instancias del editor Francisco Trillas, empezó a escribir su primer libro: La experiencia interna (1975).

Linda Butler / 1987
Fotografía

Los principios
En este libro Jacobo finca los principios en los que trabajará sistemáticamente, sobre todo su concepto de la “experiencia”. Postula el “objeto” en relación a la “estructura cerebral”. “Cualquier objeto que se nos presente –dice- no existe para nosotros sino en tanto que sea capaz de activar nuestro cerebro”. Desde aquí ya discute “lo real”, pues “si lo único real es la activación interna entonces la percepción como el sueño y la alucinación son reales”.
La obra de Grinberg es de una coherencia muy fluida. Su capacidad como escritor y su adiestramiento científico en la creación de “controles”,   crean una prosa categórica donde se muestra un encadenamiento de conceptos en la progresión, en la creciente comprensión del “observador”, el ente que vive la “experiencia” en relación al objeto que, en su percepción, no siempre se puede compartir. “Solamente en el momento en que nos damos cuenta de que todo es interno es cuando empezamos a ser”. Por eso piensa que “los juegos”, que es aparentar lo que no se es “no conducen más que a la infelicidad y la farsa”. Jacobo sostiene que nos han enseñado que lo real es lo que está fuera de nosotros, independiente de nuestra percepción, pero no es así, “lo real y lo irreal sólo existen como construcción; la verdadera realidad está en nuestro interior”. Denuncia “el mecanismo pontificio”, que consiste en acordar lo real en relación al otro, como una imposición. La visión de un puente como un ensueño “sólo ocurre en nosotros, sin embargo, uno es compartido y el otro no, y eso es lo que nos hace, en última instancia, decidir. Es la máxima de las dependencias, el máximo olvido de uno mismo”. Se vislumbra entonces un catálogo, los aspectos de su rebeldía: su transcurso a lo largo de los siguientes años, asumir hasta sus últimas consecuencias la investigación científica y la investigación cultural, que producirá una luminosa serie más tarde: Los Chamanes de México.
“El estímulo puede o no ser físico, eso no importa, lo fundamental es la forma como ese estímulo sea construido en nosotros mismos”. Aparece ya desde ahora, también, el concepto de “lo redundante”. Observa que “lo que sucede realmente es que todos juegan a estar de acuerdo. Puesto que nadie se interesa en cuestionar las estructuras, todo se vuelve redundante”, o sea, repetitivo, acentuado. De esta manera “además de perder la posibilidad de comunicación se pierde la capacidad de aprender, esto es, las estructuras tienen un límite más allá del cual se vuelven circulares, y por tanto nada enseña ni nada nuevo ocurre”. Sin embargo, cuando se acepta ser, sucede el cambio, “suelen suceder cosas extrañas, a veces se siente que alrededor existe una especie de magia; que se es capaz de percibir cosas y hacer y sentir cosas que antes sólo existían como teoría”.
    Es evidente, Grinberg como Pascal, escribía para pensar. Presenciamos el avance de sus deducciones, la asunción de sus postulados pues “sólo somos cuando dejamos de pensar que somos, sólo somos cuando logramos sustraernos de la preocupación por ser”. Jacobo denuncia la máxima incongruencia: “Uno espera que el otro sienta, el otro espera que uno sienta…y nadie siente”.
   Cuando Jacobo comienza a escribir lo hace intensamente. En solamente dos años (1975-76) publica siete libros; dos en 1978;  tres en 1979;  entre 1980 y 1983, seis…hasta completar 47 obras en 1991. Su ritmo de trabajo es formidable.
    La palabra “estructura” sintetiza el rechazo que Jacobo siente en esos años ante todo lo constituido: la familia y la institución (deja de usar saco y corbata y se presenta con jeans al laboratorio, en donde le dice a su asistente Teresa que “todo había sido una farsa, que ya no soportaba las estructuras rígidas y había decidido buscarse a sí mismo”.
 Jacobo se muda a casa de su amigo Lázaro y comienza una vida menos formal. Viajan a Huautla, en Oaxaca y conoce a María Sabina, que lo guía junto con su amigo, en un viaje de hongos. “Hacía mucho frío y los alucinógenos amplificaban el malestar que sentía. Luchaba en contra de la incomodidad y cuando lo lograba, imaginándome leyendo en mi sillón favorito, María me regresaba al presente. Lo hizo siete veces, hasta que desesperado salí de la cabaña en la cual nos encontrábamos. No entendí la experiencia sino mucho tiempo después.

   Cuando Jacobo termina su relación con Lizette ingresa a una especie de tiovivo sexual y emocional. Su vida desde entonces está marcada por una inestabilidad sufriente en relación a las mujeres. Se relaciona con Ianel,  la mejor amiga de Lizette, quien vivía con Chic, amigo de Jacobo. “Pero nada nos importó”. La relación fue catastrófica, Jacobo se separó y ella intentó suicidarse con barbitúricos. Estuvo tres días en coma. (Continuará)

 

 

Ciclo Literario.