Otra mujer y otra

Ludwig Zeller


 

Fragmente, diario de un adicto al sexo
Lorenzo León Diez
Eón 2008

El secreto de Dios es el hombre
El secreto del hombre es la fuerza
El secreto de la mujer es el sexo
El Tao

La lectura de este libro de Lorenzo León, fuera de divertirme, me aclaró el hecho de que al parecer todos los varones tenemos obsesiones tan fuertes que cada cual carga sobre sí, siguiendo costumbres que vienen de su formación, su educación o sus ideas religiosas.
El libro me entretuvo y pude pasar página tras página observando las opiniones del héroe que resulta un ser amado por las mujeres. Si tiene algunas dificultades tan sólo se trata de que no se conforma con su pareja, sino que querría ser amado por todas, lo que hace las cosas tanto más difíciles, ya que los celos pareciera que son parte esencial del mundo femenino.

Víctor Rendón / 1983
Fotografía

Cuando las mujeres hablan no es que condenen la adicción, sino la obsesión de poder estar con una mujer y otra. Pero el autor toma partido por el héroe que en este libro tiene el nombre de Barry y que es descrito en mil formas que lo acercan al lector:
“Barry sentía en su muslo la montada entrepierna de Sofía, su vulva mallada y húmeda, y de su nuca blanca y fina le llegaba un mojado perfume.”
El lenguaje resulta simple y sin pretensiones, es como si un amigo te estuviera relatando un cuento, a veces interesantísimo, otras lánguido como una información dada al pasar. Lorenzo León sabe contar cuentos y en estas páginas es difícil olvidar lugar en que el héroe no encuentra la mujer, pero siente su presencia a través de viejas paredes, subiendo por los techos, invisible como el humo, el perfume de quien imagina al ser amado.
Pero a través de estas mismas páginas el lector no sólo encuentra la descripción de una y otra mujer, sino también las charlas entrecortadas que suelen darse en un café, el bar o una recámara, donde los personajes beben ya que acaso esto también sea una forma de santidad.
Barry, el héroe, va de mujer en mujer y en estas páginas que recomiendo uno encuentra retratos muy fuertes, hechos como de un brochazo, como es el de:
Yolanda la morena con piel de leopardo, la que se inclina por las relaciones fuertes, intensas: ella recibía placer de las mordidas, de las palmadas en las nalgas.
El lector enfrenta diferentes situaciones, pero es curioso percibir retratos, frases que resultan claves. Pareciera que el texto se hubiese corrido como los colores en una acuarela sobre el rostro que deseamos.
En estas páginas se conversa de todo, pareciera que el tiempo fluye desde una cascada interminable, el deseo se hace presente a cada instante y el lector tiene frente a sí los encantamientos de los que en general todos padecemos, pero es algo que está más allá de nosotros y que en la realidad adquiere las formas de un milagro.

Hay también a ratos un cansancio en los personajes, su visión se torna nebulosa y el viento sopla en remolinos de tempestad. ¿Cómo llegar al fondo de este deseo amoroso? La solución es simple, lea el libro y disfrútelo, quizás usted encuentre la verdadera solución y si no la puede alcanzar, recuerde, también existe otra mujer, y otra y otra. Aquí está el ejemplo.

 

 

Ciclo Literario.