Obsesión por el tiempo

Araceli Mancilla



Dúo / Nadja Massün

Nadja Massün fotografía su intimidad, a sus seres más cercanos, como un homenaje a esa familia que fue la suya en la infancia, y en cuyo centro estuvieron sus padres, fotógrafos aficionados que cargaban por donde iban con la cámara y la ampliadora. Su casa estaba poblada de fotografías acá, allá,  en álbumes, muros y repisas, de los numerosos sitios que visitaban, ya que eran un grupo de viajeros. De un lugar a otro, desde África, donde Nadja nació, pasando por Perú y otros lugares de Latinoamérica,  asiento de padre, madre e hijas, las fotografías presidieron su paso por el mundo y dieron testimonio de las personas que se encontraron en el camino: recuperación de un tiempo quizás idealizado que nunca volvió a ser.


Entre las hojas/ Nadja Massün
   

En el lago / Nadja Massün

El Principito / Nadja Massün
    En el trabajo de la artista en que se convirtió Nadja Massün hay, además de  eso, un ánimo reflexivo y transformador. Porque en la toma de su cámara que transita de Bakuza a Justine o de esta a Guillermo (la familia que forma en México) junto al logro de saberse tan cercana al personaje de la foto como para poder acercársele con una libertad sin cortapisas, convive el juego creativo que resultará en algo más allá que la mera recuperación del instante personal de la intimidad familiar. Así, los espectadores de sus imágenes somos testigos de una sensualidad captada en momentos de lúdica espontaneidad con la intención subyacente de comunicar otros significados: el gozo irrepetible de la vida  irrumpiendo en medio de la naturaleza, trátese de un lago en el bosque o de un jardín; el placer de compartir viajes y espacios distantes con personas absolutamente anónimas. Esto lo logra Nadja retratando, sobre todo, a sus hijas. No hay pose sino inmersión en un deleite común, el del instante infinitesimal de la toma. Nadja muestra también, sin proponérselo, los rasgos más sensibles de la feminidad que despunta, a través de estas fotografías, a las que añade otra de sus constantes: la recuperación de épocas pasadas que dejaron huella en vestidos, objetos o accesorios. Cosas que encontramos en un baúl semi olvidado, un relato querido o los edificios casi en ruinas de una vieja ciudad. Hay en su trabajo una depuración emocional de altísimo vigor. Recreación de un mundo íntimo poderoso, sugerente, cargado de cotidianidad y fantasía. Obsesión por el tiempo que nos transforma y con el que la artista  habla.

 

 

Ciclo Literario.