Los hijos de otros

John Siddique
Nota y traducción de Araceli Mancilla


John Siddique nació en el Reino Unido en 1964 y es un escritor que echa mano de los diversos oficios por los que ha transitado (entre ellos jardinero de paisajes) para dotar a sus poemas de significado y sentido. Su interés en divulgar el valor comunicativo de la poesía y lo que entraña asumirse ser humano en los días que corren, se refleja en las numerosas actividades que desempeña basadas en su actividad poética: desde eventos en escuelas, prisiones, centros juveniles, festivales literarios y recitales en clubes nocturnos, hasta trabajos interactivos en la red a través del blog y el chat.
   Siddique explora en su escritura un amplio rango de formas: verso libre, haiku, sonetos tradicionales o en verso blanco, cosa que le permite desplegar los diferentes momentos de su sensibilidad en los que pasa de lo sutil, erótico y reflexivo a lo cómico, atormentado y travieso. Uno de sus temas es su herencia dual: de madre irlandesa y padre indio, evita no obstante las nociones auto reflexivas de identidad y en cambio anima a participar del asunto con una visión panorámica, entrañablemente humana y sórdida de la sociedad contemporánea. Ha publicado, entre otros, los siguientes libros de poesía: The Prize (Rialto, 2005), Poems from Northern Soul (Crocus,2007) y Recital, an Almanac (2009). www.johnsiddique.co.uk

 

Los hijos de otros

Tiene ocho años y es bueno en el fútbol. Su mente
revolotea más negra y lechosa que una urraca
del playstation a la espada de plástico, un chocolate,
el internet, a nada que hacer, a patear el balón.
Su  voluntad es de hierro. Puede moldear mi amor
y el de su madre como plastilina:
cuando usa tatuajes adheribles
en el mismo lugar de sus hombros como tengo en los míos;
cuando me llama “viejo cuate”, al tiempo que gritamos
a través del aire como aviones humanos.
Deseo tanto mostrarle el mundo que conozco,
hacerlo bueno para él.
Su padre va y viene y aparece de vez en cuando,
hace zozobrar a esta familia, las cuerdas
revientan de sus estacas, hasta que el viento
se repliega al llegar la mañana y él vuelve a marcharse.
Comienzo a plantar y a educar. Aplico constancia
al delgado propósito de mi existencia. Pero he aquí el niño
un sábado temprano, a mi lado en la cama,
abrazándonos juntos a su madre y a mí,

soplando sobre los pelos de mi pecho.

Johnnie Shand Kydd / 1997
Fotografía

 

 

 

Ciclo Literario.