Yo, en Udaipur

Rati Saxena
Nota y traducción de Araceli Mancilla


Rati Saxena nació en Rajasthan, India, en 1954. Eminente traductora y estudiosa del sánscrito, se ha especializado en el conocimiento de los Vedas, particularmente en el Atharvaveda, y ha escrito varios artículos de investigación y crítica sobre esta literatura.  
Es traductora de nueve libros del idioma malayalam --o malabar; uno de los 22 idiomas oficiales de la India, el del estado de Kerala, al sur del país, que es hablado por cerca de 35 millones de  personas-- al hindi, lo que le ha ganado una amplia reputación en su patria. Cuenta con numerosos reconocimientos por su labor literaria, entre ellos el premio Kendra Sahitya  para traducción del año 2000. Es autora de un ensayo crítico sobre el renombrado poeta malayali Balamoni Amma.
Los poemas de Rati Saxena se han publicado en  revistas de Asia, Europa y Estados Unidos, y su colección de poesía  Theserpent coiling woman body  se encuentra editada en hindi, malayalam e inglés. Es editora del periódico de poesía Kritya (www.Kritya.in) y directora del festival poético que, bajo el mismo nombre, se realiza en la India desde hace varios años.

En el poema que se publica a continuación se sintetizan la vertiente espiritual característica de la tradición literaria hindú, en la cual la idea de la reencarnación es una constante, y la reflexión del ser femenino en el entorno de la India contemporánea, en cuyo seno se debaten con fuerza nuevas perspectivas de apertura para la condición de la mujer.

 

Yo, en Udaipur

I

Cerca del árbol, aquel templo
---brumoso entre dioses, tambores y campanas.
Latigando a las moscas espera su dádiva
la vaca.

Próximo, ese lago danzante.
Lago anterior a mi nacimiento.
Lago que permanecerá.
Lago congelado en este corazón.
Lago que dulcemente
gota a gota introduce
en mí su ser.

Y fui un árbol en el lago, y cuando el ganado
frotaba y frotaba sus lomos en mi corteza,
removida, caí en sus aguas.
Después, navegué en mis sueños.

Y fui en el lago el pecio
que algunos chicos levantaron y sacudieron;
de vuelta, viré (otra vez), afuera fui echada (otra vez)
y luego echada, otra vez, otra vez, hasta regresar
cada vez más cerca.

Estoy en ese lago y soy el lago.
En esta vida,
Yo, en Udaipur.

II

Entonces, pude haber sido una fruta en el árbol junto al lago.
¡Plop!,  al caer, un loro descendió despacio para atraparme.
¡Cómo, con qué deleite me masticó!
Recuerdo…aquel pico áspero, aquella lengua lenitiva.
Pude haber sido una campana que cayó
de la ajorca de esa bailarina del Palacio en el lago.
Una ajorca tintinea ahora
con el sabor de una lágrima agitándose en mi lengua.
Alguien en mí, alguna vez sedienta de salir del velo.

III

En la ribera de este lago
nació la cuarta hija
de una familia de clase media.

Ningún aplauso---
Ningún batir de tambores---
Sólo la sombra del silencio.

Amenazó una tormenta en el lago
y la marea salió del mar.

Una cuarta hija no tiene corazón.
No hay alguien que llame suyo.
Una cuarta hija
es como el lago de Udaipur, ojos siempre bailando.
Es la ajorca de la bailarina del Palacio en el lago,
tintineando y riendo sin motivo.

Ahora, en el lago
esta cuarta hija
medita sobre sus vidas pasadas.

IV

Una mujer,

¿nada tengo que ofrecer
a mis ancestros?

¿Ni derecho a las gotas sagradas
tengo?

¿No una hija
sino una baya picante?

¿No sobre un tallo majestuoso
sino en un arbusto de espinas?

No una hija, sino una semilla salvaje
de acaramelada y ácida memoria.

No una hija.

No el dulce lago,
sino el salobre embalse.

Yamini Hule
fotografía

 

 

Ciclo Literario.