Azar que danza

Rocío González


Nadja Massun
Fotografía


El hechicero: en su contigüidad encontré una piedra, leve y
pulida como toda compensación. Poseía un rubor verde que
le impuso su naturaleza terrestre y era incrédula ante la magia
del hechicero. Escribía sobre tardes malgastadas, homeopáticas
y astringentes. Una tilde, me dijo, en el conjuro. El hechicero
de las vías del tren, diurno sobre rieles, en íntimo equilibrio.
Ritma un corazón de granito e ignora Casiopea, los pies
descalzos sobra la grasa de los rieles.
     Por más que pasa el tiempo, yo sigo en presencia de mí mismo.
La vida es un constante ahora.
     Pone una figura de hielo que atraviesa mis ojos, y en
la metonimia de su hacer, encuentra por un instante,
un charco de agua donde estuvo mi deseo.

 

Ciclo Literario.