Cuchillitos

Guadalupe Ángela


La vidente me dijo que hay que visualizar los deseos para hacerlos realidad, luego, tendió la hoja y el lápiz.
—Tienes tres minutos para dibujar lo que más deseas, desde ahora cuenta
el tiempo. —Sentenció y cerró los ojos. Limpié el sudor de mi mano derecha en la falda amarilla que traía. Dibujé.

Lois Greenfield / 1986
Fotografía


     La cara de mi amante era redonda, su cabello encaracolado, barba, ojos grandes, radiantes, negros. Su nariz no era especial, casi indiferente. Su boca tenía la expresión de estar a punto de besar. Lo miré y parecía un personaje romano de algún libro de primaria. Hice el cuerpo robusto, perfecto para el abrazo...
     Terminó el tiempo. La mujer abrió los ojos y me arrebató el papel para guardarlo en una bolsa hecha de retazos. Noté que a una de las manos de la figura le faltaba el dedo meñique. Pagué lo acordado. Salí. Todavía sudaba.
     Tomé el autobús, en el interior, un hombre me miraba. Vi sus manos. Desconfié, Caminé hacia la puerta y toqué el timbre. El autobús se detuvo. Bajé. El hombre corrió tras de mí. Arrebató mi bolsa y me empujó. Permanecí tirada mientras comenzaba la noche, la lluvia, el frío.

*

La ventana

—Todo ha terminado.
       — ¿Todo?
—Sí, todo, puede ponerse la ropa.

La doctora tiró los guantes. La enfermera extendió el biombo. Rocío se sentó, miró sus pies descalzos. Quitó la bata, estaba desnuda. La habitación se encontraba en el tercer piso. Miró hacia la ventana. Miró cómo se movía la punta del pino antes de la lluvia. Luego puso sus bragas, su sostén, la camiseta, los jeans.
     Nadie la vio salir de la clínica.

*

Nunca un músico había tocado mis senos. Fue repentino. Tenía frío en las manos y le ocurrió ponerlas en la línea que dividía. Luego siguió la redondez como la figuraba. Observé asombrada y noté las uñas largas de su mano derecha. Sin avisar, sacó el seno izquierdo de la blusa y chupó el pezón que inmediatamente despertó. Hace tiempo que nadie toca mis senos, pensé. Luego, salió de la casa. Me quedé en el umbral, con un seno al descubierto, mirando cómo caían las hojas del árbol que hábilmente las hormigas mordisqueaban.


Guadalupe Ángela, Oaxaca, 1969. Maestra en literatura mexicana. En 2004 presentó la plaquette de autora: Hiedra de Luz. Forma parte de la antología Tres ventanas a la literatura oaxaqueña actual, Almadía, 2005 y de la antología: Oaxaca, 7 poetas, Almadía, 2006. Los textos que se publican forman parte del libro Cuchillitos, minicuentos, Editorial Pharus, 2009.

 

Ciclo Literario.