Uriel Marín: refulgencia de la mujer


Nací en Córdoba, Veracruz el 28 de agosto de 1981, donde estudié hasta la preparatoria. Cuando salí me trasladé a la ciudad de Xalapa, donde ingresé a la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana. En los dos últimos años me especialicé en grabado, pero siempre estuve constante en la práctica de la pintura. He incursionado en el video, la instalación y la foto. Realizando mi servicio social fuí invitado a presentar una exposición en el Taller Rufino Tamayo de Oaxaca. A partir de allí me gustó la ciudad, las galerías, la biblioteca del IAGO y luego busqué la manera de quedarme para producir y poder vivir. Había unas becas del Instituto Oaxaqueño de las Culturas y a las dos semanas ya estaba en los pueblos dando cursos para niños, talleres de dibujo, pintura, modelado en barro. Fue una experiencia muy agradable, viajas, conoces. Así estuve un año. Luego, me junté con dos amigos y fundamos el taller de grafica Pata de Perro y posteriormente se integró a la galeria Arte Cocodrilo y empezamos a trabajar en colectivo, manteniendo exposiciones mensuales, impresión a artistas, cursos al público.
Al lienzo le pongo un papel muy delgado, como papel japonés u otros que prácticamente no se notan, pero hace que el lienzo reciba mejor la tinta china, que es uno de los materiales que más uso y también uso stencil, impresiones gráficas que las integro al bastidor para crear un fondo sobre el cual desarrollar el dibujo. Me gusta el contraste entre las imágenes ya graficadas y la pintura directa, la impronta del trazo.
Lo que siento que está pasando con mi obra es que siempre estuve rozando la abstracción, aunque hay elementos figurativos, pero ahorita tiende a liberar la forma de cualquier apariencia, o de una imagen reconocible. Me interesa crear ciertos códigos propios más hacia la forma y color, así como a la pureza en el trazo.
Cuando empecé siempre tuve como tema la figura humana, y se fue transformando hacia las vivencias personales, pero no es un tema que haya abrazado. A veces pinto botellas, aviones, caras pero más bien como un pretexto para ejercitar un mismo dibujo, me atrae la caligrafía o la estampa tradicional japonesa. constantemente me sumerjo a investigar y lo traslado a mi contexto, no soy oriental pero me identifico con la fluidez y la carga expresiva de su caligrafia.
La serie “Mamis” es mi obra reciente, constituida por 20 piezas, el tema es la mujer, dibujo con modelo, fue un encargo, casi están hechas con rodillo, la pincelada está utilizada al mínimo. Trabajo sobre mazonite, que es un material alternativo pero se emplea mucho, se ha comprobado su durabilidad, permite saltar arriba de él, no se deforma. Buscaba una carga más explosiva, como ensalzar el cuerpo y la mujer. No es la sumisa, sino la que juega un papel activo. Es la mujer como amante.

He participado en varias exposiciones colectivas, unas cuatro exposiciones individuales, en Oaxaca, Xalapa y Córdoba.

 

 

 

Ciclo Literario.