Pulsos de una línea

José Molina


Conocí a Toño Ochoa en 1995 cuando comenzamos juntos la carrera de literatura latinoamericana. Supongo que tal cercanía me prevendrá de ser imparcial en cuanto a su libro. Recuerdo nuestras charlas interminables al calor de los mezcales sin importar el sitio: el Distrito, San Miguel de Allende, Oaxaca, Edimburgo y ahora Boston. El tema nunca varió mucho: cine, poesía y la mala política de nuestro país. En un aprendizaje constante recuerdo también concluir aquellas noches con su lectura de los “Cuatro cuartetos” de Eliot. En el año 2003 durante un período memorable como director del suplemento Letra Viva, publiqué un poema suyo del cual cito una línea que me impresionaba mucho:
“¿es esta la línea que abre las palabras hacia la forma difuminada del recuerdo?”
En aquel glorioso 2003 una línea de tal longitud y magnitud impresionaba por la eficacia prosódica que, en cierta forma, se anteponía al cuidado silábico que la mayoría intentábamos observar sobre la línea de pie quebrado. Más aún, era esa, efectivamente, la línea que abría una nueva gama de posibilidades en cuanto su enunciación. En Pulsos la línea original entra con una variación al final:
“¿es esta la línea que abre las palabras hacia la forma pulsante de la imagen?” (18)

Pulsos se publica en el verano de 2008 en la colección “el Clan” de libros del Umbral, el prólogo viene a cargo de Eduardo Milán. No puedo dejar de apuntar hacia un detalle que viene homologado en Chile por la publicación de Guión deHéctor Hernández: ambos libros presentan altísimas credenciales dentro de la poesía latinoamericana, de Milán el primero y de Raúl Zurita el segundo. Dichas recomendaciones son, sin lugar a dudas, un sello de garantía en cuanto al material que estos libros nos presentan. Comparto esta opinión porque en ambos casos veo la culminación de una serie de técnicas que era necesario distinguir como un momento de diferencia en las poéticas de principio del siglo XXI. Sin embargo, no obstante la opinión de Zurita, creo que ambas obras se generaron en un espacio que permitía advertir su germinación. No me atrevería a señalar que estas obras culminen las dos vertientes en poesía latinoamericana que observa Milán, apenas creo que sería necesario inscribirlas como corolario a una serie de elementos formales que venían trabajados en Cantares para Hernández y en la poesía mexicana de principios de la década para Ochoa.

Jeanloup Sieff / 1972
Fotografía

a su paso
las palabras organizan
los bordes
entre
        los recuerdos
                    y lo real

la imagen palpita antes del olvido

la memoria es olvido
la memoria es una membrana móvil
que lo absorbe todo

en la línea entre la arena y el cielo
las caras germinan en el desierto de la memoria

              cada mañana la mirada se aleja del sueño
              donde olvido y memoria

desde el freno de las paredes
        la memoria

no se puede pensar sin la forma
y al no pensarla se desvanece
ella
que es ya continuo desvanecimiento

el sondeo
sólo avanza milímetros diarios
la exploración punza el esternón
la expedición del tiempo
        al fin
de cada momento
donde el comienzo se cierra como nudo
y del borde indefinido
emerge una forma

                                pulsar

 

Ciclo Literario.