Rubinstein, Guibert*: arqueología de la intimidad

Lorenzo León Diez


Intimar. (Del laín Intimare). Tr. Requerir, exigir el cumplimiento de algo, especialmente con autoridad o fuerza para obligar a hacerlo. // 2. intr.. Introducirse en el afecto o ánimo de alguien, estrechas la amistad con él. Intimó con mi hermano. U.t.c.prnl.// 3. pnrl. Dicho de un cuerpo u otra cosa material: Introducirse por los poros o espacios huecos de algo.

Diccionario de la Lengua Española

La acepción es la tercera. Introducirnos, ir a donde no hay nada. ¿Es que algún espacio está vacío? Ante la inteligencia de la nueva física no hay tal, todo está saturado, la invisibilidad es el principio de un espacio que es la raíz de las cosas. ¿Qué es el símbolo? Lo que no se ve, una abstracción compartida, un trazo que enseña más allá de las palabras, una imagen que asoma desde uno, entre muchos, infinitos. Espacio hueco; puede ser el resto de una ocupación, la onda de un naufragio. Cuando Eva Rubinstein retrata (palabra inexacta, pues el retrato se refiere a rostros, a cuerpos humanos, no se retrata un animal, un paisaje, una cosa) busca esos poros, una huella en la cosa, en sí misma huella, creación estática, utilería: una cama, un buró, una sábana arrugada dentro de un espejo.

fotografía
Eva Rubinstein / 1972


Nada más elocuente, ni siquiera la cosa en sí, sino el objeto fuera de sí, reverberante en ese instante único de la luz obturada. Ya lo vemos, es una cama, una superficie blanca, la yacija del sueño, del dormir. ¿Pero dónde está él o ella o ambos o ellos dos (Hervé Guibert dixit)? Allí mismo, esa ausencia son los cuerpos: porque…¿qué es una cama? La mitad de la vida, el territorio de la movilidad inmóvil, por eso la arruga de una sábana es la ruta de una deriva, florescencia del calor…ahora revelado por el sol: nacimiento desde la noche. Dos fotógrafos nos permiten introducirnos, fincar con sus imágenes el relato y reflexionar sobre él. Rubinstein, hija del famoso pianista Arthur, acentúa su pensamiento con extremo rigor: la evanescencia. Le interesa saber qué pasa allí, donde nada pasa, quizá donde se guarda, se esconde lo pasado. Es el ático, la cumbre doméstica de los silencios, el diván, el mutismo fúnebre del baúl.

fotografía
Eva Rubinstein / 1983

Pareciera ser que estos fotógrafos oyen antes de ver, visualidad acústica (tan investigada por Hammershoi). A Guibert, que ejerció con brillantez también la literatura, le importa señalar en el hueco, en la porosidad de la mañana, su naturaleza textual. Abre el principio de lo manuscrito: pluma, papel, tiempo. Sueño. Reposo. Despertar.

fotografía
Hervé Guibert / 1979

Estos fotógrafos manifiestan su pensar. Algo que está dentro, que no es acción, podría ser sombra, ellos mismos sombra. Proceden por exclusión, oficiantes del despojo y finalistas de la desnudez. El cuerpo, parecen decirnos, es solamente un paso; pos-sensualistas, avanzan hacia el territorio que importa a la luz y donde, por fin, lo humano se retira. Arqueólogos de la intimidad, precisamente porque no importa el quién, el quiénes (estuvieron aquí, van a estar) sino un dónde que se revela como un paisaje del cual huyen, se esconden. Las ventanas no son para mirar afuera, son para contemplar adentro. Nos hablan de un ser que ya se fue, que ahora, mientras las cosas son totales (y esperan a ser otra vez invadidas por la densidad de la existencia que portan esos cuerpos que han dejado de estar) respiran. Viven su ser hueco, su plenitud desocupada. El artista se atisba a sí mismo en esas cosas, las vigila, entra en ellas para pensar en sí, son estancias de su meditación, y más: adoratorios. ¿Es por eso que nos parecen íconos de sacralización? No-naturaleza, ¿antinaturaleza? Si nos fijamos en el afuera o en lo lejos (en el paisaje, en un árbol, una montaña, el mar) bendecimos su ausencia, precisamente por eso estamos en el adentro, para no ver. Es justo una búsqueda de la invisibilidad a través de los párpados cerrados (no que sean cosas imaginadas, falsas, sino al contrario, en esa concreción tan doméstica, en su común comunidad, hallamos lo trascendente del reposo). ¿Qué podemos leer en estas fotografías? Mejor, entre todo lo que podemos leer ¿qué nos impacta más? Lo no impactante, la sutil voluntad celebratoria. En Guibert leemos: escribo mis imágenes, duermo y escribo. En Rubinstein: busco la matriz, enfoco el resquicio que, mirándolo, es el territorio, no el motivo, de los pensamientos. Creo en la luz (le debo mis imágenes, allí está mi creencia). ¿Y los hombres, dónde están? En esos sacos,

fotografía
Eva Rubinstein / 1973

en el armario, en el perchero, ropa que espera lo vivo. Allí, en la mesa de planchado, aguardando el vestir.

Fotografía
Hervé Guibert / 1983

Un poco antes del espejo, aunque, ¿saben? que su destino es reflejarse con, ser piel civilizada de, tapar, cubrir. Paradójicamente, tanto a Rubinstein como a Guibert les interesa el cuerpo, son fotógrafos de una pre o post corporalidad. Lo buscan y lo enseñan donde ya no está o donde va estar. No son relatores, sin embargo, de un hábitat, para nada les interesa postular una antropología visual. Más bien definirse en una poética de la intimidad. Lo íntimo es el silencio, sucede antes o después de las palabras y cuando las palabras actúan, como en el caso de Guibert, son signos manuales, grafias que no alcanzamos a leer, manifiestos de ese mismo silencio. Rubinstein va más allá. Sale de la casa solamente para ingresar redundantemente al vacío. Estos salones tejen impecablemente el no estar. Crece la desocupación y, francamente, da un paso al recinto oratorio. Ya está en él. Sentimos su mirada en nosotros, la invitación a compartir con ella el silencio sacral y descender a un nosotros donde los cuerpos han dejado de ser para convertirse en rezo.

Fotografía
Eva Rubinstein / 1973

 

*Eva Rubinstein (1933), es hija del pianista Arthur Rubinstein y una de las grandes fotógrafas de nuestro tiempo. Hervé Guibert, (1955-1991) fue un fotógrafo y escritor, cuya última novela, Al amigo que no me salvó la vida (1990), trata de la enfermedad del SIDA que le costó a él mismo y a Michel Focault, personaje de la historia, la vida.

Ciclo Literario.

El URL de este documento es http://www.cicloliterario.com/ciclo73junio2008/rubistein.html