Imágenes para conjurar el hechizo del mundo

Jorge Pech Casanova


Nada me desengaña;
el mundo me ha hechizado.
Quevedo, Salmo iii

La glosa del mundo, inaccesible a las palabras, bien puede cumplirse con una imagen. Una imagen que, de tan familiar, restituya a la manifestación de lo cotidiano la extrañeza fundamental, la capacidad de asombrarnos porque su re-presentación emana vida.
Hay virtud en la imagen cuando es un venero de perplejidad, desde la inmóvil figura hasta la móvil conciencia de quien la descubre vivaz –detenida, sí, pero ajena a la inercia.
El oficio pictórico de Alejandra Villegas va perfilando su capacidad para transformar las formas fijas en cambiante congregación de vivencias. Mucho le ayuda su característico procedimiento de esfumar contornos definitorios para evocar escenas cotidianas (perros en azoteas, fogones y ollas, gallineros afanosos, jardines); pero, sobre todo, consiguió su afán al explorar la psicología de diversas acciones humanas, un tema que no suelen encarar los artistas en Oaxaca.
En esta serie de cuadros, la mirada de la pintora se complace en medir los escenarios no por su magnitud física sino por su significación psíquica. En algunos lienzos mínimos condensa temas vastos: Hambruna extiende las implicaciones de su análisis social en un reducido rectángulo de pocos pero intensos trazos; Boulb Lamp es un empeñoso estudio de la luz y también una metáfora de muy amplias implicaciones (sociales, políticas), ejecutados en desafío a las restricciones de superficie. Por otra parte, hay cuadros en formato mayor cuyo tratamiento pictórico es tan meticuloso y expresivo como el de las piezas pequeñas. En esta dimensión, Beso y amantes es uno de los trabajos más cautivadores. La pasión que invoca es evidente en el primer plano, pero hay un sutil trabajo sobre las sombras del segundo plano que enmarca, perfecciona y complica los hechos que a primera vista parecen escuetos.

En su paciente desarrollo como pintora, Alejandra Villegas ha buscado en diversas fuentes una determinación personal. Ha pintado paisajes familiares y extranjeros, ha buscado una lírica de la sencillez, ha retratado fervores y tranquilidades, ha explorado distintas posibilidades de la figuración no naturalista. Al allegarse a la edad de las transiciones decisivas, la recreación de lo cotidiano parece haberle conferido esa difícil llaneza que define la creatividad en madurez: el hechizo de lo cotidiano que aparta todo encantamiento, ornamentación o exotismo. A la pintora Villegas –como al secular poeta Quevedo y Villegas– no la desengaña descubrir en las versiones de la realidad un conjuro mayor al de cualquier artificio imaginativo.

 

Ciclo Literario.

El URL de este documento es http://www.cicloliterario.com/ciclo73junio2008/imagenes.html