Valerio: epístola y poema

Moisés Villavicencio Barras


Guardo tres cartas que Robert Valerio me envió desde Inglaterra; son cartas breves donde, más que de su vida, me cuenta sobre sus proyectos literarios. Conocí a Robert  hace más de diez años en el taller literario de la Biblioteca Pública de Oaxaca. Uno de tantos elementos que me impresionó en nuestra primera sesión de taller juntos, fue su español impecable. Recuerdo que después de terminado el taller literario me le acerqué para preguntarle dónde había aprendido español. Me contestó que había viajado por Perú por varios años hasta que una enfermedad casi lo mata. Después de un descanso en su país natal,  llegó a Oaxaca para vivir con una familia en Tlacolula. Le pregunté que si le gustaba el mezcal de Oaxaca, y me contestó que ya no tomaba. Ese fue el inicio de un tren de preguntas y nuestra amistad.

Fotografía
Milon Novotný / 1966

La última visita que hice a Robert y a Sonia, su esposa, fue en su casa de San Lorenzo, Etla. Ahí la conversación giró sobre el tema de la pintura en Oaxaca. Robert tenía en preparación su libro Atardecer en la Maquiladora de Utopías. En ese tiempo era becario del FOESCA y andaba en busca de un editor. Después de nuestra conversación montamos nuestras bicicletas por las afueras del pueblo. En la siguiente semana,  nuestra amiga Marie-Claire Figueroa tocó a la  puerta de mi casa en Oaxaca para decirme que la muerte lo escogió como uno de los suyos.
Desde hace más de seis años empecé a versionar poemas motivado por el trabajo de Robert Valerio. Todavía recuerdo  la tarde en que abrí esta carta que Ciclo Literario hace pública. Hay una línea tuya, Robert, que llevo conmigo. Te digo: Lo importante es seguir escribiendo. Me contestas... de hecho lo importante es seguir respirando...

**
31/12/95
Feliz año nuevo el cual empieza aquí unas horas antes que allá.
Gracias por tu carta ( del 14-12) que me alcanzó en Sheffield una semana antes de que dejara el apartamento que teníamos ahí- así que aquí estoy de nuevo en París donde pienso quedarme unos meses para luego volver a Oaxaca.
Como verás sigo con la onda  de traducción de poemas, actividad que me sirve de apoyo psíquico cuando la inspiración propia me falta. Con ésta envío tres más, a ver qué te parecen.
¿Quién presentó “Cantera” en la Biblioteca? (aparte, supongo, de Julio) mencionas la cantidad de vino pero no el número de asistentes...
Mónica me envió el # 20; me gustó bastante el cuento de Víctor Chávez Abril, El refri, me parece el tipo de cuento que a mí se me ocurre y varias otras cosas.
Interesante tu decisión de dejar el taller. Habiendo asistido a unos talleres aquí, mi impresión es que los talleres en un momento dado son sumamente útiles pero que conviene descansar de vez en cuando- como conviene descansar del trabajo, del estudio, de la familia, o de uno mismo. Como dices, lo importante es seguir escribiendo; de hecho lo importante es seguir respirando... espero que sigas escribiendo, pues me gusta leer tus palabras y mantener el contacto a través de las aguas profundas y turbias.

Fotografía
Milon Novotný / 1964

Un abrazo y buenos deseos de Robert

***
Antes de entrar a tu casa
decidí no mirarte muerto
quería fabricarme vivos recuerdos
para cuando los necesitara
como ahora un día de los no tantos
que te veo con tu bagpack en los hombros
en las calles de tu ciudad adoptiva
con tus anteojos llenos de ruidos
de las montañas de Perú y Oaxaca
En Perú según me contaste
la muerte te trajo de un hospital a otro
así es la vida entonces de los que decidieron
tener su casa en los hombros
Hace diez años alguien que todavía desconozco
me entregó mi carta de extranjero
donde un  cielo de árboles sin nombre
me señala con la mano derecha del olvido
Estoy seguro que  encontraste
en la vías del tren que pasaba por tu casa
esas monedas que mi infancia puso

una noche de esperanza y  frío.

 

 

 

Ciclo Literario.

El URL de este documento es http://www.cicloliterario.com/ciclo72mayo2008/valerioi.html