Yo, el maíz

Araceli Mancilla


Fotografía
Flor Garduño / Ofrenda de maíz

En la profundidad de la tierra yace
mi espíritu dormido

en el principio cayó de las manos del sol
padre de todo lo que existe

sus largos dedos me darán forma
durante siglos y siglos

Soy una semilla apenas
y he domesticado el amor del hombre y la mujer
que me llevan en la palma de su mano

-- preparan los cantos
hay alegría

Un grano soy,
nace de mí la blanda carne de los seres,
albergo la luz germinal
de la vida y la muerte

En brama el fuego,
los campos ennegrecen con una belleza
que pocos se explican

Dialogo con los hombres desde la niñez de los tiempos

El señor del rayo partirá el corazón
de la tierra para hallarme

Una hormiga me delató hace muchas leyendas:

vinieron mientras descansaba con mi riqueza
en la oscuridad
rodeado de seres subterráneos

así se dispersaron mis dones
por los cuatro rumbos del mundo

En el reino de la lluvia los caudalosos cielos
hicieron su trabajo
y de las uñas de un dios –yo mismo—
brotó la  sustancia que ha alimentado
a las civilizaciones con este cuerpo de jade

Desnudas doncellas del agua me vestirán
antes de iniciar el viaje hacia la superficie

Se escuchan cantos, alabanzas

Gracias a mí se conoce el ciclo de la eternidad

Mi morada es la del hombre,
propicié su aposento sedentario y
soy la medida de su tiempo

descubrimos juntos el universo
y nuestro mutuo origen

Mi gobierno es verde, rojo, amarillo, multicolor

Generosas y benignas
plantas hermanas proliferan alrededor de mi surco,
en torno nuestro la comunidad se regocija

Será decapitada mi cabeza  
para  sellar la abundancia
de su alianza con los hombres

Construiremos los símbolos de la inmortalidad

Las estaciones celebran

--se preparan los cantos
hay alegría--

vuelvo a la tierra

mi espíritu duerme.

 

 

 

Ciclo Literario.

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