Aurora

José Conde


Me lo dijeron ayer:
la tía Aurora cumple 103 años.
Yo creo que se quita la edad.
Y creo que su sonrisa de pan muerto,
su mirada a la mitad llena de frío,
sus historias tristes como globos
que se escapan de las manos de los niños,
y su mesa dispuesta
para el encarnizado festín
de quien conoce la codicia de la calle,
siguen siendo seguro puerto
para marineros sin sed y sin retorno.

 

Ciclo Literario.

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