Rebeldías  de  una escritura

Marie Claire Figueroa


¿Por qué no puedes seguir derecha a medida que alíneo las palabras sobre mi cuaderno? ¿Por qué tienes que fantasear a tu antojo de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba, cuando me tomo la molestia de escribir con esmero para que salgas nítida y ordenada? ¡A puras vergüenzas contigo! Quiero presumir una escritura elegante y te dejas caer como una floja que eres o te trepas a la hoja, haciendo maromas a medio camino sin la menor dignidad.

Voy a tener que meterte en cintura. Para empezar, te compré un cuaderno rayado que va a contener tus deseos de evasión: una escritura bien educada no se puede permitir tantos disparates. Y, a partir de ahora, nada de bics extrafalarios, nada de tintas de colores o de plumas Montblanc: puro lápiz y, si no me obedeces ¡zaz, un borrón! Y ten cuidado: si son muchos los borrones, te irás muriendo poco a poquito.

En cambio, si entiendes lo que espero de ti y si mejoras tu conducta y tu forma de ser, te regalaré un tintero decimonónico y una pluma de ganso con la que podrás hacer prodigios. Tal vez un día logremos, tú y yo, pintar con pincel y tinta china, un cuadro de bambúes con unos versículos del I-Ching. Entonces habremos alcanzado la paz.

 

Fotografía
Hervé Guibert / 1979

 

 

Ciclo Literario.

El URL de este documento es http://www.cicloliterario.com/ciclo64septiembre2007/rebeldias.html