La sed, la flecha
( fragmentos)

Ángel  Rafael  Nungaray


4)

La  (in)vulnerabilidad se extiende

Como un canto

;

(Sigo el sesgo a una estación propicia

E ignoro el mecanismo del retorno)

Madura el ancla en el árbol de la médula

;

La sed es un cielo anticipado,

Un relámpago inmóvil en la memoria

De la arboleda.

 

El fruto flamígero de la sed

Ya está cantando.

6)

Desde los cauces

El alba es la sed

;

La sed se inscribe

(a)parte

:

Se sujeta a la ley del cuerpo.

 

El cuerpo es el eje del fuego

(El fuego es el cauce)

Como el cenit

 

El sueño.

 

7)

La vía permanece inalterable.

El desierto es el reflejo del manantial.

El manantial se extingue,

Está próximo el deslumbramiento,

Próxima la vigilia del agua.

 

Soy el germen del desierto.

 

(El síndrome es un espejismo en la aridez

Que atraviesa la córnea y el hálito

Y se acerca intempestivo

Como el auge del día.

 

Sigo el rastro del síndrome

Hasta los abrevaderos de la visión.

 

El síndrome medra

En su sistema inflexible.)

 

El desierto emerge

Como la señal del canto

Y la invisibilidad.

13)

    
                           (Ojo de la sed
                                 :
                                 Cima del espíritu
                                 :
                                 Semilla del exilio.)

 

 

El ojo de la sed

Es la tentativa del espíritu,

Parcela inalterable,

Cimiente de exilio.

 

Porque la luz se vence

Y la ceguedad

Es el páramo y el fruto.

 

El ojo de la sed

Permanece inalterable

Es la fuente y la raíz

Del relámpago incesante.

 

Fotografía
Willy Ronis / 1947

 

 

 

Ciclo Literario.

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