Cutberto Galván: Complejidad formal y virtuosísmo

 


El pintor José Cutberto Galván Martínez, hijo de Roberto y hermano de Rodolfo, grandes escenográfos y productores de teatro,  nació en la ciudad de México el 20 de marzo de 1923 y falleció en febrero de 1991 .  Asistió a clases de dibujo en la Academia de San Carlos y fue discípulo del paisajista García Núñez, de Francisco de la Torre y estuvo cerca del insigne muralista José Clemente Orozco, que lo influyó notablemente en su etapa inicial. En 1938 ingresó a la Escuela Taller de Artes Plásticas para Trabajadores y fue alumno fundador de la Escuela de Artes Plásticas La Esmeralda.
Cuando el gran pintor y grabador francés Marc Chagall visitó México en la década de los cuarenta, fue huésped del estudio que la familia Galván tenía en los altos del teatro Virginia Fábregas. Los Galván pintaron la escenografía para el Ballet Ruso que en aquella ocasión se presentaba en México, y fue Cutberto quien mejor se identificó con las técnicas y la expresión plástica de Chagall, por lo que pasó a ser su estudiante más cercano.

Su aptitud didáctica le valió ser profesor vitalicio invitado por varias universidades en el extranjero y dirigir el Instituto de Artes Plásticas de San Miguel Allende. En 1982 fue nombrado por el Honorable Ayuntamiento Constitucional de Naucalpan, Jefe del departamento de Artes Plásticas; organizó entonces una escuela de dibujo y pintura. Meses después se le designó como Director del Museo Municipal Tlatilco y también fungió como Jefe del Departamento de Cultura.

Es creador de una técnica conocida como “la galvanita”, o el accidente controlado, origen de su estilo abstracto figurativo.

 

 

La pintura del maestro Galván describe una curva ascendente en el ­tiempo; en sus obras de juventud así como en sus posteriores murales, muestra notables trabajos dibujísticos donde se siente la influencia de Orozco en las primeras, así como una intención didáctica en los segundos. Experimentó con acercamientos al fauvismo  y al expresionismo, tamizados con su particular percepción.
De esta época son la mayoría de sus grabados, mismos que comparten ­las directrices teóricas y los métodos prácticos del Taller de Gráfica Popular, aunque también realizó trabajo de gráfica de índole intimista.
Posteriormente -quizás como un signo de los tiempos- sus composicio­nes se vuelven muy dinámicas y utiliza abundantes armonías cromáticas; es el comienzo de un periplo que lo impele a abandonar paulatinamente la figura. Se van definiendo las características principales de lo que será su estilo.
La última etapa del desarrollo de su pintura abarca un período de poco más de veinte años, en ella explota todos los recursos que su búsqueda formal y estilística le dio y pone al servicio de su producción el in­gente conocimiento de las diversas técnicas y materiales que poseía, incluidas las aportaciones que su inventiva generó.

Si alguna vez sus obras fueron tributarias del estilo de su maestro o de los lineamientos estéticos del muralismo, en esta etapa las libera de vínculos (al menos evidentes) con las diferentes escuelas, y una vez afirmado en su estilo, lo lleva a realizaciones que impactan por su cromatismo, complejidad formal y virtuosismo en la ejecución. Sus temáticas ­diversas hablan de la mujer, la pareja, la divinidad o los seres observa­dos desde la disciplina metafísica sin que ello lo emparente con, por ­ejemplo, De Chirico o nuestra Remedios Varo; en Galván esa observación se concreta en un par de ojos o, mejor dicho, en dos globos oculares que son el último vestigio de algo que perteneció a este mundo, y que desde varias de sus pinturas nos observan mientras el resto de lo que pudo haber sido un cuerpo se convierte en esa energía a la que cedió paso la materia; son los seres galvanianos, entes sui generis, habitantes de muchos de sus cuadros que aprecian la mirada del conocedor cuando éste reconoce el valor ­estético del medio en que se hallan insertos, medios sólo en apariencia bidimensionales .

 

Ciclo Literario.

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