Pierre Reverdy

Nota y Traducción: Araceli Mancilla


El poeta francés Pierre Reverdy (1889-1960), nació en Narbonne y murió cerca de la Abadía de Solesmes en donde se retiró desde 1926 lla­mado por la piedad católica.
Relacionado con Picasso, Braque, Matisse, Juan Gris y los poetas Max Jacob y Apollinaire, se instaló en París en 1910 donde hizo una intensa vida bohemia. Su trabajo como corrector de imprenta , añadido a su amistad con estos importantes artistas, le permitió publicar sus obras e ilustrarlas. Precursor del surrealismo por la publicación de la revista Nord-Sud en 1917, conoció a Aragon, Breton, Éluard, Tzara y se adentró en el fragor de las vanguardias de la época: cubismo, dadaísmo, surrealismo. Su contacto con el filósofo Jacques Maritain, en 1925, le reveló otros horizontes. A propósito de su retiro, éste se ha tomado como el signo de la sed de pureza, de la voluntad de desapego que expresa su poesía. Su búsqueda poética se identifica como solitaria y dedicada a una meditación de naturaleza metafísica, con poemas cuyos versos pareciera fueron cortados al azar. Las siguientes palabras del poeta Luis Cernuda, publicadas en 1962 en la revista Mercure de France con motivo de la muerte de Reverdy, expresan la impresión que causa su obra, indiferente al prestigio de las palabras y las imágenes y empeñada en el encuentro de un absoluto que es la única realidad: “Reverdy se me antoja un asceta (eso era antes de su retiro a Solesmes), aunque sin renunciar por eso a trasladar a sus versos reflejos del encanto del mundo, del encanto posible y tolerable, quiero decir, con su evidente rigor espiritual.
...
“Al llamar puro a Reverdy no aludo a una pureza química, como aquélla de la poesía ‘pura’, con la que tantos nos cansaron y aburrieron en­tonces. Aludo a una pureza espiritual, ética, de su conciencia como poeta”.

Forman parte de la obra de Reverdy los siguientes libros: La Lucarne ovale (1916); La Guitare endormie (1919); Étoiles peintes ; Épaves du ciel (1924); Sources du vent, al cual pertenece el poema que se publica; Ferraille (1937); Plupart du temps (1945); Chan des morts (1948) y Main d’ Oeuvre (1949). Sus ensayos Le gant de crin (1927) y Le livre de mon bord (1948), son autobiografías literarias.


 

Los trazos del cielo

El fuego que baila
El pájaro que canta
El viento que muere
Las olas del hielo
y el oleaje del rumor
En el oído los gritos lejanos
del día que pasa
todas las llamas fatigadas
la voz del viajero
Todo el polvo en el cielo
el talón sobre la tierra
Los ojos fijos en el camino
Donde los pasos se inscriben
Que la cifra desenvuelve
En los nombres que partieron
En los pliegues de las nubes
el rostro desconocido
Éste al que uno mira
Y no ha venido.

 

Fotografía
Guido Argentini / 1997

 

 

Ciclo Literario.

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