Kenneth Rexroth: Una carta a William Carlos Williams

Nota y traducción: David Horacio Colmenares


 

Poeta, traductor y crítico norteamericano, Kenneth Rexroth (1905-1982) fue la figura central del llamado “San Francisco Renaissance”, movimiento caracterizado por una sensibilidad  formada en la exposición a las formas poéticas  de Extremo Oriente. Rexroth fue uno de los primeros poetas americanos en explorar con detenimiento la tradición del haiku japonés, y situó su obra personal bajo las figuras tutelares de dos escritores en las antípodas del espectro poético norteamericano: Ezra Pound y William Carlos Williams, poetas con los que mantuvo una nutrida correspondencia. Si bien de Pound Rexroth recibió una lección de miras sobre la amplitud del discurso poético y la ‘función’ enciclopédica y universalista del poeta (Rexroth fue un gran traductor de lenguas como el griego, el chino, el japonés, el latín y el español, y escribió la entrada “Literatura” de la Enciclopedia Británica), fue el sencillo doctor Williams y su depurada e intensa “lengua americana” la que finalmente modeló su sensibilidad. Es bien sabido que de entre todos los autores americanos, Rexroth incluyó sólo a William Carlos Williams en una lista de los clásicos de todos los tiempos. El poema que presentamos es un testimonio de dicha apreciación.

 

Querido Bill,
Cuando te busco en el pasado,
A veces pienso que eres como
San Francisco, cuya carne
Se extinguió como una nube feliz
Y se mezcló con cada amante—
Asnos, flores, leprosos, soles—
Pero creo te pareces más
Al hermano Junípero, quien sufrió
Humillaciones y glorias
Riendo como un loco manso.
Has de estar en las
Fioretti, pues eres un loco, Bill,
Como el Loco de Yeats, final
de toda sabiduría y belleza.

Eres tú, contra
Helena en toda su sabiduría
y Salomón en toda su gloria.

¿Recuerdas que hace años
Te dije que eras el primer
Gran poeta franciscano desde
la Edad Media? Perturbé
El tenor sobrio de la cena.
Tu esposa pensó que estaba loco.
Es verdad, lo siento. Y eres “puro”, también,
Un verdadero clásico, sin hacer alboroto
Por ello -- muy parecido
a las chicas de la Antología.
No como la estridente Safo, quien
pese a toda su grandeza, debió
Tener endometriosis,
Sino como Ánite, que dice
justo lo suficiente, suavemente, para
ser recordada por todos los siglos.

Es una magnífica quietud
La que posees, una forma de sosiego
Frente al mundo, y sus
Ríos sucios, y botes de basura,
Carretillas rojas laqueadas por la lluvia,
Ciruelas heladas robadas de la nevera,

Y el encaje de la reina, y las velloritas,
Y el incipiente follaje estallando sobre
Caminos lodosos, panzas jaspeadas
Cargadas de bebés, y Cortés y
La Malinche en la calzada
Sangrienta, la muerte del mundo florido.

Hoy en día, mientras la prensa discurre
En chismorreos, te mantienes quieto
Cada año un haz de quietud,
Poemas que no dicen nada,
Como la quietud de George Fox
Sentado quieto bajo la nube
De las tentaciones mundanas,
Junto al fuego, en la cocina,
En Valle de Beavor. Y
El arquetipo, el silencio
De Cristo, cuando se detuvo
Un trecho y dijo, “Tú lo dices”.

Ahora en un poema reciente dices,
“Yo que estoy a punto de morir.”
Tal vez sólo sea una alusión
A los clásicos, pero me
Estremece. ¿De dónde
Sacas esas cosas, Williams?
Piensa esto. El día llegará en que
Una muchacha camine por
El diáfano Río Williams
Que atraviesa un paisaje
Idílico como de “Noticias de Ninguna Parte”,
Y le dirá a sus hijos
¿Acaso no es hermoso? Lleva
El nombre de alguien que
Pasó por aquí cuando se llamaba
El Passaic, y estaba contaminado
Con excrementos venenosos
De hombres enfermos y usinas.
Fue un gran hombre. Supo
Que era hermoso entonces, aunque
Nadie lo veía así, por allá
En la Edad Oscura. Y el
Hermoso río que vio
Aún recorre sus venas, como
Las nuestras, y corre en nuestros ojos
Y corre en el tiempo, y nos hace parte
Suya, y parte de él.
Eso, niños, es lo que se llama
Una relación sacramental.
Y eso es lo que el poeta
Es, niños, alguien que crea
Relaciones sacramentales
Que duran por siempre.

Con cariño y admiración,
Kenneth Rexroth

Fotografia
Wynn Bullock / 1955

 

 

 

Ciclo Literario.

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