El otro evangelio o la verdad del maldito

Homero Moreno


 

“En verdad (amén) os digo, nadie de vuestra
generación entre los hombres me conocerá”
Evangelio de Judas 34: 15

El Evangelio de Judas.
Edición y comentario de Francisco García Bazán.
Editorial Trotta, Madrid, 2006.

El Evangelio de Judas forma parte de una serie de escritos neotestamentarios con un tono inconfundiblemente gnóstico, y que seguramente se alimentó de fuentes directas. La Biblioteca de Nag Hammadi nos ha proporcionado un Evangelio de Felipe, un Evangelio de la Verdad y completó el Evangelio de Tomás, ya con anterioridad el Papiro gnóstico de Berlín 8502, había dado a conocer el Evangelio de María.

         Sea probable que el escrito que nos ocupa tenga una vertiente cainita, que junto con ofitas, naasenos, setianos y sodomitas se incluían en las filas recriminadas y abatidas por el Dios creador de este mundo (el demiurgo). Que por encima de él había otra deidad más sabia y amorosa, cuya justicia superaba a la del dios ejecutante de la obra.

         Ya desde el año 178 d. C. se tienen noticias de que existe un evangelio con el título de Judas. Hemos de anotar que fue Ireneo el que seleccionó los evangelios incluidos hoy día en el Nuevo Testamento como los cuatro pilares oficiales de la fe cristiana. Y que todo este conjunto de noticias junto con las vertidas a lo largo de la Edad Media dieron pie para la novela Cristo de nuevo crucificado de Nikos Kazantzakis inspirador a su vez de la película La última tentación de Cristo, por supuestonos referimos a la de Martin Scorsese.

Pacto de Judas. Museo dell’Opera del Duomo, Siena

         El contenido del escrito dado a conocer públicamente en abril del 2006, forma parte del Códice de Tchacos, al papiro se le calcula una antigüedad del 280 d. C. No así a sus noticias que como hemos dicho datan al menos del 178 d. C. Su contenido sugiere que los apóstoles no han sido capaces de dominar los límites impuestos por el demiurgo creador de este mundo. Un Dios inferior del que Jesús toma distancia y niega ser su hijo.

De alguna manera podríamos ver la diferencia gnóstica entre un entendimiento del simple creyente o psíquico y la del creyente perfecto o pneumático. La liberación la ofrece el conocimiento de ese Dios supremo e inmutable. Dicho conocimiento permite la manifestación del Hombre Perfecto que busca y anhela el gnóstico. “Conozco quién eres y de qué lugar procedes. Provienes del Eón inmortal de Barbeló.” Jesús proviene de la Madre de la Vida, del Útero de Dios Padre, es decir de la Hystera (Matriz): “Apártate de los demás y te diré los misterios del reino”, le contesta Jesús a Judas.

         Al día siguiente comenzará la revelación sobre la gran generación, tras un sueño de Judas donde fue apedreado, observa la “mansión por encima de los astros”, que son la generación santa y que será apartado como “el trece”, Jesús le dirá: “Tú serás el ‘trece’ y serás maldito para las otras generaciones y gobernarás sobre ellos. En el último día, maldecirán tu ascenso.”

         Encontramos inmediatamente una descripción del Pleroma que proviene del Espíritu invisible, incluyendo la regeneración del Autogenerado, las luminarias celestiales, la nube de luz –estos últimos dos conceptos nos refieren claramente al Corpus Herméticum, en particular al Poimandres y al Asclepios– y la raza incorruptible de Set, ¿no acaso podemos pensar que entre el infortunado Abel y el intempestivo Caín existe un equilibrio en el tercer producto que logra conjugar a los opuestos? ¿No es acaso Set el único, de toda la descendencia, que logra retornar al paraíso y se le hace un magnífico obsequio?

         Judas logra intuir, por todas estas declaraciones de Jesús, una naturaleza que es ilusoria tanto del cuerpo cósmico como por ende del mismo cuerpo de Cristo, y en ello también hay ecos de otras doctrinas tanto budistas como herméticas, es como una especie de resonancia que a pesar de no haber tenido contacto comparten espacio y tiempo, capaces de percibir más o menos las mismas verdades. Jesús le afirma: “Pero tú los superarás a ellos todos, porque sacrificarás al hombre que me reviste.”

         Y entonces Jesús le habla de “el modelo de la gran generación de Adán” ¿se estará refiriendo al Adam Kadmón?, que “será exaltado” porque efectivamente es “anterior al cielo, la tierra y los ángeles”, y todo ello cumple con las características del primer modelo del Hombre Verdadero y que se llama Adam Kadmón. Continúa diciéndole: “Esta generación existe, la que es de los eones eternos” le pide que observe la nube luminosa y a la luz en su interior, los astros que la rodean, el astro que guía el camino; Judas levanta la mirada, observa la nube y penetra en ella… Por supuesto que igual evocamos la imagen de aquella noche oscura, la más oscura de todas e indudablemente el pasaje citadísimo del Evangelio de San Juan sobre la luz que no fue comprendida por las tinieblas, ¿no acaso también San Juan fue participe de un conocimiento esotérico por parte de el Cristo?

         La Liberación de los espirituales esta puesta en marcha, y sugerida con la inminente liberación del Cristo en toda su potencia y plenitud y que estaba a punto de cumplirse ¿o en otro plano de las ideas era ya un hecho consumado? Judas se nos presenta como un agente liberador, y el verdadero sufriente que al igual que los restante pneumáticos posee el espíritu aunque firmemente confundido con el alma e incluso con el cuerpo, y no obstante todo ello, activo o despierto ¿Judas se suicidaría al no encontrar un punto de ascenso en medio de tan terrible confusión?

         Y sin embargo quedan válidas interrogantes sobre el papel de Judas, ¿por qué el nombre de hijo de perdición?, ¿por qué arrojó las monedas en clara señal de arrepentimiento de lo que había hecho? Jesús le dice “elimina tus pensamientos” y podríamos agregar pon fin a tus valoraciones medias que no te llevan a lugar alguno, considera real sólo lo que aún no has sido capas de pensar ni con el discurso racional ni siquiera con uno meramente intuitivo. Judas por fin no contesta y guarda silencio ante el Maestro.

“Y han plantado en mi nombre árboles sin fruto y de manera desvergonzada.”

Jesús les advierte a los discípulos sobre este acto y del servir a otro Dios que no sea el suyo:

“Y el ganado que habéis visto conducido al sacrificio son la multitud que vosotros lleváis extraviada.”

¿Cómo no nos va a resultar tan clara y actual esta sentencia?

         En la “Conversación de los Arcontes y los Ángeles” encontramos una relación de nombres: Set, Hermathoth, Galila, Yobel y Adoneo, que “son los cinco que gobernaron sobre los infiernos. Y primeramente sobre el caos.” Algunos de estos nombres como el de Hermes-Toth o Hermas, Galila, Yobel y Adoneo son nombres familiares a los textos de Nag Hammadi, sobre todo en los Evangelios de los egipcios.

         Y serán ellos, dice nuestro texto, los que formen a un hombre según su semejanza e imagen (eikón), “Ellos, pues, plasmaron (plásso) a Adán y a su mujer Eva, que es llamada en la nube Zoé” Y Jesús al referirse a su deidad le dice el gran Uno, que manda por medio de Gabriel almas a la gran generación sin rey sobre ellas. “Dios hizo que el conocimiento (gnôsis) fuese dado a Adán con los suyos, para que los señores no pudieran dominarlos, los que son del caos y del infierno.”

El vehículo de liberación esta puesto, los astros que dominan el destino inferior del psíquico no puede escalar hasta la gnosis del verdadero iniciado. Los astros, su destino y la ignorancia consumen, el conocimiento libera.


*Homero Moreno (1967) es sociólogo político e investigador de la simbólica. Dentro de sus publicaciones están La tradición en América, (non) plus ultra y Tloque Nahuaque.

 

 

 

Ciclo Literario.

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