Comprender la Meditación

Autorrealización


 

El hombre nace como potencialidad, no está realizado. Puede que logre la realización de su potencial, puede que no la logre. Puede que la oportunidad sea usada o puede que no lo sea. Y la naturaleza no te obliga a realizarte. Eres libre. Puedes elegir realizarte; puedes elegir no hacer nada al respecto.
La autorrealización es una necesidad básica, pues a menos que alcances un florecimiento, una satisfacción interna que te haga sentir “esto es lo que estaba destinado a ser” sentirás que te falta algo. En el momento en que sientas que todas tus potencialidades se han realizado, sentirás la cima de la vida, del amor, de la existencia misma.
La autorrealización es una experiencia cumbre. Simplemente existir es una experiencia cumbre para una persona realizada.
La realización no significa que te conviertas en un gran poeta, o un músico famoso, sino en un ser total. Un ser en equilibrio, en centro.

Despierto para siempre

La vida puede vivirse de dos maneras: bien como una caída continua… y entonces eres atraído por las fuerzas inconscientes de la gravedad. Si te conformas con la sociedad, si vives de acuerdo con la tradición, si sigues a la multitud, la vida es fácil, pero a un coste muy elevado. No creces. Y la vida es significativa sólo como continuo crecimiento.

Fotografia
Albert Renger-Patszch

         El hombre es el único animal de la existencia que tiene la capacidad de evolucionar. El hombre tiene un potencial infinito, tiene la capacidad de ser un Dios. Y a menos que estés dirigiéndote hacia la cumbre suprema de convertirte en un Dios, estás perdiendo una tremenda oportunidad.

Libertad

Todos los grandes valores de la vida crecen en una atmósfera de libertad; de ahí que la libertad es el valor más fundamental y también la cima más alta.
La libertad no es externa. No es social, no es política, no es económica. La libertad es un estado de consciencia, libre de avaricia, deseos, odio, celos, miedos. La libertad es una mente espaciosa y sin límites.
Sucede como cuando vacías tu habitación. Cuando quitas los muebles, los cuadros, las cosas... la habitación, por un lado queda vacía, pero por otro lado algo invisible comienza a llenarla. Esa invisibilidad es “habitabilidad”, espaciosidad; la habitación se hace más grande y si quitas los muros, la habitación es tan grande como todo el firmamento.
Este es todo el proceso de la meditación: quitarlo todo, quitarte a ti mismo tan totalmente que no quede nada detrás –ni siquiera tú. En ese completo silencio está la libertad. En ese completo silencio se libera la fragancia de la paz, la compasión, el amor, la dicha. Para llegar a este paraíso no necesitas ningún mapa, ya lo tienes, es la propia esencia de tu ser. Estás en el paraíso, pero te has quedado dormido. Todo lo que necesitas es despertar.

En armonía con la Existencia

Tu mente continuamente está creando distracciones. Jamás te permite sentarte en silencio ni siquiera durante unos momentos. Si te sientas en silencio, te dice ¿por qué no escuchas la radio? El periódico debe haber salido, el correo puede haber llegado. ¿Por qué no ir al cine o ver la televisión? Si estás en tu negocio, tu mente te dice: “Estás cansado, ve a casa a descansar”. Si estás en casa, te dice: “qué estás haciendo aquí, desperdiciando el tiempo? Vete al negocio, ¡podrías estar ganando algo!
La mente nunca te deja donde estás, nunca te deja ver las cosas como son. Siempre te lleva a otro lugar, o bien al pasado (los recuerdos) o al futuro (los deseos, los proyectos); nunca te deja estar en el presente.
El milagro radica en que la mente consiste únicamente de distracción, por lo tanto, una vez libre de distracciones ya no queda mente. En el presente no existe la mente. En el presente solamente hay consciencia, atención, observación.
Con la meditación vives en el mundo, pero no a través de la mente. No permites que el pasado y el futuro se interpongan entre tú y la realidad. Y si puedes conseguir el estado de no-mente, aunque sólo sea durante unos momentos —en eso consiste la meditación— te quedarás sorprendido: de pronto te encuentras en armonía con la Existencia.
La vida, la naturaleza, la Existencia es un todo armonioso: no luches contra ella. No pretendas ir a contracorriente. Déjate llevar por la Existencia, relájate y deja que se ocupe de ti. El río ya se encuentra fluyendo hacia el océano; simplemente déjate fluir con él. Tampoco necesitas nadar; déjate flotar y llegarás al océano (de la consciencia).

No-mente

Cuando los pensamientos desaparecen surge un mundo totalmente nuevo. No es que te conviertas en un despreocupado, al contrario, te vuelves más atento: te mueves, trabajas, comes, duermes, pero siempre más atento. La mente ya no está ahí, pero sí la atención. La atención es consciencia perfecta.
Meditación significa alejarse del deseo, liberarse de los pensamientos, salirse de la mente. Meditación significa relajarse en el momento, en el presente.
La gente que no lo comprende dice que la meditación es un escape; pero la meditación no es escapar de la vida, ¡es escapar hacia la vida! La mente y el deseo huyen de la vida.
Deja todos los pensamientos y observa, esa es la única forma de conocer las cosas tal como son…porque si estás pensando estás introduciendo prejuicios, conclusiones del pasado.
El pensamiento tiene que detenerse para dar lugar a la meditación. En el estado de no-pensamiento puedes observar. Quédate en silencio y observa. Y observando sabrás; sin ningún proceso lógico simplemente lo sabrás. Sabes lo que está bien y lo que está mal y cuando lo ves no puedes ir en contra del bien.
Simplemente escucha y observa todo tipo de cosas. Sé un puro espejo; eso es meditación.
Normalmente la mente es un tráfico infinito de palabras, pensamientos, recuerdos, anuncios, voces, charlas, preocupaciones. La mente trabaja continuamente del nacimiento a la muerte, y puedes tener cuarenta, sesenta u ochenta años, con una mente de la que no puedes esperar gran cosa, pues está totalmente agotada, con poca energía y fugas por todas partes. Con la meditación aprendes a descansar la mente, a pensar cuando quieres hacerlo, es una técnica para desconectar la mente y recuperar la energía.
Si durante unas pocas horas al día estás sin la mente, reunirás tanta energía, que te mantendrás joven, fresco y creativo. Esa energía te permitirá ver la realidad, la belleza de la existencia, la alegría de la vida y la celebración

Superación

La meditación es un proceso alquímico; no es moralidad. Es la ciencia del alma. Con la meditación poco a poco desaparece la ira, y su energía se hace disponible y se transforma en amabilidad.
         Si padeces de mucha ira tienes un enorme potencial para la amabilidad. La ira demuestra que tienes una energía tremenda. Alguien que no tenga ira es impotente, no tiene energía. Quien no puede enfadarse tampoco puede ser amable.
No reprimas la ruindad, no destruyas la vileza, en su lugar transfórmala con generosidad en una consciencia espléndida, en compartir.
Con la verdad supera la decepción. No luches contra la oscuridad, deja que entre la luz. No luches contra lo negativo, deja que entre lo positivo. Y lo positivo llega mediante la observación, el medio es la meditación.

Sólo el amor disipa el odio, esta es la ley ancestral

El odio existe con el pasado y el futuro. No puedes odiar en el presente. Inténtalo hoy: siéntate en silencio y odia a alguien en el presente, sin ninguna referencia del pasado o del futuro. Es imposible.
El odio es una atadura, un aprisionamiento ¡impuesto por ti sobre ti! Y el odio crea odio. Si odias a alguien, estás creando odio hacia ti en el corazón de esa persona.
El amor no necesita de pasado ni futuro, esa es la belleza y la libertad del amor. Amar es compartir, por el mero hecho de compartir, sin ningún otro motivo.
Solamente el amor disipa el odio, sólo la luz disipa la oscuridad. Introduce la luz y la oscuridad se irá.
No se puede luchar contra la oscuridad; el odio es oscuridad,  el sexo, los celos, la avaricia, la ira son oscuridad; no se puede luchar contra ellos, sólo deja que entre la luz.
¿Cómo se deja entrar la luz? Vuélvete silencioso, sin pensamientos, consciente, alerta, atento, despierto y el odio desaparecerá. No puedes odiar siendo consciente. Experimenta.

Más allá de los juicios: comprende

Estate alerta: es mediante la atenta observación como suceden las transformaciones. Esta es la diferencia entre moralidad y atención consciente. La moralidad dice: “elige lo correcto, lo bueno y rechaza lo malo, lo equivocado”. La atención consciente dice: “Observa los dos, no elijas en absoluto”. El místico crea la consciencia, después le sigue el carácter. El moralista crea el carácter, pero no le sigue la consciencia. El carácter es algo superficial.

Sabiduría

La sabiduría es tu propia experiencia. Tienes que buscarla en tu propio ser, porque ya la posees en tu propia esencia. Ser sabio no consiste en tener conocimientos, sino en realizar tu propia consciencia. El conocimiento siempre pertenece al pasado, la sabiduría al presente. La sabiduría nace dentro de ti, comienzas a leer tu propia consciencia, no en las Escrituras.

Fotografia
Albert Renger-Patszch

Tú eres el origen

La maldad es tuya, El pesar es tuyo. Más la virtud y la pureza también son tuyas. En el momento en que aceptas la responsabilidad sobre ti mismo, nace un ser humano totalmente transformado. En el momento en que dices “cualquier cosa que yo sea es mi elección, no del pasado, sino del presente. Es mi elección de este momento, y si quiero cambiar tengo absoluta libertad para hacerlo. Nadie me lo puede impedir; ninguna fuerza social, ningún estado, ninguna historia, ninguna economía, ninguna inconsciencia puede impedírmelo. Si estoy determinado a cambiar, puedo hacerlo”.
Al principio la responsabilidad parece muy pesada, genera angustia, culpa y ansiedad y buscas escapar poniéndola en otro. Así puedes disfrutar de ser una víctima, desamparado. Pero una vez aceptada la responsabilidad de ti mismo, te das cuenta del gran potencial y la gran libertad que aporta.
Si soy responsable de mi miseria, significa que también soy responsable de mi dicha y este logro no tiene que esperar ni un simple momento.
No es cuestión de cambiar vidas pasadas; no es cuestión de cambiar toda la sociedad o de seguir años y años de psicoanálisis. Es sencillamente de aceptar la responsabilidad de que “cualquiera que yo sea, he creado mi clima, mi ser”.
El hombre al nacer es un potencial. Puede convertirse en una espina para sí o para los demás, también puede transformarse en una flor para sí o para los demás. Y recuerda, seas lo que seas para los demás, también lo eres para ti mismo, y lo que seas para ti también lo eres para los demás. Si para ti eres una espina ¿cómo puedes ser una flor para los demás?

Enderézate

Para enderezar lo torcido, primero debes enderezarte a ti mismo. Es fácil ver las faltas en los demás, pero muy difícil verlas en uno mismo; únicamente el que se conoce y se ama a sí mismo puede verlas.
No escuches lo que los demás dicen de ti. Mírate a ti mismo con los ojos cerrados, sin ningún prejuicio, ni a favor ni en contra, ve totalmente abierto y mira. Observa quién eres, dónde estás, cuáles son tus faltas. Y el milagro es que al ver la falta por tu propia observación se disuelve. No necesitas hacer ningún esfuerzo para eliminarla, ver una falta es disolverla. Saber que está haciendo algo mal es suficiente, nunca más puedes volver a hacerlo.

Libérate de los apegos

Tu apego crea la desgracia porque quieres agarrarte y las cosas cambian por naturaleza; no puedes asirte a ellas. Continuamente se te escapan de las manos. Si no te aferras a nada, ¿cómo pues ser desgraciado?
Te aferras a tu esposa, a tu marido, a los hijos, a tus padres, a tus amigos. Te aferras a las personas, a las cosas, pero todo está en flujo constante. Estás tratando de sujetar un río en tus brazos, pero este fluye rápido; corre hacia alguna meta desconocida, te quedas frustrado.
Tu esposa se enamora de otro; te frustras. Tu marido se escapa; te frustras. Tu hijo muere; te frustras. La economía falla; te frustras. Tu cuerpo enferma, se debilita, la muerte empieza a llamar a tu puerta; te frustras. Pero todas estas frustraciones son debidas a tus expectativas. Tú eres responsable de ellas.
Puedes estar en casa, con tu mujer y tus hijos y, aun así, mantenerte alerta de que nada te pertenece, seguir atento de no caer en las ataduras; permanecer alerta de que si las cosas cambian, estás preparado para aceptar el cambio, que no te lamentarás porque se derrame la leche, que no llorarás, que no te pondrás loco y furioso. Es suficiente con comprenderlo en tu consciencia.
Todo va y viene, todo llega y todo pasa. La vida es un flujo. La consciencia es lo único inamovible, que es eterno. Alcanzarla es libertad. Llegar a ella es el objetivo de la vida.

Seguridad y soledad

Quienes se aferran a las cosas y a las personas viven en la falacia de la garantía, la seguridad —una seguridad que piensan viene del dinero, del poder, del prestigio, una garantía que viene de las relaciones. La esposa cree que está segura con el marido, el marido con la esposa y los padres con los hijos. ¿Pero cómo pueden dos seres inseguros darse seguridad? La seguridad es una falacia, porque ni la familia, ni el dinero, ni nada en este mundo puede salvarte de la muerte. Uno nace solo, vive solo y muere solo. Sé consciente de tu soledad y te quedarás sorprendido de su belleza, de su gozo. No tendrás miedo; te regocijarás en ella porque posee libertad, éxtasis, pureza e inocencia.
         ¿Y por qué añorar la seguridad. La vida es insegura por naturaleza. Aquéllos que quieren estar más vivos, tienen que vivir en la inseguridad. Cuanto mayor sea la inseguridad, mayor será la vitalidad.
         Por eso se ve tanta gente muerta en el mundo, casi muerta, por la sencilla razón de que están muy apegados a la idea de seguridad. Y cuanto más muerto estés, más seguro estarás. Confinado en tus límites y sus miedos, nunca conocerás el éxtasis de explorar lo desconocido y lo irreconocible.
Estar a solas es fundamental para un meditador; experimentar la soledad, sentarse en silencio y únicamente ser uno mismo, estar consigo mismo, sin anhelar ninguna compañía, sin añorar al otro. Disfruta de tu ser, goza de tu respiración, deléitate con el latido de tu corazón. Recréate con la concordia interior, la armonía. Alégrate sólo porque eres y mantente en completo silencio en esa satisfacción.

Haz tu trabajo

Toda persona consciente es creativa, amorosa y disfruta su trabajo. El meditador no tiene que pensar, intrínsecamente sabe cuál es su trabajo y ese trabajo es su meditación.
         La sociedad te exige luchar constantemente con los demás, competir y ser el primero. Te enseña a poseer, a dominar, a tener más que los demás. Y puede ser dinero o puede ser virtud. Explota y no te dejes explotar, ese es el sutil mensaje que recibes con la leche materna. Y todas las escuelas, colegios, universidades, están basadas en la idea de competición.
         La auténtica educación no te enseñará a competir, te enseñará a cooperar. No te enseñará a luchar y ser el primero. Te enseñará a ser creativo, amoroso, dichoso, sin ninguna comparación con el otro. No te enseñará que puedes ser feliz únicamente si eres el primero. Te dirá que disfrutes de lo que estás haciendo, no por el resultado, sino por el acto en sí mismo. Sólo entonces puede la existencia fluir a través de ti. Sólo entonces puede usar tus manos, tus dedos y tu pincel. Sólo entonces puede nacer algo de excelente belleza.
         Nunca es por ti, sino a través de ti. La existencia fluye; tú sólo eres el pasaje. Tú dejas que suceda, no obstaculizas, eso es todo.
         No pienses en el resultado, simplemente haz las cosas con totalidad. Piérdete en ello. Olvídate de quien hace. No “seas”; deja que tus energías creativas fluyan sin obstáculos.

Compilación: Ma. Elena García Gutiérrez, Textos Energía y Salud.

 

Ciclo Literario.

El URL de este documento es http://www.cicloliterario.com/ciclo48mayo2006/comprenderlameditacion.html