Cada silencio

Gerardo Escalante


 

    

Fotografia
Ernest Schwitters / 1945

 

 

Cada palabra
es un ángel menos
J. Carlos Suñén

a Abraham y Judith, por su gravitación cercana

Regresa a la poesía así como el músico
rehúsa una y otra vez el silencio.

El silencio lame la línea de la vida
en las manos de la demencia.

Es la piedra del lagarto de nuestra terquedad.

Sobre el mantel lunar del silencio fornican las medusas
equilibrando la ausencia del canto.

Es el silencio la amenaza mortal para las sirenas
la expulsión del mito
la extracción del lienzo

   s u  
d e s h i e l o.

Hay quien asegura que el silencio encalla en lo profundo de nuestras barcazas.

Sin embargo debemos saber valorarlo y no construir campanas
de arena
de las que el verbo lobo marino
solitario y gozoso
aún no es publicado.

Así, la abuela busca el ojo de una aguja
en la pupila de sus palomas
para tejer en ellas
a las puertas del templo
mientras canta.

El silencio es la hendidura en la cabeza de un hombre
la extirpación o su cardio
ectomía
el hueco en el que hacía su nido
la imprudencia.

Recordemos la frase:
era tanto su amor por el silencio
que por él hablaban.

De cualquier forma no habrá que malgastarlo:
tengamos en cuenta que en ocasiones se nos indica     
“Guarde silencio, por favor.”


Ciclo Literario.

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