Trabajo en los campos

Perfil de Blas Manuel De Luna
por Claire Dederer


 

El titullo del poema de Blas Manuel De Luna Encorvados a la tierra nominado por el Circulo Nacional de Criticos de libros sugiere un arbol o quiza una rama “arqueda en el bosque”.   Pero el libro de De Luna no es del tipo pastoral.  El poeta no habla de arboles, el habla de los cuerpos encorvados por el trabajo.  El titulo del poema nos dice lo que es presencial como los oficiales de iinmigracion golpean y esposan a los amigos y parientes del narrador.

La experiencia del trabajo de los inmigrantes, penetra en  la sencilla y franca poesia de De Luna, desde sus descripciones de cuando cruzaba la frontera  asi como de los golpes propiciados por el Servicio de inmigracion y naturalizacion,  sus recuerdos de “polvo amargo” hasta el delicado cuidado de las plantas de jitomate.  De Luna nacio en Tijuana , el resto de sus hermanos nacieron en Estados Unidos de America –“lo cual significa que no puedo postularme para presidente de los Estados Unidos de America”, dice esto con un humor sarcastico.  Su padre llego a Estados Unidos de America durante el programa bracero, un iniciativa  agricola explosiva que llevo mas de cuatro millones de trabajadores mexicanos a los Estados Unidos de America empezando el ano 1942.   De Luna dice  “ellos trabajarian bajo contrato con los agricultores y al terminar se les regresaria a Mexico”.  Cuando el programa bracero se termino en el ano 1964 sus padres despues de haber permanecido un tiempo en Mexico regresaron a los Estados Unidos de America para trabajar en el campo. De Luna asienta como un hecho  “mis padres eran refugiados a causa de la critica situacion economica en Mexico”.
Eventualmente ellos se establecieron en Madera, California, donde continuaron desempenando labores agricolas.  “durante la temporada de verano cosechaban uvas, jitomates, todas las frutas del valle central, hasta higos de vez en cuando. En el invierno podaban y arreglaban viñedos”.  Los ninos de la familia trabajaban al lado de los padres.   De Luna asienta “yo podria ahora mismo irme a trabajar a los campos, eso es algo que jamas se me olvidara”.

De Luna dejo la casa para ir a estudiar.  Tomo una clase de literatura en Fresno City College acerca de el periodo posterior a la guerra civil norteamericana.  “Uno de los primeros poetas que leimos fue Whitman.  Inmediatamente me di cuenta que algo habia cambiado en mi.  Empece a escribir.  Esos poemas primerizos estan todavia en mi computadora”.  Haciendo una pausa el dice “Ojala que nunca los vea publicados”.  Despues de haberse graduado de su licenciatura y una maestria en la universidad de California, Fresno, conitinuo sus estudios en la universidad de Washington con otra maestria  en Bellas Artes, mas adelante fue a la Universidad de Wisconsin, Madison, donde le otorgaron una beca muy especial de “Fraternidad”.  De Luna siente una gran satisfaccion por sus logros academicos y su trabajo como maestro de ingles en la preparatoria de Firebaugh California.  El pasa los fines de semana en Madera, California.  El comenta “aun cuando estaba en Seattle o Wisconsin  me sentia como en casa”.

Dos de los principales temas que aparecen frecuentemente  en los poemas de De Luna  son: el ambito hogareno en la vida rural,  la explotacion y pobreza de esa vida.  El  a menudo desnuda el costo humano y las verdades escondidas de esa pobreza  con unas cuantas imagenes impactantes.  “Huron”, por ejemplo, nos dice de la muerte de una pequena nina que trabajaba en los campos: “La rueda negra  empapada con machacados /  jitomates, rodo sobre la cabeza de Monerak”.  Esta actitud de ver fijamente aquello que es desagradable o doloroso es lo que le da a los trabajos de De Luna una energia politica.  “Soy un ser politico” dice “ de izquierda desde siempre.  Veo el mundo  tal como es lo cual no deberia de ser un tendencia politica,  esto se ha convertido asi, sin desearlo, en una tendencia de izquierda”.

Como cualquier otro escritor que vale la pena, De Luna sabe que la verdad se puede expresar con ternura asi como con una crueldad refinada.  En “Mi padre lee a Neruda” De Luna  se encuentra con su padre “en el jardin en una tarde calurosa de julio”  cuando lee una copia de Poemas Selectos– “el regalo que le di para el dia del padre” De Luna, como hijo, observa calculando cuidadosamente  como un nino, si su regalo es bien recibido:  “Lo conmueve la poesia?... Se ve el mas pequeno / o mas grande? ni uno ni otro?  O ambos?”

Mas adelante De Luna nos permite acercarnos a la vida de su padre con unas cuantas lineas:

En America a los quince anos–en sus llanuras,
Tennessee y Texas, Alabama y Arkansas,
al norte de Washington por cerezas en la primavera–
no habia tiempo para la poesia, para nada mas alla
que quiza leer el cruel y pequenisimo monto del cheque  
o una carta de la esposa  que se lee una y otra vez
por los dos anos que el no la vera.

Pero ahora, Neruda.  Ahora, poesia.  Ahora, poemas.

La transicion de los campos rurales a la poesia tiene aqui un poder silencioso, en parte por el sincero tono autobiografico de De Luna.  el dice que ese tono “nunca fue disenado o intencional.  No soy extrovertido por naturaleza, pero en los poemas  suele suceder–el deseo de ir a ese lugar donde el verdadero tu aflora, siempre y cuando sea en beneficio del poema, nunca en forma expiatoria.”  El deso de  De Luna de compartir sus vivencias nos ha dado un libro que es como el ojo de una cerradura a travez del cual vemos una escena de la vida norteamericana practicamente desconocida..

Tomado de:  Poetry Foundation, 2006.

Traducido al castellano por   O.Y. Mancinelli 

 

 

Encorvado sobre la tierra


Blas Manuel de Luna

 

Ellos lanzaron a Rubén
las luces altas, lo cegaron
de tal modo que la camioneta Van
bajo su conducción, llena de mexicanos 
camino a la cosecha de tomates,
tuvo que detenerse.  Rubén  derrapó

la Van en una zanja de riego,
lanzándome despierto con mis cinco años
hacia los oficiales de migración,
sus macanas en puño,
buscaron las áreas carnosas del cuerpo
en mi madre esposada
y  la arrastraron a una camioneta, mi padre
trató de mostrarles nuestras micas.

Nos dejaron libres.  Pero Álvaro
regresó.
Igual su hermano Fernando.
Así como su hermana Sonia.  Su madre
no escapó,
ella también regresaría.  El padre 
de ellos se encontraba  en algún lugar del campo,
en libertad.  No hubo grandes verdades

que entonces me fueran reveladas.  Nadie
me dio sabiduría alguna.  Yo era un niño 
que había visto lo que un pedazo de madera pulida
puede hacer a un rostro; que había visto a su padre
a punto de perder al ser amado; que había perdido
algunos amigos que jamás volverán;
que esa misma mañana, encorvado
sobre la tierra continuó su labor.

Olga Y. Mancinelli es originaria de México, D.F. Licenciada en Sociología, Licenciada en Español y  Maestra en Letras Hispanas en la Universidad Estatal de San Diego en California. Ha sido maestra bilingüe (Inglés/Español) de Escuela Primaria en California.  Profesora de Español en Grossmont College y Mesa College en San Diego, California y  Catedrática en  la Universidad Estatal de San Diego en California.

Fotografia
Emiliano Gironella

 

 

Ciclo Literario.

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