Fellini: Cuando uno es grande, es grande.

Alfredo Coello


 

Fellini, les cuento de mí
Editorial Sexto Piso-CONACULTA
2006

 

El apetito abre una mañana luminosa, ardiente y alegre; con  ganas de leer y olvidar la ruidosa cotidianidad de noticias busco un libro que nutra mi espíritu. Y está sobre mi mesa, recién desempacado Fellini: Les cuento de mí. Una excelente edición con la traducción de Fernando Macotela.

Fellini, el genial director de cine que cuenta a su entrevistador de cabecera, Constanzo Constantini, las anécdotas de su vida que corren paralelo a la producción de sus películas. Sus sueños como guionista, como marido de Guillieta y como un ser humano indescifrable en su “mitografía”.

 

Es un libro memorable y quien lo lea no podrá desprenderse de sus aristas y con absoluta convicción, pasará a formar parte del anecdotario experencial que le brinda el maestro del cine de todos los tiempos.

¿A qué edad tuviste tu primera experiencia erótica? , le pregunta Constantini.

“La primera experiencia erótica la tuve a los seis o siete años. Teníamos entonces una sirvienta que se llamaba Marcela. Era un pimpollo de muchacha con un cuerpo vagamente animalesco. Un día, toda mi familia – mi padre, mi madre, mi hermano Riccardo, que tenía un año menor que yo, y mi hermana Maddalena que nació en el 29 – salió  y yo me quedé solo en casa porque tenía fiebre. Mi madre le había recomendado a Marcela que me tomara la temperatura de vez en cuando. Me había adormilado cuando Marcela me levantó el camisón, tomó mi pajarito con las manos y se lo metió en la boca. Luego fue a la cocina, aferró una enorme berenjena y se la metió entre los muslos, moviéndola para adelante y para atrás con la mano, Desde entonces nunca he podido comer berenjenas.”

El adicto al cine o el principiante se encuentran en este libro; el periodista que renuncia a su quehacer crítico y el interesado en hacer reseñas de películas,  también aquí se darán cita. Los estudiantes de cine, los guionistas aprenderán a deshojar la soberbia de su éxito frente a uno de los mayores e ilustres directores de todos los tiempos.

El guión

“Tengo que decir, sin querer ofender a nadie, que en el lenguaje del cine siempre es posible sustituir los diálogos, los discursos literarios, las partes redactadas muy cuidadosamente. El guión es una cosa híbrida, es una operación traidora, un engaño necesario: la cadencia de las palabras no corresponde con la cadencia de las imágenes. La imagen está hecha de luz, no la puedes confinar a una página... No es tanto la historia lo que me interesa, sino la forma en que quisiera contarla... En esta película (El viaje de G. Mastorna), la historia no está fabricada y estilizada desde antes, sino que debería resultar de lo que sucede, de lo que se ve: la magia debería surgir de las notas más cotidianas, el sentido problemático, inquietante y absurdo de la existencia, debería surgir de la realidad más anónima, gris y común. El mundo que quisiera presentar será subjetivizado en tanto que no existe fuera del sujeto; pero quisiera que mi intervención fuera discreta, desapegada y remota.”

La vida y el cine

Cuando filmaba 8 y medio Fellini quería contar la historia de un intelectual que tiende a insensibilizarlo todo, a congelar la vida. La historia de un hombre atado, aprisionado, que trata de salir de una especie de empantanamiento, que se esfuerza por comprender, pero que al final se da cuenta de que no hay nada que comprender, que lo que más necesita es aceptar la vida como es y abandonarse a ella, en lugar de problematizarla.
     “¿Que si tiene un principio y una conclusión? Creo que es inmoral contar una historia que tenga un principio y una conclusión. Una película debe ser, en algún modo, como la vida: debe contener imprevistos, eventos inesperados, errores... Una película es como la creación del mundo. Ocho y medio fue una película, en su momento, contradictoria a la vista de su público, hubo momentos en que se llegó a la violencia y agresiones en las salas en que se presentó”.

La vida de Fellini en este libro se extiende como un manto mágico a través de las entrevistas, de situaciones alucinadas en el encuentro con Rosellini, con Pasollini, y una gran cantidad de directores, con sus actrices y con los productores. De su infancia en Rímadi nos deja el sabor del primer beso en su vida que le dio una mujer en la estación de trenes al abandonar su ciudad natal para emprender su viaje a Roma. Roma es la Madre, dice el maestro y de ella nunca quiso salir, forzados fueron los viajes que hizo; uno de ellos a Tulúm aquí en México con la pretensión de filmar los cuentos de Carlos Castaneda, nunca los filmó. No se sabe bien por qué. Esta película debería ser, precisamente,  El viaje de G. Mastrona, que tantos trastornos le provocó,  y que pasaría a la historia como la película “jamás filmada”.

Si queremos entrar al mundo mágico del cine y entender seriamente el oficio de la imaginación como poder del alma, como el ojo visor del espíritu y sus secuencias; entonces, abramos el alma de lector a una experiencia inolvidable, a la serenidad gratificante de la información. Está aquí.

Si alguien quiere compartir el almanaque de sueños con el cine, tiene que leer este excelente libro. Soñar en él y gritar y reír o llorar en su lectura: imprescindible para todos los amorosos del cine, la vida y las suculencias del tiempo.

... Y la Nave Va.

JUICIOS SOBRE FELLINI

Akira Kurosawa: “A Fellini me liga una admiración enorme: posee una capacidad extraordinaria, única, para visualizar los pensamientos y las ideas.”

Milos Forman: “Las películas de Fellini son para siempre, son siempre actuales. Hasta las películas hechas ayer están pasadas de moda respecto de las que Fellini hizo hace veinte o treinta años.”

Woody Allen: “Fellini es uno de los directores que han influido a todos. En cada expresión artística hay grandes maestros que echan las bases de las que todos los demás parten.”
Ingmar Bergman: “Fellini es más que un amigo, es un hermano. Algunas de sus películas las he visto hasta diez veces.”
Luchino Visconti: “Fellini es un verdadero animal cinematográfico, digan lo que digan los mediocres. Cuando uno es grande, es grande.”

Orson Wells: “Fellini es, esencialmente, un muchacho provinciano que nunca llegó realmente a Roma. No, todavía está soñando. Y todos deberíamos de estarle agradecidos por sus sueños.”
Jim Jarmush: “Fellini es un ejemplo especial de director: es capaz de transferir su imaginación a la pantalla. Sus películas son confesiones fantásticas, como las de un niño.”

Louis Malle: “Fellini era lo que todos soñábamos en convertirnos, pero no había más que un Fellini y sabíamos que no habría ningún otro.”

Italo Calvino: “Con Fellini, el cine de la distancia que había alimentado nuestra juventud se vuelca definitivamente al cine de la cercanía absoluta.”

George Simenon: “Lloré viendo el Casanova de Fellini. Nunca me había sucedido. Fellini es un ‘poeta maldito’, como Villón, Baudelaire, Van Gogh y Edgar Allan Poe. El Casanova de Fellini me hace pensar en Goya, otro poeta maldito.”*

Milán Kundera: “El conformismo del no-pensamiento, que se va adueñando de nuestro mundo a una velocidad vertiginosa, no puede más que encontrar insoportables a Kafka, Heidegger y Fellini. Se olvida de Heidegger; desnaturaliza a Kafka y desestima al último gigante del arte moderno: Fellini.”

 

Ciclo Literario.

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