El acontecimiento de la Poesía

 


Georges Bataille
La felicidad, el erotismo y la literatura
Ensayos 1944-1961
Adriana Hidalgo Editora, 2001

El Mismo y Otro
Antología de la nueva poesía en lengua francesa
El Tucán de Virginia, 1996

 

Araceli Mancilla / Cosecha de mariposas
heladas, bocas cerradas en la hierba.

¿Por qué y para qué escribir poesía? Contestar esta pregunta exige, primero, definir lo poético. Pero...¿es posible describir este acto sin, al mismo tiempo, manifestar su esencia evanescente? Porque... si es inaprensible la materia de lo poético ¿cómo definirla con el lenguaje del saber? Georges Bataille, el pensador y crítico francés que, como ningún otro, más se ha acercado a postular los principios de este arte, señala que la mejor –y más simple- definición de la poesía es que hace ver. Mientras que el lenguaje común, prosaico, no afecta la sensibilidad e incluso describiendo lo sensible sólo hace saber.
     La lectura de los poetas antologados en la colección de la Nueva Poesía en Lengua Francesa, “El mismo y Otro” nos permite ilustrar el acontecimiento que significa lo poético, pues –dice Bataille- no sólo la naturaleza de la poesía se sitúa en la dependencia del acontecimiento, sino que la misma poesía es acontecimiento.
     El lenguaje periodístico está estructurado para registrar el acontecimiento, incluso el leguaje narrativo de ficción tiene el fin de soportarlo, referirlo, ilustrarlo y, en el caso de lo filosófico, conceptualizarlo, pero el único lenguaje que es en sí mismo acontecimiento es lo poético:

Cada vez
que hablamos
una mano sale de nuestra boca
y funda una estrella
que nos observa al brillar
sobre la tierra

(Serge Pey)

     Es un ejemplo de que la poesía es un grito que hace ver, que revela lo que de otro modo no veríamos:

El cielo es un pie
que camina en la cima de la nube

El humo es un pie
que camina sobre el fuego

Y la tierra es un pie
que camina sobre el río

(S. Pey)

     Porque la poesía, en la medida de lo posible, nos despierta a lo sensible ilimitado. Es, precisamente, lo que quiere el poeta:

       Junto lo que me dispersa, siembro lo que no me
dará fruto
       quiero gozar de un agua árida, de una tierra sin
frenos ni fronteras

(André Velter)

     Porque la poesía fue inventada para la extrema libertad, por ello quien lee poesía está abierto a la sorpresa del instante, pues la libertad no es otra cosa que disponer plenamente del instante presente:

Dejar venir no decir nada sorprendido recitando la cosa
 misma
con los ojos abiertos apoyados en la cosa presente
(Patrick Laupin)

     Así, la posibilidad de error en la búsqueda de la pasión que arrebata y de la intensa libertad del momento presente se dan en la ausencia de límites, sin la cual el intento de despertar a lo sensible fracasaría:

El horizonte era su puerta,
el vacío, cada pieza de su refugio

El desierto era su dicha,
la urgencia, la ceniza de su secreto. 
La nieve era su canto.
Tenía una nube en el corazón.
                    
(A. Velter)

     Porque soy libre viviendo actualmente, para un ahora y no para un más tarde:

La luz es una forma de la ausencia
que da vueltas en todo lo que es
(S. Pey)

     Por ello, no vivo en el instante plena e integralmente sino con una condición: no ocultarles mi plenitud a mis semejantes:

Cada día no es, después de todo, sino la flama de una
veladora cuya cera gotea archipiélagos de deseos.

                             *

¿Quién tendrá la paciencia suficiente para escuchar
la voz de un ofertorio cada mañana renovado?

(Jean Pierre Spilmont)

     De esta manera, al gritar el instante suspendido, debido a que el orden conmovedor de las palabras lo sobrevivirá, la poesía tiende a expresar sólo un sentido perdurable: lo fija en una solemnidad fúnebre:

La memoria nunca guarda

sino el desgaste del granito
lo pulverizable de un quiste:
un pisoteo de sombras

(J.P. Spilmont)

     De inmediato percibimos que la poesía es también enemiga nata de la poesía: al nacer se aparta de la poesía mezclando el deseo de perdurar con el grito:

Hablo dormido
una mezcolanza de lenguas
y de gritos de animales

(A. Laábi)

     Entre el hombre –que grita- y el acontecimiento –que es- usualmente se interpone el lenguaje:

Eva Rubinstein

En cierta manera se parece a desaparecer
detrás de alguna cosa
detrás los muros físicos de las palabras
no una desaparición –una pérdida
palabra a palabra letra a letra y toda la lengua
dispersa en mi cabeza

(Patrick Laupin)

     Esa es efectivamente la miseria de la poesía, que al servirse de palabras para expresar lo que ocurre tiende a ahogar el grito de una emoción presente:

Llega a este mundo solamente
lo que busca borrarse

(Jean Louis Giovannoni)

     La poesía no deja de buscar el mismo efecto que el sacrificio, hacer sensible y lo más intenso posible el contenido del instante presente:

Se nace y desaparece en el espacio mismo
*
No nace uno en su cuerpo

Sino en ese lugar
en donde las palabras y los gestos
nos borran a cada instante 

(J. L. Giovannoni).

     Lo poético –caprichoso, desconsiderado, ardiente y protoinforme- no deja de ser de alguna manera sagrado –paralizador, que inmoviliza e impone en un gran silencio una obligación que aterra:

Quemamos en la playa montones de cadáveres
pues así son las palabras con sus huesos y humaredas

Nos hemos recostado sobre la hierba, nos toma tiempo desaparecer. Escribir es un asunto de cicatrices y sollozos.
(Jean Michel Maulpoix)

En el mundo de instante nada está muerto, absolutamente nada:


Muros mordidos por el alba,
la tierra ocre oxidada por la tormenta
(Patrick Laupin)

así como lo sagrado está condicionado por la supresión del objeto sagrado, del mismo modo la poesía está condicionada por la supresión de la poesía:

Detrás de todo poema
hay un hombro apuñalado
un precipicio seco
de diez mil años
(A. Velter)

De este modo pareciera que el elemento mismo de la poesía es alcanzado directamente por una destrucción de lo que fue ofrecido como poesía:

Para poblar el espacio
deben las cosas sustraerse al mundo,
y no añadirse
(J.L. Giovannoni)

     Lo que es la poesía también es el acontecimiento en la vida de la poesía:

Ha llegado el otoño de color rojo: las palabras caen por puñados.
Cosecha de mariposas heladas, bocas cerradas en la hierba.
(J.M. Maulpoix)

     que es el escarnio de la poesía :

Hay un caníbal que me lee
Es un lector ferozmente inteligente
un lector de sueño
No deja pasar ninguna palabra
sin medir su peso de sangre
(A. Laábi)

     “Ser” en ese caso quiere decir “evitar la muerte con la ayuda de un cambio incesante”:

Todo es esta muerte que se borra
cuando llega un amor frente a frente
(A. Velter)

     Volverse otro, no permanecer idéntico a sí mismo:

Vagar en él era el más allá en persona
(A. Velter)

     Pues, después de todo...

Nacer
no es poder
quedarse en un lugar

sino ir siempre
en lo que se aleja

(J.L. Giovannoni)

Transcripción: (Lorenzo León)

 

Ciclo Literario.

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