El aire y la estatua

Lorenzo León Diez

 


 

Édouard Boubat


Ruge la niña de corpiño negro y salta a mi pecho. ¡Qué edad entonces nace en mí! ¡Qué horizontes me tienden sus jadeos! No obstante soy una antigüedad tallada por muchos vientos, otros besos y otras bocas. Pero ella ha logrado horadar el centro, rascar como un ocelote y extraer con sus uñas toda la arcilla: su cara que me hurga el vientre deja salir las habitaciones de la casa donde nací, la penumbra de un jardín y los ojos de viejos niños. Sus garras se meten en la red mineral de mis venas. Se despliega en esta noche africana y pasa de un lado a otro de mi volumen esculpido.


Alzo su vestido, bajo sus medias y contemplo su piel tras el calzón transparente. Es como una joya que se encuentra en el centro de un bosque, una gema enorme incrustada en la roca. La observo sin parpadear sorprendido de su forma ovular y su pureza. Y apenas la tomo me siento caer por el ojo triangular de su sexo.
La boca del felino exhala y gruñe bajo la fiera mayor que soy. Muerdo los labios rojo—oscuros, desdoblo con succiones las alas musculosas que son el umbral de su adentro. Su interior, un lecho blanco y fresco; un tejido fino para poner sobre una cuna, un interior que me da paz y tristeza.


Mi disciplina con ella ha sido el té, la carne cruda, sus labios que sonríen con el aire de los columpios y la cerveza. Las tardes frías y la luz lunar en avenidas solitarias. Nuestra disciplina ha sido en lechos inciertos, los cuartos que nos prestan amigos, las piezas que alquilamos.
Puedo estar así, sin fin, en los hervores blancos de mi cuerpo. Las horas caen para desaparecer entre nuestras pieles.



Qué vacío consolador deja tras de sí el viento. Qué necesario no estar con ella. Qué importante estar lejos. Que el tiempo sane mi herida y petrifique el flujo abierto en mi entraña por sus uñas de diamante. Que esta paz y esta tristeza funden nuevas torres en el espacio de la devoración. Que los caminos no terminen para mis pasos.

 

 

 

 

Ciclo Literario.

El URL de este documento es http://www.cicloliterario.com/ciclo42noviembre2005/elaireylaestatua.html