Harold Pinter

EN SUS PROPIAS PALABRAS

Michael Billington

Traducción: Luis Carlos Hernández

 


 

The Guardian del 14 de octubre del 2005.
  
   «Escuché las noticias sobre el premio al veinte para las doce de esta mañana, tan sólo veinte minutos antes del anuncio oficial. Nunca se me había ocurrido que yo era contendiente. Me llamaron y dijeron: usted va a recibir una llamada del presidente del comité del Nobel, y creo que contesté “¿por qué?”. El presidente dijo “Usted ha ganado el Premio Nobel de Literatura”. Estaba sin habla y permanecí así por un par de minutos más. Pero estaba muy conmovido por el hecho a pesar de que no lo había asimilado. El por qué me han dado el premio es algo que no entiendo.

Harold Pinter


    No había visto la mención hasta entonces. Pero sospecho que debieron haber tomado en cuenta mis actividades políticas ya que mi engranaje político es representado en gran parte en mi trabajo. Está entretejido en muchas de mis obras. Pero sabré más cuando vaya en diciembre a Estocolmo. Me solicitan realizar un discurso de cuarenta y cinco minutos, que será el más largo que habré hecho. Por supuesto, pienso decir lo que pienso. Podría dirigir mi atención al estado del mundo. Estaré bastante entretenido pensando cómo voy a armarlo.

   He vivido los cinco días más extraordinarios. Fui  el jueves pasado a Dublín para el festival sobre mi obra. Pasé el fin de semana más maravilloso. La compañía The Gate fin de semana me enorgulleció. Estaba muy emocionado y afectado por todo lo que el fin de semana había sucedido. Entonces fui a tomar mi avión el lunes y estaba lloviendo. Como he estado atravesando algunos problemas de salud, caminaba con bastón. Lo saqué fuera del auto y el bastón se resbaló y me fui con él y golpeé mi cabeza en una muy sólida parte del pavimento. Había sangre por todas partes y una zanja en mi frente. Estuve en el hospital por cuatro horas y me dieron nueve puntadas. Un momento y estaba disfrutando la vida enormemente; al siguiente, pensé que iba a morir. Me recuperé, pero ha sido un extraordinario sube y baja. Y ahora las noticias del Nobel llegan temprano. Alguien me dijo que uno de los canales de Sky dijo esta mañana: “Harold Pinter ha muerto”. Entonces cambiaron de parecer y dijeron, “No, ha ganado el Premio Nobel”. Por lo tanto, he resurgido de  entre los muertos.

    La invasión ya ha comenzado. Todos mis amigos se han estado comunicando durante el día. Por otra parte, algunos periodistas se han comportado de forma espantosa. Han estado tocando el timbre insistentemente para que los deje pasar. No les gusta si no obedeces como chimpancé. Pero yo no soy un chimpancé y nunca he intentado ser un pinche chimpancé. No es que tenga nada en contra de los chimpancés. Pero cuando pienso en los anteriores ganadores del premio Nobel me siento en extraordinaria compañía. Nunca pensé que esto me sucedería, de hecho, esta mañana cuando recogí mi The Guardian me preguntaba si Orhan Pamuk había ganado el premio. Él es un notable escritor y hojeé las páginas para ver si había ganado, no me había dado cuenta de que aún no lo anunciaban. No sé cual sea el criterio y tengo mucha curiosidad por averiguarlo cuando vaya a Estocolmo.
   En cuestiones de salud me estoy recuperando. Estoy bajo gran cantidad de medicamentos contra una curiosa condición de la piel que es extremadamente rara y me ha escogido a mí entre millones para venir a reposar sobre mi boca.  Los pasados tres meses han sido extremadamente desagradables. También me siento un poco débil por la caída que tuve en Dublín, la cual debió haberme matado, pero parece que tengo una fibra más fuerte de lo que imaginaba.

Cuando hablamos de mi trabajo y de mi vida supongo que lo personal y lo político están conectados. Pero hasta cierto punto. Cuando mi esposa, Antonia, llena mi vaso con jugo de arándanos por la mañana, no lo considero un acto político. Tampoco estoy pensando políticamente en este momento, aunque tengo una copia de The Guardian  en mi mano izquierda y el jugo de arándanos en la derecha. Pero la acción de Antonia de pasarme el jugo es un acto de amor conyugal. Podría decir que sin ella, no lo hubiera podido aguantar durante los últimos años. Soy un hombre afortunado en cada aspecto de mi vida».   

 

 

RESTAURANT


Harold Pinter

Traducción: Luis Carlos Hernández

No, estás equivocado.

Cada quien es lo más bello
Que puede ser

Especialmente en el lunch,
En un hilarante restaurant.

Cada quien es lo más bello
Que puede ser

Y se conmueven
De su propia belleza

Y por eso derraman lágrimas
En el taxi de vuelta a casa.

Chuck Jones / Kara

 

 

Ciclo Literario.

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