El mundo como amante

Tania Romo-González y Enrique Vargas-Madrazo


 

“El mundo terrenal es el lugar en donde uno se encuentra con uno mismo y posee identidad antes de ser parte de una comunidad de seres humanos. Es el lugar ideal para recordar la identidad energética así como nuestro proyecto de vida”.

“El sentido, los estados anímicos, toda la escala de nuestra experiencia interna encuentra en la naturaleza “las correspondencias” a través de las cuales podemos conocer nuestros yoes ilimitados”

-  Kathleen Raine

           
            Una vez que la vida dotó a nuestra madre tierra de innumerables seres, han transcurrido muchos ciclos. Este mismo vaivén circular también se percibe en la humanidad y en sus relaciones con el entorno. Una de las grandes estudiosas de esta propiedad cíclica de la vida es Joanna Macy. Joanna en su libro “El mundo como amante, el mundo como uno mismo” describe a través de metáforas de nuestro propio desarrollo las tres etapas fundamentales de la humanidad: niñez, adolescencia y adultez (Macy 1993).
En el primer movimiento o fase, es decir nuestra infancia como especie, no sentíamos ninguna separación del mundo natural alrededor de nosotros, éramos como un niño en el útero materno.

No obstante, el edén no podía ser infinito, la vida necesitaba el movimiento para no morir y llegó el tiempo de madurar. Para madurar debíamos descubrirnos como individuos y entonces la timidez se presentó y nos dio la distancia de nuestro mundo para así reconocernos. Necesitábamos de la distancia para poder tomar decisiones y preparar estrategias, para medir, juzgar, y supervisar nuestros juicios (Macy 1993). Apareció el libre albedrío y el segundo movimiento comenzó y con ello la distinción del ego. El ojo distanciado y la observación nos trajo las herramientas de la ciencia y el preciado reconocimiento de nuestro mundo como fuente ordenada, vasta e intrincada. Mientras que el reconocimiento de nuestra individualidad nos permitió a su vez crear una moral y un respeto hacia el “otro”. Hemos aprendido y crecido, sin embargo ahora ¡es tiempo ya de dejar la adolescencia!. Aún sabiendo esto seguimos estacionados en ella, la distancia natural del reconocimiento se ha transformando en un abismo y olvidamos que veníamos de una fuente, de un todo “sagrado”. Esta separación abismal comenzó como un vacío que debía ser llenado y entonces inventamos los consumibles o “necesidades”. Tales necesidades según nosotros ¡cuando más! dañaban al planeta, sin darnos cuenta que éramos nosotros mismos. Pues como cualquier ser terrestre dependemos de su atmósfera y agua, estamos ligados, interconectados: nuestro mundo no acaba donde termina la piel (Gilman 1993).
Esta adolescencia ha empezado a traer muerte, que en términos científicos la hemos denominado crisis planetaria.

Llenos de herramientas y razón hemos creado mil y un soluciones para nuestro desgastado ambiente y casa, que no son ni serán suficientes mientras sigamos estacionados en esta etapa. La más reciente “solución”, los SERVICIOS AMBIENTALES, una nueva forma de consumir y mercantilizar a la naturaleza. Y es que ahora sin la remuneración monetaria, nada nos satisface y más aún, si no nos cobran por un bien nos parece que no vale.

Alebrestados / Filemón Santiago


Dentro de este nuevo concepto de los Servicios Ambientales se engloban, entre otros, la venta del uso de los bosques como "sumideros de carbono", el uso de las cuencas hídricas, la venta de servicios de la biodiversidad, incluyendo la biopirateria y el ecoturismo (Ribeiro 2003). Todas estas actividades han permitido crear reservas ecológicas, empleos para las gentes más necesitadas del tercer mundo y una conciencia en todos aquellos visitantes de las zonas ecoturistas. Sin embargo, este plan al estar inserto en una estrategia de desarrollo y de dominación de la naturaleza rompe su equilibrio y también sus costumbres (Leff 2002). En pocas palabras la naturaleza es ahora el mejor negocio para las transnacionales, pues se invierte muy poco y la mano de obra es muy barata ya que las zonas con más recursos naturales son justamente las regiones más pobres. Muchas organizaciones y comunidades comienzan ya a caer en esta nueva trampa de mercado, pues la venta de sus recursos ha permitido justificar la mercantilización y privatización de servicios y recursos básicos, socavando valores culturales y éticos (Ribeiro 2003). Por ejemplo a nivel de organizaciones se han echado a andar muchos proyectos con muy buenas intenciones pero que desde la visión separada del adolescente sólo crean nuevos problemas sin solución aparente. Dentro de estos proyectos encontramos el Programa de Recursos Biológicos Colectivos (PRBC) en el que su eslogan es que “en las últimas tres décadas, decenas de organizaciones de productores del sector primario comenzaron a aprovechar de forma “sustentable” sus recursos naturales y a utilizar esta riqueza como ventaja para desarrollar productos comerciales y capturar sus valores” (Larson  y Neyra 2004). Así también, en el taller sobre Bosques y sus Ecosistemas celebrado en Italia en el mes de abril de este año anunciaron que “la conservación y el uso sostenible de bosques son la llave para mantener la biodiversidad y combatir los cambios climáticos y la desertificación”. Estos cambios son principalmente debido a que son justamente las plantas y los árboles los encargados del intercambio gaseoso (O2/CO2) y de la nutrición del suelo. Sin embargo, al adentrarse en la metodología utilizada para lograr la conservación, es posible observar que esta al situarse desde el antroposcentrismo, más que dar solución a problemas comenzará otros en el futuro (Workshop 2004). Si se mira detalladamente esta alternativa de la venta de los recursos naturales, observaremos que en lugar de generar recursos monetarios para aquellos que los requerían, sólo logra transformar: los bosques, las cabezas de cuencas, los cauces de los ríos, los mantos freáticos, los recursos genéticos y los conocimientos indígenas y la belleza de un paisaje en "capital". Este capital a su vez generará mercancías redituables que pueden ser comerciadas por quien se atribuya su propiedad y tenga dinero para comprarlas (Ribeiro 2003). Es decir, los servicios ambientales pueden generar cierta energía de movilización, pero también más integración al mercado antroposcéntrico “adolescente”.
Las prácticas de los Servicios Ambientales mas bien obedecen a un uso o manejo de los recursos naturales. Puesto que la palabra manejo implica control, explotación unilateral y separación entre sujeto y objeto, cualquier conocimiento generado desde esta perspectiva será fragmentado y las técnicas de abordaje se aplicaran cada vez más desde afuera (Movimiento Mundial por los Bosques 2004, Leff 2002). La desintegración entre sistemas con el tiempo irá provocando más separación y entre sus grietas quedaran enterrados los saberes locales y sus formas de relacionarse con el mundo, en palabras de Vandana Shiva “iremos construyendo un monocultivo de la mente” (Movimiento Mundial por los Bosques 2004).
Puesto que hablar de nuestro entorno natural en términos de "manejo de los recursos naturales" encierra cierta forma de valorar, preservar y explotar la naturaleza, lo que requerimos en primera instancia, es tomar conciencia de algunos términos que utilizamos, cambiarlos y cambiar nuestra forma de ejercerlos si es que queremos comenzar a desandar los caminos nocivos. En lugar de términos como "manejo de los recursos naturales", podría ser estimulante experimentar con términos tales como "relaciones comunitarias con el bosque" (Movimiento Mundial por los Bosques 2004). Creemos que el significado local de las prácticas relativas a lo que los expertos llaman "recursos naturales" en una comunidad determinada, sólo se revelará plenamente cuando se las vincule con otros aspectos que forman parte del mundo cognitivo de esa comunidad, tales como su forma de obtener alimento y abrigo, de preservar y transmitir el saber, de concebir los ciclos, de relacionarse con su entorno y de conducir su vida espiritual, familiar y comunal (Movimiento Mundial por los Bosques 2004).
El concepto de sustentabilidad ha sido frecuentemente distorsionado, manipulado e incluso trivializado al utilizarlo sin el contexto ecológico que le da su verdadero significado (Leff 2002). Lo que se 'sustenta' en una comunidad sustentable no es el crecimiento económico, el desarrollo, la participación en el mercado o la ventaja competitiva, sino la trama de la vida de la cual depende su supervivencia a largo plazo. En otras palabras, una comunidad sustentable está concebida de tal manera que sus formas de vida, negocios, economía, estructuras físicas y tecnologías no interfieren con el potencial de la naturaleza de sustentar la vida (Leff 2002). Comunidad, sustentabilidad y ecología están estrechamente vinculados. Y traemos de nuevo las palabras de Vandana Shiva "las alternativas existen, pero han sido excluidas. Su inclusión requiere un contexto de diversidad. Adoptar la diversidad como un modo de pensamiento, un contexto de acción, permite el surgimiento de múltiples opciones" (Movimiento Mundial por los Bosques 2004).

En la actualidad existen ya muchos estudiosos de los procesos y alternativas integradoras que favorecen la verdadera sustentabilidad, pero está en nosotros hallarlas y vincularlas a nuestros ambientes comunitarios. Una de estas alternativas le han denominado Panarchy y su propósito es desarrollar una teoría naciente de sustentabilidad regional que integra la dinámica ecológica, económica y social (Francis 2004). La palabra Panarchy es en honor al Dios Pan de la cultura Griega que representa a la naturaleza. A Pan se le conoce como un Dios dañino, charlatán que ponía a prueba a los agricultores, que creaba sorpresas o pánicos repentinos. Un Dios que les recordaba a los hombres las incertidumbres, que los aterrizaba, que los hacia madurar.
Requerimos de los mitos, de las experiencias cumbres para dejar la adolescencia y es que como dice Joanna Macy “estamos listos para volver e iniciar el tercer movimiento ... ahora puede amanecer en nosotros” (Macy 1993). Una vez con la distancia y la opinión de nosotros mismos, podemos dar vuelta y reconocer quién hemos sido y a donde vamos. Podemos abandonar la separación y regresar a casa otra vez para participar en mundo más rico de manera más responsable. Esta nueva visión implica “mirar al mundo como amante, es mirar el mundo como un socio, como uno mismo” (Macy 1993).

Filemón Santiago

Precoz y profundo, Filemón Santiago, quien nace en San José Sosota, el 8 de marzo de 1958, comienza a exponer a los 15 años. Así, en 1973, ya forma parte de las muestras “Pintores de Oaxaca” y “Tres pintores de Oaxaca” que se presentan en Juchitán y Oaxaca, y en “Arte de Oaxaca, nueva generación”, en la Galería de Arte Misrachi de la ciudad de México. A los 21 años ya expone individualmente en la Zriny Hayes Gallery de Nueva York. En 1985, 1987 y 1990 también muestra exposiciones individuales la Galería Arte Actual Mexicano de Monterrey., The Mexican Fine Arts Center de Chicago, y la Chicago Public Library, respectivamente. Aunque resulta imposible mencionar todas sus muestras colectivas, destacan “Mexican Art: A view of the 70´s” (1976), en Rótterdam y en el Museo de Arte Moderno, Ciudad de México. Participa en “Dos artistas” en la Galería de Arte Mexicano (1984), Ciudad de México, en “Adivinal” (1989) en The Mexican FineArts Center, en Chicago y en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México. En 1992, en muestras como “Nuevos Territorios: 350/500 años después” en la Galería Lotto y en el Centre Intercultural Strarhearn, en Québec, en colectivas en la Gwenda Jay Gallery, en Chicago, y en el Museo Regional de Oaxaca. En 1994 participa en “Arte y Alma de Oaxaca” en el Instituto Cultural Mexicano, en Washington, D.C.; y “Muertos de risa” The Mexican Fine Arts Center Museum, Chicago. Al año siguiente , “Desnudos”, en el Museo Jose Luis Cuevas, Ciudad de México, “Sueños de un Pueblo” en la Riva Yares Gallery de Arizona, así como en una muestra del grabado oaxaqueño en el Art Institute of Chicago. En 1997, la muestra “Arte contemporáneo de Oaxaca-México” de la 82ª. Exposición anual del Salón NIKA, Japón, se exhibe después en Oaxaca y un año más tarde, en el Museo de Arte Metropolitano de Tokio, para viajar después a Nagoya, Osaka y Kioto.
El artista ha sido distinguido con el premio Logan 1980 del Art Institute of Chicago y el premio MARCO 1995, el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey. Su obra forma parte de los acervos del Art Institute of
Chicago; el Latin American Museum of Art, de Washington, D.C.;el MARCO de Monterrey; el Museo Punta del Este, Uruguay; El Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en México, D.F, el Illinois State Museum, en Sprigfield; y de la Harold Washington Library, en Chicago. Asimismo , enriquece las siguientes colecciones corporativas: Janner Et Block, Kemper Insurance Co. Y Continental Bank, las tres con sede en Chicago, y el Grupo Alpha, en Monterrey. Portada: ‘Cocinando’, Filemón Santiago ,

cortesía:
Galería Quetzali   

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.

 

Ciclo Literario.

El URL de este documento es http://www.cicloliterario.com/ciclo38julio2005/elmundo.html