Perseguido por los demonios

Manuel Berman

Traducción de Rafael Antúnez


Gordon Bowker
Perseguido por los demonios.
Vida de Malcom Lowry.
Traducción del inglés de María Espinoza
Meléndez.-México: FCE, 2008.

 

Indagar en la vida del escritor inglés Malcom Lowry, signifi­ca adentrarse a un laberinto de sombras, callejones perdidos y espejos deformes y oscuros. No es de extrañar que uno de sus primeros críti­cos dijera que Lowry sería la auténtica desesperación de sus biógrafos.


En su libro Perseguido por los demonios-vida de Malcom Lowry- Gordon Bowker ha emprendido una sólida investigación sobre un hombre que constantemente se descompone y se evade: “Me veo como toda la hu­manidad encarcelada (.) con las manos tendidas hacia linternas en el océano, me veo como toda humanidad en es­pejos, balbuceando amor mientras el horror surge a su espalda”.

Fotografía: Anthony Suau


Lowry siempre tuvo a la mano alguna ración mágica de whis­ky, tequila o mezcal con la que podía transformar su entorno y su persona, convertir la suciedad y desolación del manicomio en la visión de una ciudad lunática, hacer del paraíso infernal de México el escenario de la gran novela moderna sobre la lucha de la humani­dad contra las fuerzas del mal.


Sus dos grandes tiranos, a decir de Lowry, fueron la botella y la pluma, pero nadie acogería a estos dos verdugos suyos con más entu­siasmo que él. Se dedicó a ellos, feliz, compulsivo y sin tregua. La pila de botellas que dejó tras de sí y el montón de manuscritos que produjo atestiguan el arduo trabajo de su vicio principal y de su mayor virtud. Vivió y escribió sin cesar; abandonó sus manuscritos, los perdió, los recuperó y reescribió; tuvo una enorme renuencia a terminar cualquier cosa. Una vez puestas las palabras en el papel, dejaban de ser suyas, y al reescribirlas lograba poseerlas de nuevo.


La vida de Malcom Lowry, hombre complejo y atormenta­do, quedó marcada desde su infancia. El propio escritor lo refiere en un cuento de juventud sobre un incidente que ilumina la relación con su padre, así como el despertar de un joven rebelde. En ese cuento Lowry refiere cómo todas las mañanas acom­pañaba a su padre en el automóvil fa­miliar, conducido por un chofer, para que abordara el transbordador y cruzar el río Mersey, y así dirigirse a sus ofici­nas en Liverpool. En esa ruta se encon­traban a un vecino que hacia el mismo recorrido, pero a pie. Este, un abogado, al verlos les sonreía siempre y levan­taba su bastón como saludo, cortesía desairada con petulancia por el padre de Lowry. El chico se lo reprochó a su padre, quien le reviró que ése era un borracho sin disciplina personal, aun­que Malcom le inquirió que si levan­tarse a diario a las cinco de la mañana y realizar un trayecto de once kilóme­tros no era disciplina, cuando era algo que ellos mismos no hacían. El padre no contestó; para él, cualquiera que bebiera era antisocial. El corazón del niño se fue con el hombre desconoci­do, dándole la espalda a la dureza de su padre: “El no supo que en sus adentros había decidido que de grande iba a ser borracho”.


Este es un pequeño retrato de cómo Gordon Bowker nos lleva por la revuelta autodestructiva y trágica de uno de los grandes escritores del siglo XX.


En 712 páginas, Bowker traza el camino del exceso que Mal­com Lowry transitó, siempre hacia el palacio de la sabiduría. “El sucio accidente de la muerte de Lowry puso fin a una vida literaria extraña e importante, vida que transcurrió semi oculta para así actuar de manera distinta a los demás, vivir aislado y en presencia de otros, refugiarse en su mundo personal inspirado por el alcohol, lleno de espíritus protec­tores y demonios, y del fantasma obsesivo de su infancia y juventud maldita”.


Lowry compartía una amistad sencilla con hombres comunes lubricada por el alcohol. Se sabe que hombres-como algunos de sus destacados contemporáneos de Cambridge-lo intimidaban, y se alejaba de quienes tenían pretensiones literarias. Sus problemas con las mujeres eran aún más graves pues vivía una intensa lujuria sexual y un miedo apabullante a las enfermedades venéreas.


Su mujer ideal, según Jan Gabrial, su compañera durante muchos años, era una especie de madre buena en la cama, como lo se­ñala María Aída Espinoza, traductora del libro del inglés al español. Se­ñala que la información sobre Lowry es novedosa además de tener “la virtud del biógrafo de no buscar sobresalir en el texto, sino sólo aportar su trabajo, su investigación y su talento”.

Fotografía: Titus Morrison


Otro punto que subraya la traductora es el papel fundamen­tal del editor estadunidense Albert Erskine para la vida y concreción de la obra y fama del autor de Bajo el volcán, aspecto que no ha sido destacado en su importancia por estudiosos e intelectuales, pues a pesar del talento y excepcional escritura de Malcom Lowry, si no fuera por él no tendríamos ni al personaje ni la emblemática novela.


Lowry era un desastre: no llevaba con orden sus ma­nuscritos o los entregaba incompletos; era desordenado e incumplido, un desmadre total, explica el editor del libro Erskine. A él se debe en mucho que Lowry concluyera Bajo el volcán, y ante todo, es el gran responsable del lanzamiento que tuvo esta biografía.


Gordon Bowker lamenta muy a su pesar los múltiples peca­dos y actos delictivos de Lowry, considerando que el autor inglés no fue un mal hombre sino más bien bueno con deficiencias fatales. Su obra, que muestra muchos momentos de gran sentido del humor, mantiene un ímpetu constante hacia la esperanza de salvación para la humanidad pecadora.


Fluyen en el libro toda una estela de culpas: el alcoholismo agresivo, sus dos matrimonios, la pérdida de manuscritos, su tránsito por ciudades, prisiones, cantinas y sanatorios, su tormentosa relación con médicos, editores y familiares, todo en conjunto lo orillaron a una misteriosa muerte el día 26 de junio de 1957, víctima de grandes canti­dades de barbitúricos.

Gordon Bowker, fue además biógrafo de Orwell y Durrell. Nació en Birmingham, Inglaterra, y ha impartido cursos de filosofía, filología inglesa y sociología en la Universidad de Notingham.

 

 

Ciclo Literario.