El diseño: un gran barco
formado de papeles


Antonio Pérez Ñiko nació en La Habana, Cuba, en 1941. En su país desarrolló una intensa actividad como cartelista pues –relata- “cada organismo estatal tenía su departamento de diseño gráfico para producir su propaganda. La competencia nos hacía esforzarnos en cada obra que generábamos. La imaginación se desbordó para poder cambiar lo material por lo intelectual”. En esta tarea su obra puso el acento en “la preocupación de que la tipografía fuera protagonista del mensaje y en el caso del color, la utilización de pocos, para hacer más claro y directo el mensaje”

Ñiko llegó a México en 1981 y en 1988 se incorporó como catedrático a la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana, hasta que en 2001 ingresa a la Universidad de Diseño Gestalt, donde ha guiado la creatividad de decenas de jóvenes diseñadores, un maestro con gran experiencia pues calcula él mismo que a lo largo de su carrera ha diseñado más de 600 carteles.

¿Cómo define el diseño? “Como un gran barco formado de papeles, con colores, líneas y manchas. Navegando entre textos convertidos en tipografías. Asomando por entre ilustraciones que me permiten mirar hacia arriba y ver aparecer pájaros de alas como grabados que recorto para pegarlos en espacios llenos de flores y donde las nubes dejan caer suspiros de agua que se parecen a los carteles que diseño”

 

Formado en la vieja escuela, antes de la era digital, Ñiko –expresa- “quisiera seguir doblando y extendiendo el papel. Oliendo su resultado, llenándome de sus formas y mandando a enmarcar para disfrutarlo como parte de la ambientación de mi casa. Quiero seguir informándome a través de este medio, lo quiero seguir viendo vivo”.
Y en efecto, el cartel combina información y arte. Un soporte que autores como Lautrec han hecho clásico. “El arte está presente en el diseño gráfico ha sido utilizado por el arte como factor de cambio. Como simple recuerdo, el Pop es un ejemplo casi inmediato. En el inicio del cartel los creadores de estos eran artistas: Lautrec, Cheret, Mucha, etc.”

   “En cada trabajo busco establecer ideas que convoquen a una reflexión. Las imágenes deben ser exactas. Me interesa que siempre haya algo de humor. La tipografía tiene un papel de informador claro y definido, nunca de complemento.”. Y dice para finalizar: “Vivimos en un mundo a veces agobiante por la cantidad de estimulos visuales, a veces desagradables, por lo que es necesario algún que otro momento de tranquilidad y disfrute perceptual”.

 

 

 

Ciclo Literario.