Desnudo Corazón

Alfredo Coello Torres


 

Al corazón antes de nacer, en el vientre la madre le transmite su universo emocional. La razón de su existencia es nuestra esperanza de toda la vida; la que dure, obvio. Hoy las corrientes del New Age han decidido darle a éste órgano una señal de identidad que lo acerca al entendimiento y al pensamiento. Y no estoy en el terreno de las sociedades indígenas, no. Ése es barro de otra olla, por el momento.

Foto: Rosalind Solomon

Inclusive hoy, hay quien apuesta a definir al corazón como un ser, no sabemos si sueña o no; pero, afirman, es un órgano con raciocinio-neuronal y se lo ‘piensa autónomo’ del cerebro. Con los “avances de la ciencia” todos nuestros órganos, ahora, son autónomos; piensan por sí solos y compiten con nuestro querido e imprescindible cerebro. Hoy se afirma: el estómago y los intestinos son cerebros autónomos con millones de neuronas igual o más que las del cerebro humano.

Al corazón en este siglo XXI se le ha convocado para definir nuestra identidad individual. Fuera de toda sociología y en compañía de su antropología se le emplaza a relacionar su funcionalidad a través del tiempo y el desprendimiento de la imaginación, se dice que es capaz de sentir todas las emociones y pensamientos posibles; siente tu corazón, hazle caso a tu corazón y una larga letanía que prescribe el ‘buen comportamiento’ como ser humano para relacionarte con tus semejantes.

Y … ¿cuándo te trasplantan un corazón ajeno?

Hasta aquí las buenas intenciones nos conceden la oportunidad de rastrear otro órgano pensante que no sea el cerebro humano individualizado (y sólo para no polemizar con el psicoanálisis), abren un arcoíris a las diferentes formas de enfrentar las realidades futuras. Con esto queremos incidir en la duda a la historia y al devenir del corazón humano como ser pensante.

Ha dado inicio apenas este siglo XXI de la pos modernidad y viene acompañado con una serie de investigaciones en fisiología, medicina y varias áreas del conocimiento ‘jamás’ pensadas antes. Es necesario indagar el porqué de esa afirmación. Lo haremos más adelante. Por el momento me gustaría incursionar en un ámbito hasta hoy muy poco explorado por la literatura, por las religiones y las disciplinas alternativas al desarrollo humano y con énfasis las que se proclaman como alternativas fisiológicas y curativas a través de: "hazle caso a tu corazón". Toda la parafernalia de la “autoayuda” ahora es el gran negocio de la estupidez que el capitalismo de la ignorancia ha puesto en el mercado.

 Muy bien, entonces abordemos lo que le sucede al corazón cuando se extirpa, se muere y desecha; luego "otro corazón" se trasplanta. El vacío nada entre la nada de todo el cuerpo, o de los dos cuerpos, el donante y el receptor. El corazón muere, tu corazón, en un hospital híper especializado tiene que suspender su actividad para que sobreviva ‘otro’ en el espejo de la nada. Tu cuerpo existirá, entonces, sólo en la virtud de ¿‘hacerle caso a un corazón extranjero’?

Se abren horizontes hasta hoy insospechados y "el hombre comienza a sobrepasar infinitamente al hombre... Se convierte en lo que es más terrorífico y perturbador técnico (...) el que desnaturaliza y rehace la naturaleza, el que recrea la creación, el que la saca de la nada y el que quizá, vuelva a llevarla a la nada. El que es capaz del origen y del fin ". (Jean-Luc Nancy / El Intruso)

 ¿A dónde nos dirigimos? ¿Qué umbrales empezamos a tocar cuando aparece un extraño intruso en nuestro cuerpo, es decir, cuando otro corazón que no el nuestro es trasplantado y empieza a crecer, crece en todos los sentidos y hacia todos lados?

El imaginario de la razón obligará su misión a desenterrar otros rumbos, perdido en la memoria ajena no sabrá cómo responder a sus amigos ni a sus enemigos. La pregunta entonces sería la de si:

 ¿Le haces caso a tu corazón? ¿Cómo hacerle señas al que te han injertado?

La pregunta es desde ya...una imaginaria respuesta antes de formularla. Porque no existe la posibilidad de respuesta… ni de pregunta. El horizonte humano en el arcoíris de nuestros deseos ha borrado en su lejanía a la nada y por eso, la ilusión de representar simbólicamente un ser humano pensante con el corazón que no sea el suyo, pierde toda capacidad de invocación.

Injerto tras injerto…somos lo que nunca fuimos.

“Mi corazón – dice J. Luc Nancy después que lo injertaron de corazón– puede ser el corazón de una mujer negra… una posibilidad de red en que la vida/muerte se comparte, la vida se conecta con la muerte, lo incomunicable se comunica.” Es realmente apasionante y al mismo tiempo desgarrador, inquietante, admirable y hoy ya no sabemos cuántos epítetos más  endilgarle al texto-experiencia de vida de este maestro.

Pues de inicio no sabemos en qué momento se ha puesto en el pecho del ser humano un injerto de corazón. Nos referimos aquí al ‘momento histórico’ y psicológico, fisiológico y todas las artimañas científicas para mantenerlo vivo durante la extracción y el tiempo que está fuera de los dos cuerpos, es decir: ese puente del vacío, de la nada, entre la vida y la muerte y entre la muerte-vida. El trasplante de quien muere y del que espera vivir.

Foto: Giorgio Sommer

Tal vez no sea importante para quien no ha vivido o pensado a su corazón en una situación de emergencia, pero sí para el estudioso o el filósofo que lo acompaña en su razonamiento y en su viaje onírico. Es el imaginario supra-real donde todos los tiempos se anulan al mismo tiempo, cuando se manifiestan en la alegría y tristeza de saberse intervenido por un intruso que al mismo tiempo eres tú mismo, tu propio extranjero.

Lo que significa que la anulación en sí misma y por sí misma no existe más. La filosofía de la identidad ha rendido pleitesía al paradigma perdido entre la fisiología, la antropología y el imaginario de toda literatura. En estos tiempos ¿tendremos que hablar de la Prótesis del Alma? De la ¿Prótesis del Espíritu? Hegel ha muerto…Y en su tumba se encima el “Me cago en el espíritu”  de Antonin Artaud.

(Abro sólo un mínimo apunte; ¿qué sucede cuando la atracción de los sexos encuentran el deseo amoroso en la vida cotidiana y cuándo… se traduce en novela, poesía y lo que quieran las demás artes; ¿cómo referirse a la mujer que conociste antes de que se injertara más nalgas, más tetas?)

 Esto requiere de un largo ensayo en esta segunda década del siglo XXI. Y un ensayo con todos los adelantos de la tecnología de injerteralogía posmoderna (por llamarla de alguna forma –el maestro Jorge Juanes se refiere a esto como lo post humano)… pues hace menos de veinte años era imposible hablar así:

Te conocí cuando tenías menos centímetros de volumen en las tetas. ¿Eras otra? ¿Quién eres ahora que tus nalgas han crecido desmesuradamente?¿Te conocí cuando (ambos sexos) tenías otro corazón y …ahora?

Voy a dejarlo por aquí, pero… pero… insisto en la necesidad de abordar tanto a nivel histórico como en la sociología del deseo, la protuberancia que no “existía antes” y hoy persiste y se manifiesta ad deseum y ad nausean… dejo el paréntesis abierto para trabajar el tema. Parece que no, pero sí tiene que ver con el asunto de los Injertos de Corazón, o mejor dicho, con una operación a corazón abierto y después te lo ‘cierran’ con un trasplante.

Regreso por el momento al sentido donde la dirección encuentra al Intruso que no es él y al mismo tiempo es el ‘otro’ que se confunde con su Yo extraviado; en la vía que se desvía… por la pregunta profunda (en la dirección de Blanchot). Habría que regresar y romper violentamente cualquier semejanza contraria a la similitud… todas la similitudes que apunten hacia una realidad fractal está amenazada al fracaso.

La ida y vuelta de un corazón que no es el tuyo ha decretado la muerte de tu ‘propio corazón’. Ése órgano suave y acorazado por todas las culturas flojas y suaves, las guerreras y las que han sido derrotadas como entes de una ilusión imaginaria, hoy prófugas del misterio y la fugacidad que devora a dentelladas digitales todo… todo. Lo que existe y lo que no existe.

Buscar identidades es el misterio constante de querer entendernos a nosotros mismos y no al ‘otro’ que habita mi memoria y mi tiempo y al que no alcanzo a comprender por las leyes de la física cuántica. En los espacios ‘sociales’ de hoy, el todo se reduce a otra realidad; ‘realidad idiotizante´ en los Face e Internet.

Ya no busco la nada, pues enterita ha desaparecido por solicitar una historia incomprendida en la literatura de las mejores escritoras y escritores del siglo XX. Y hoy, me pregunto, hoy ¿a quién le tengo que preguntar por donde transita mi pregunta desde la nada? Inútil… dirían los sartreanos trasnochados de mediados del siglo XX. ¿Es lícito ésta forma de escribir? ¿Ésta de mencionar continuamente el paso de los siglos?

Bueno, lo hicieron desde la Ilustración y las luces y en los tiempos perdidos también lo hacemos nosotros, igual como yo lo hago hoy en el norte de mi país.

Extraviarse en el texto se vale cuando ya nada se puede añadir a los que antes de nosotros han escrito sobre nosotros. Quien se ha perdido en el futuro es, necesariamente, el Intruso del uno en el otro y el que antes no existía donde ahora es extranjero al habitar tu corazón y… te ha salvado la vida.

Y el intruso habla cuando menos te lo esperas, tiene razón pero no espera a la imaginación para decir lo que siente, entonces… de nuevo el ‘suspense’ y el misterio de la vida se refracta en lo inexistente donde existe lo primero y el ultimo no existe en ninguno de los dos; la nada resuelve el todo por el silencio sin fronteras….

 

Y el Intruso que no es otro que “yo mismo” y el “hombre mismo”; en la presencia de su ‘nuevo’ corazón declara: “Estoy, junto con mis semejantes... en los comienzos de una mutación... el hombre comienza a sobrepasar infinitamente al hombre...Se convierte en lo que es; el más terrorífico y perturbador técnico... el que desnaturaliza y rehace la naturaleza, el que recrea la creación, el que la saca de la nada y el que, quizá vuelve a llevarla a la nada. El que es capaz del origen y del fin.” Jaques Derrida en su texto Le Toucher opina que el filósofo Jean -Luc  Nancy es de ‘una lúcida sobriedad y exactitud, testimonio único en la historia de la filosofía y de la humanidad.’

Mi escrito es una mera ventana que quiere acercarse a la complejidad y al tiempo sincero y simple de éste enorme filósofo. El misterio continúa, es enigma y esencia de nuestra existencia y por eso permanece hasta hoy.

Un toque final: cuando cruces la calle de tu memoria, cuando te devuelva el sueño la última vocal imaginaria que aprendiste el primer día, cuando en la escuela del barrio donde creciste no te acuerdes, entonces abre el sueño, abre la ventana de tus días, abre el cielo de tus fronteras y vuela sin rumbo, siembra la sombra de tu vuelo en todas las estaciones de los años... entra a la vida; sin paradigma, sin sombra, sin espejo y tu ajenidad es la sospecha de nuestro futuro.

Bibliografía:

Le Toucher / Jean-Luc Nancy
Jacques Derrida.
Edit. Galilée. Paris 2000
Francia.

El Intruso
Jean-Luc Nancy
Edit. Amorroutou/editores
Avellaneda, Buenos Aires 2007
Argentina.

El Diálogo Inconcluso
Maurice Blanchot
Edit. Monte Ávila Editores
Caracas, 1970
Venezuela.

 

 

Ciclo Literario.