Sándor Márai y la Guerra de Canudos


Era necesario dar un gran ejemplo y una lección. Los rudos impenitentes, los
criminales retardatarios, que tenían la gravísima culpa de un apego estúpido a las más
antiguas tradiciones requerían un correctivo enérgico. Era necesario que
salieran finalmente de la barbarie con que escandalizaban a nuestro tiempo
y entraban a la civilización a golpes.
Euclides da Cunha

Cada día hago apuntes para la historia de Canudos.  El leitmotiv de la pieza
-si logro escribirla- será una declaración cortés y en voz baja de uno de los acusados ante
el tribunal de guerra: “Me cago en la igualdad”.
Sándor Márai
Diarios
27 de enero 1961

 

András Gulyás, diplomático, hispanista y traductor egresado de la Universidad ELTE de Budapest, tiene el proyecto de trabajar alrededor de la llamada Guerra de Canudos,  que tuvo lugar en 1897 al Nordeste de Brasil, cuando fuerzas regulares del ejército aniquilaron una población en rebeldía, acontecimientos que narra la crónica de Euclides da Cunha  Los sertones, publicada en 1902,que a su vez dio pie a dos novelas: Veredicto en Canudos (Ítélet Canudosban) de Sándor Márai, en 1970 y La Guerra del fin del mundo, de Mario Vargas Llosa, en 1981. “En húngaro no tenemos el libro del brasileño y en español falta el libro de Márai. Vamos a trabajar en eso”, dijo el doctor Gulyás.

Wesselényi utca


El libro Veredicto en Canudos, de Márai, se tradujo en 2002 al portugués en Sao Paulo y causó gran interés en la crítica, pues se trata de un suceso que conmovió profundamente la conciencia nacional de Brasil, cuyo protagonista fue Antonio Vicente Mendes Maciel, al que se le conoció como el Conselheiro (Consejero) que después de peregrinar y predicar, construir iglesias y cuidar cementerios, se estableció en Canudos y fundó la ciudad de Belo Monte, a donde acudieron millares de personas pobres de todo el territorio. El Conselheiro se manifestaba contra la instauración de la República y el anti-cristo.
Sándor Márai leyó la versión en inglés del libro de Da Cunha que publicó desde 1944 la Universidad de Chicago. La primera mención de este asunto en su Diario es de mayo de 1958: “Lectura: Euclides da Cunha…historia de una rebelión en el Brasil…Fuerzas regulares de miles de soldados y cañones llevan más de medio año sin lograr  matar a algunos fanáticos salvajes que no se concilian con las bendiciones de la democracia blanca…un libro con moraleja”.
El 18 de junio, Márai escribe: “De noche el libro de  da Cunha. Magnífico, conmovedor. Es una epopeya heroíca desconocida de América”. Y un mes después: “Terminé el libro de da Cunha. Perecieron todos, los rebeldes de Canudos, los seis mil…viejos, niños, murieron de sed, de hambre, se arrojaron a los cañones, pero prefirieron morir antes de obedecer…Hay aquí algo”.
András  Gulyás señala en sus notas sobre el tema: “Ese algo que le fascina a Márai es su dilema de siempre: orden, sistema, anarquía”.
Márai escribe en su Diario el 14 de julio 1968: “Yo personalmente creo que hay que protestar y rebelarse siempre cuando alguien quiera hacer Sistema del orden natural, orgánico de la vida. Pero la rebelión anti-sistema de la noche a la mañana se torna sistema”.
El tema sigue en su cabeza y el 1 de enero de 1961 escribe ya el título definitivo: “Este año quiero escribir la pieza para teatro Veredicto en Canudos”.  A finales de 1966 o inicios de 1967 empieza a escribirla en Nueva York. En 1968, la rebelión estudiantil en París le da un nuevo impulso: “Sé realista, exige lo imposible”, será leitmotiv de la novela que termina en Salerno, Italia, en 1969, y que muchos consideran  uno de sus mejores libros.
András Gulyás adelanta en español una escena del diálogo central de la novela de Márai entre el Mariscal y la Mujer (su libro narra las últimas horas de la toma de Canudos). El vencedor interroga a la prisionera sobre la anarquía que reinaba en el lugar:
– En Canudos no había anarquía. Había orden allí. No era como el orden de afuera, en el mundo…Pero un gran orden…Todos estaban alegres…Como si algo los hiciera felices…
– Tenían hambre. No había agua. Comían barro, los niños también. ¿Qué les alegraba? ¿El Paraíso que el Consejero prometía?  
– No sé si el Paraíso existe. Y si existe, no sé dónde está…Sólo sé que Canudos está cerca. Si uno llegaba allí….De repente ya no había más cuidado.
– ¿A su marido también le contagió?
– ¿Contagió qué?
– Canudos, como una enfermedad.
– Canudos no era eso, no era una enfermedad.
– Explique.
– Era posibilidad.
– En la anarquía hay fuerza y la fuerza siempre es posibilidad…pero la fuerza sin razón sólo en el manicomio es posibilidad. ¿Su marido sabía esto?

– Sabía lo que todos sabían en Canudos. Sabía que a veces lo imposible es la única cosa en la que vale la pena creer.

 

 

Ciclo Literario.