La naturaleza: músculo del corazón

Sarah Busse


Luz de todos los tiempos
Light of all times
Manuel Villavicencio Barras
Cowfeather Press 2013

El poeta oaxaqueño Moisés Villavicencio Barras vive en Wisconsin , EUA, desde hace varios años. Ahí trabaja y han nacido sus hijos. Su escritura es, por ello, confluencia de dos mundos, diversos y hasta opuestos. Traductor de poetas noretamericanos y creador de su propia obra, nos expresa en este diálogo a propósito de la aparición de su libro bilingüe, la densidad de su experiencia vital y literaria.

 

SB: Luz de todos los tiempos es un libro bilingüe, pero vacilo en usar la palabra “traducciones” para describirlo. Tu proyecto parece algo distinto a simplemente traducir un poema del español al inglés ( o viceversa) y se acerca más a cómo un poeta puede explorar las posibilidades de su material en dos lenguajes diferentes de manera simultánea.  ¿Estás de acuerdo? Y, como poeta ¿qué te gustaría decir acerca de este proceso?

Foto: Ernst Schwitters/ 1946

MVB: Gracias, Sarah. Aunque la mayoría de los poemas de Luz de todos los tiempos fueron escritos en español, estoy de acuerdo en  que el hecho de leer y escribir en dos idiomas, español e inglés,  cambió mi manera de escribir, y no sólo eso.  Mi trabajo como poeta, una vez que llegué aquí, a Madison, se volvió también un experimento verbal y un experimento con la manera de ver mi realidad.

Mientras escribía los poemas de Luz de todos los tiempos me detuve siempre a pensar cómo funcionaría cierto verso o todo el poema  en inglés. Así que tengo  muchos poemas que quedaron fuera del libro porque no funcionaban en inglés. No sólo la traducción no funcionaba, también las referencias culturales limitaban al poema. Es decir, que el contexto cultural del poema era bastante cerrado. 

Como traductor de la obra de poetas como Roberta Hill, Simon Ortiz y  Neeli Cherkovski, hay algo que aprendí  de ellos: que sus poemas no se circunscriben a temas locales,  sino abordan temas universales como el amor, la familia, la muerte. Cuando empecé a escribir mis primeros poemas para Luz de todos los tiempos,  tomé la decisión clara de alejarme de la manera en que escribí mi primer libro, Mayo entre Voces. Una de estas decisiones fue escribir de manera directa sobre un tema. Descubrí que muchos de mis recursos verbales anteriores no funcionaban inglés, como hacer metáforas demasiado elaboradas. Decidí construir metáforas claras y poderosas, muchas veces contrastando elementos  y realidades. En mis poemas puedes, por ejemplo, encontrar búfalos y jaguares. Creo definitivamente que leer,  escribir y “vivir” en dos idiomas y realidades es una ventaja que aprovecho para mi trabajo poético.

SB: “Cruzar” es un tema con muchos niveles en esta colección. Compártenos un poco  lo que este concepto significa para ti, considerando tus viajes,  los aspectos físicos  (trasladarse de México a los Estados Unidos, o viajando cada mañana al trabajo), y también otras maneras de viajar ( moverse entre ser un maestro,  ser un escritor y ser un padre, o moverse entre dos culturas) ¿Piensas que esto afecta la manera en que te mueves de una imagen a otra,  de una línea a la otra en tus poemas?

MVB: Estoy de acuerdo contigo, la idea de cruzar  o de pasar física y mentalmente  de un lugar a otro está presente en todo el libro.  Voy a citar un frase que me gusta del poeta Arthur Rimbaud: “Yo soy otro”; yo agregaría: otros. Esta frase ha estado siempre conmigo desde que cobré conciencia  de mi ser como poeta.  Pienso que todos viajamos y cruzamos de un lugar a otro en diferentes niveles e incluso, como tú dices, asumimos diferentes  identidades: la de ser padre, madre, escritor; creo que lo hacemos sin tener conciencia de lo que significa.

Me gustaría primero  hablarte un poco de mis viajes físicos porque pienso que ellos son la base, entre otras cosas, de mi trabajo poético y mi ser como poeta. Yo recuerdo que desde que era niño me gustaba viajar con mi madre.  Mi hermano y yo viajábamos cada semana en tren desde mi ciudad natal, Oaxaca, al pueblo de mi madre, Cuicatlán. El viaje duraba cinco horas. Este viaje, para mí, fue siempre algo fascinante e inédito. En cada pueblo en que el tren se detenía,  la gente vendía algo de comer, cosas hechas a mano;  en el primer pueblo  donde el tren paraba, la gente ofrecía queso; en el siguiente pueblo vendían sombreros hechos de palma, y en el siguiente pueblo ofrecían pan. Cada olor, sonido, sabor e imagen también me transportaba. Desde niño nació  mi fascinación por observar a las personas detenidamente, como  a la tía Estela.  Mi tía nunca llevó zapatos y así lo menciono en un poema. Me fascinaba escuchar la voz, observar la cara y los pies de la tía Estela. Siempre me hice preguntas sobre ella porque era una mujer fuerte que vivía sola.  Desde niño he sido un viajero, no sólo en el mundo real sino también en la imaginación. 

Algunos de los sitios que me gustaba visitar en mi imaginación eran el mundo de las historias que mi madre me contaba. Por ejemplo, ella fue la primera que me dijo que el nombre del pueblo de donde era ella, Cuicatlán, también significa tierra del canto. Mi madre me contó que nuestro ancestros cantaban en los palacios de los emperadores aztecas; yo mencionó esto en Luz de todos  de los tiempos.   El poema “Ancestros” es un viaje real e imaginario a través de los recuerdos de mi madre. Todavía recuerdo cuando cobré conciencia de lo que pasaba a mi alrededor y cuando me di cuenta que podía usar mi imaginación para construir imágenes con palabras.   Estoy de acuerdo que mis viajes físicos o imaginarios, o como quieras llamarles, afectan la manera como escribo. Como mencioné antes, en mis trabajos puedes encontrar una vasta combinación de elementos y realidades.  Creo que mis poemas son multidimensionales.

Foto: Paul Strand / 1933

SB: El mundo de la naturaleza se encuentra de manera clara en tu trabajo. Algunas veces como escenario, algunas veces como una  imagen o tema, la naturaleza está muy presente en tu libro. Hay un sentido real del mundo de la naturaleza como algo siempre  con nosotros, y también está el sentido de que hemos perdido algo; de que hemos perdido la exuberancia  de lo inhabitado. Quizás ahora esté relegado a un reino imaginario o simbólico. Podrías hablarnos más del papel que la naturaleza juega en tu trabajo.  ¿Te consideras un eco-poeta?

MVB: Creo que la naturaleza es uno de los músculos del corazón de Luz de todos los tiempos. Como mencioné, en los viajes que hice con mi madre desde niño la naturaleza siempre estuvo presente; algunas  veces mi madre y yo caminamos por las montañas de pueblo en pueblo.  El pueblo de mi madre es un pueblo poderoso, lleno de la energía de  de la gente, y si tú estuvieras ahí, por donde quiera que miraras encontrarías la fuerza de la naturaleza. En el pueblo de mi madre la gente siembra frutas: mangos, papaya, ciruelas y otras poco conocidas, es un pueblo de clima subtropical rodeado por dos ríos y muchos arroyos.  Hablando de las personas que viven ahí, muchos de sus pobladores son indígenas de la sierra mazateca, mestizos o descendientes de afro-mexicanos. Lo que quiero decir es que pasé los primeros años de mi vida rodeado por la naturaleza, y desde niño empecé a escucharla.  Con mi imaginación jugaba a descifrar sus voces; creo que de ella aprendí también el sentido poético del mundo. Creo que también empecé a pensar en lo que estaba perdiendo cuando mi hermano y yo dejamos de viajar  al pueblo de mi madre  y comenzamos a vivir en la ciudad. Entonces, de alguna manera, esa primera pérdida que sufrí, al dejar de estar cerca de la naturaleza, fue una  pérdida real y al mismo tiempo simbólica.
De niño también aprendí  que la naturaleza tiene su propia voz. Aprendí sobre esto con una  tormenta poderosa que se estaba llevando la casa de la tía Estela. Recuerdo que la corriente  de agua bajaba desde la montaña y mi primo Francisco se hincó para rezar. En ese entonces estábamos en manos no de Dios, sino de la tormenta.

SB: De diferentes maneras tu trabajo toma riesgos. El acto de escribir en dos lenguas, por ejemplo. ¿Puedes hablar un poco sobre el riesgo en tu trabajo? ¿Qué motiva el que tomes riesgos en tus poemas?

MVB: En Luz de todos los tiempos hay poemas donde el tema es el odio, la sangre. Quería explorar estos temas  a propósito y creo que salí bien librado de ello.  Mi objetivo era abordar también temas de alguna manera ecológicos, como el poema Oso Polar. Como alguien que trabaja con la palabra abordo temas que usualmente no son considerados material de poesía.

SB: Tú también escribes libros para niños. Habla un poco de cómo tus libros para niños y tu poesía son similares,  ¿Tu escritura viene del mismo lugar?

MVB: La mayoría de los temas de mis cuentos y mis poemas  para niños vienen de ideas que mis hijos me han dado, y creo que la infancia es una de las etapas más llenas de poesía en nuestra vida. Se ha hablado con frecuencia de la manera los niños perciben el mundo. Tú sabes, la fascinación que los niños tienen por las cosas como un sonido, una textura y los seres de la  tierra. Pienso que los niños y los poetas ven  el mundo de manera similar. Exploran de manera directa para aprender del mundo. No sólo exploran, también dan vida a las cosas, como los poetas pueden dar voz a un árbol, una piedra, una hormiga, también  los niños  dan vida y voz a los seres de la tierra. Por ejemplo, mi segundo cuento para niños recientemente publicado, trata sobre un niño que pierde su ombligo y es el ombligo es el que busca al  niño hasta que lo encuentra.

SB: ¿De qué  manera el hecho de venir a vivir a Madison, Wisconsin ha influenciado tu trabajo? Qué tipo de desafios enecuentras como un autor emigrante?

MVB: Como te dije, mi llegada a Madison afectó de  manera positiva mi trabajo; todavía recuerdo mi primer encuentro con la nieve, fue algo impactante. Recuerdo que nevaba muy fuerte esa noche. Era de madrugada, estaba yo tan emocionado que salí a caminar. Uno de los versos de Rimbaud se hizo real en ese momento: “Los desiertos de nieve”.
No sólo el espectáculo de la naturaleza enriqueció mi trabajo poético, también  el nacimiento de mis dos hijos, Marcel y Adrián. Por más de dos años lo único que hice fui cuidar a mi hijo el mayor, así que tuve tiempo para recordar mi infancia en su infancia y pasar mucho tiempo con él; algunos de los poemas de mi primer libro hacen referencia a lugares específicos de Madison, como la calle donde vivimos por algunos años. Mis poemas a veces son un diálogo con mis hijos o con la gente que veo en las calles de Madison.

SB: ¿ Qué es lo que sigue para ti, como poeta y escritor?

MVB: Como poeta, estoy trabajando en mi siguiente libro, buscando temas frescos, todavía no tengo un título. También estoy terminando un libro de poesía para niños con mis propias ilustraciones. El libro se llama Sausagetarian; la idea vino de mi hijo menor, cuando se declaró Sausagetarian: dijo que no quería comer carne de pollo, pavo, pescado u otro tipo de carne, sólo salchichas.

Foto: Ragnar Axelsson/ 1995

Los pies de la tía Estela
                                   Para Caitlin Yunis

            Los pies de la tía Estela
no supieron de zapatos,
eran la carne del camino.
Si pienso en la inmortalidad,
pienso en sus huellas
por el lodo bueno de San Pedro.
Supongo que tu féretro
fue el único sitio
donde llevaste zapatos.
Supongo que no te entraron
tan rápido como a los que andan
por la vida con tantos.
Tía cuando me encontraba
contigo en el tren
vendiendo pan descalza
te mirabas con el entusiasmo
de los gansos,
con la fuerza del río de Tomellín
en tus piernas de anciana.
Otra vez me gustaría
contigo bajar y subir las veredas
y de vez en cuando
descansar los pies en una ciénega
con hojarasca de mangos
entre los dedos,
con los cantos rodados
puestos ahí por las manos
de un dios solitario.

Moisés Villavicencio Barras es originario de Oaxaca, México. Es maestro de segundo año de primaria y vive en Madison, Wisconsin desde el año 2001. Su primer libro de poesía, Mayo entre Voces, fue publicado en el año 2001. Textos suyos forman parte de diversas antologías en México. Sus poemas han sido publicados en Estados Unidos (Verse Wisconsin, Beatitude Golden Anniversary) y Cánada (Comtemporary Verse 2). En el año 2012 el Instituto de Eduación Publica de Oaxaca publicó su libro Tito, el ombligo perdido. Visite http://migrations2012.blogspot.com/.

Sarah Busse es co-editora de la revista de poesía Verse Wisconsin. Ha recibido varios premios: el Wisconsin Fellowship of Poets' Chapbook Prize, el Council for Wisconsin Writers' Lorine Niedecker Prize y el Pushcart Prize. Junto con Wendy Vardeman, es poeta laureada de Madison, Wisconsin. (2012-2016).

 

 

 

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