El Templo de Ciuacoatl *

Lorenzo León Diez


Esta lámina, la número 29 del códice Borgia, tiene lugar en el Tlillan Calmecatl, el palacio del llanto y el luto, o colegio de lo negro, templo dedicado a la diosa Ciuacoalt.

Se inicia una impresionante y compleja secuencia de diversos rituales. El punto de partida es la muerte (ocaso o invisibilidad) de Venus, momento de suspenso y de susto, ya que amenaza el fin del mundo con la llegada de los espectros devoradores (tzitzimitl). De noche entramos al Templo de la Oscuridad y de la Muerte, una especie de Tlillan, el templo negro dedicado a Ciuacoatl e identificado en el plan cósmico como el cuerpo de la diosa misma. Allí comienza un conjuro para salvar la vida. El sacerdote principal hace ayunos y autosacrificio, perforándose el miembro viril y jalando una soga por la parte perforada. La soga se coloca encima del brasero, que está lleno de vapores alucinantes. Todos los sacerdotes presentes entran en trance. Este capítulo registra a la vez los actos rituales y la conceptualización cosmológica. El rito resulta ser modelado sobre los grandes procesos de la naturaleza, y por eso se presenta como un verdadero drama en el nivel de la experiencia religiosa, una teología vivida. Vemos aquí la participación de muchas fuerzas y de muchos representantes suyos en una especie de “feria mágica”.

En el palacio del llanto y el luto.
Códice Borgia.

En el Templo de la Mujer Noche, en el Templo de Ciuacoatl
-la Mujer Serpiente, la Mujer Muerte-,
En el templo del ayuno y del piciete, **
Se reúnen los sacerdotes espiritados***
Se levantan en trance los nauales en obediencia y respeto,
Volando como espíritus de viento frío y oscuro,
Místicamente, invisibles e intocables,
En las cuatro direcciones y el centro,
Como serpientes-remolinos, de los cinco colores:
El negro doble, el azul, el amarillo, el rojo y el blanco.

En medio del aposento, en su corazón,
Sobre el fundamento sagrado que es Ciuacoatl,
Se ha marcado una rueda negra de conjuros,
Negra como una pelota de hule, como un espejo de obsidiana,
Como un hoyo profundo en la tierra,
Y allí se coloca el gran brasero azul,
el brasero divino como un espectro,
lleno de fuerza espantosa, monstruosa,
de la oscuridad y de la muerte que baja al fin del mundo,
de la fuerza mortífera de Tzontemoc tzitzimitl.
Lo rodea el coralillo peligrosa de la diosa Madre,

Allí está hirviendo y derrámandose la poción mágica,
La unción alucinante, comida de los dioses,
La misteriosa de los vientos fríos y oscuros.
Allí el sacerdote espiritado del dios Venus Muerto
Hace pasar por debajo de su matlatl el cordón de la penitencia,
El cordón tejido por la araña roja, la araña amarilla
-manifestaciones fascinantes de la diosa Madre, la Gran Tejedora-,
El cordón cuyos extremos se sumen en la oscuridad
Y en el trance del espiritado brasero, su principio y fin.
Así nacen, así salen los grandes poderes misteriosos,
Los vientos fríos y oscuros, con dominio en todas partes:
Los dos negros, que hacia los dos lados miran y ordenan,
-predicando la piedra filosa del castigo,
Y predicando las hojas de palma para la penitencia-,
Y los cuatro espiritados que van a los cuatro rumbos:
Rojo, amarillo, blanco y azul,
Y otro espiritado negro, que es el del centro.

Así nace, así sale del templo en Doble Espiritado,
El sacerdote en trance, identificado con la deidad,
Como un par de remolinos oscuros entrelazados,
Una gran fuerza espiritual que procede del autosacrificio,
Como Quetzalcóatl, parido por la diosa Ciuacoatl,
Nuestra Madre, que está en el cielo y en la Tierra.

* Anders, Ferdinand; Jansen, Maarten; Reyes, Luis. 1993. Los Templos del Cielo y la Oscuridad. FCE- ADV (Suiza).
**Se refiere a la pez, sustancia negra que se untaban los sacerdotes al cuerpo, especialmente la que se produce en la combustión de maderas (ocote)

*** Espiritado. Dicho de una persona: Que por lo flaca y extenuada, parece no tener sino espíritu. Espiritar  (De espíritu, entendiéndose por el demonio). Diccionario de la Lengua Española. 2001

 

 

 

Ciclo Literario.