La pregunta real
sobre Emily Dickinson

Adrienne Rich*


 

Sobre mentiras, secretos y silencios
Prosa escogida 1966- 1979
Adrienne Rich
Traducción y presentación de Margarita Dalton Palomo
horas y HORAS la editorial
Colección La cosecha de nuestras madres
Madrid
2010

Hasta hoy no se ha hecho una crítica adecuada de la poesía de Emily Dickinson, poeta que vivió  entre 1830 y 1886 en Main Street 280 en Amherst, Massachusetts donde, en una habitación en el segundo piso, cerró la puerta con una llave imaginaria diciéndole a su sobrina Matty: “Aquí está la libertad”.
En este cuarto de techos altos y cortinas blancas, una mujer pelirroja con ojos color de avellana y voz de contralto escribió poemas sobre volcanes, desiertos, la eternidad, el suicidio, pasiones físicas, bestias salvajes, sobre la violación, el poder, la locura, la separación, el demonio, la tumba. Aquí, con una aguja de zurcir, fue cosiendo estos poemas, corregidos arduamente y a veces en varias versiones, en cuadernos, asegurados con hilo de remendar, para ser encontrados y leídos después de su muerte. Sólo siete poemas fueron publicados durante su vida, todos ellos editados por otras manos: más de mil quedaron guardados en un baúl de su habitación.

Ninguna Droga para la Conciencia – puede ser
Alternativa de la muerte
Único Fármaco de la Naturaleza
Para la Enfermedad de Ser

Fotografía
Omar Fabían/2013

Dickinson es la poeta americana cuyo trabajo consistió en explorar estados extremos de la psique, una mente sumergida durante toda su vida en reflexionar sobre los problemas esenciales del lenguaje, la identidad, la separación, las relaciones, la integridad del ser; una mente capaz de describir estados psicológicos con mayor claridad que cualquier otro poeta, excepto Shakespeare. En efecto, más que ningún otro poeta para Emily Dickinson el intenso acontecer interno, personal y psicológico era inseparable del universal.

          La clara Conexión del Alma
Con la inmortalidad
La descubren mejor el Peligro
O el Rápido Desastre

Conocer y reconocer nuestros poderes interiores siempre ha sido un camino minado de riesgos para las mujeres; reconocer ese poder y comprometerse con él, como lo hizo Emily Dickinson, fue una decisión inmensa en una época, el siglo diecinueve, cuando una “de las carreras abiertas a la las mujeres era la niñez permanente”.
Dado que el arte de la poesía es un arte de transformación, la pregunta real es cómo en la totalidad de su mundo, la mente y la imaginación de esta mujer han utilizado el elemento masculino o aquellos elementos personificados como masculinos, incluyendo a los hombres que conoció.

Él manosea tu alma
Como las teclas un pianista.
Antes de soltar toda la música
Te aturde poco a poco
Prepara tu naturaleza quebradiza
Para el Etéreo Golpe

          Con martilleos más leves – más duraderos –
Luego más cerca – después tan lentos
Que da tiempo a tu aliento para recuperarse
A tu cerebro – para hervir en frío
Dispone – un único – imperial – Relámpago
Con que arrancar la piel a tu alma desnuda

*Extracto tomado del ensayo “El Vesubio en casa:

El poder de Emily Dickinson” (1975).

 

 

Ciclo Literario.