Génesis

Antonio Ramos Rosa
Nota y traducción de Clara Janés


En una penumbra hecha de retazos blancos, grises y marrones, poblada de libros y de papeles escritos o dibujados, vi por primera vez a Antonio Ramos Rosa, uno de los grandes poetas portugueses contemporáneos. Aquella luz anárquicamente distribuida por el espacio se transformó en manantial en cuanto el poeta empezó a hablar. El diálogo fue tan inusitado que, desde entonces, es uno de mis más firmes recuerdos, pues yo, que conocía algo de su obra, pero no en toda su dimensión, le comunicaba mis captaciones y él las confirmaba con tal entusiasmo que cada cuarto de hora se levantaba y me daba un libro con naturalidad efusiva. Quedamos firmemente unidos en la poesía y en la visión compartida del cosmos.
Nacido en Faro (Algarve) en 1924, Ramos Rosa realizó estudios secundarios en su ciudad natal donde trabajó en el comercio y como profesor y traductor antes de dedicarse plenamente a la literatura. Afiliado al M.U.D. (Movimento Unitário e Democrata), único partido de oposición esporádicamente legal en la época de Salazar, conoció la cárcel en 1947. Por entonces hacía ya diez años que la vida literaria portuguesa giraba en torno al Neo-Realismo, corriente de raíces marxistas pero orientada cada vez más hacia las preocupaciones estéticas. Partiendo de estas tendencias, Ramos Rosa se manifestó pronto como un innovador no sólo en el campo poético, sino en el del ensayo literario.
En 1951 fundó la revista Arvore, de amplia incidencia por las ideas nuevas que preconizaba, pero que acabó siendo prohibida por la censura en su cuarto número. Impulsó entonces otras revistas, Cassiopeia y Cadernos do Meio-Día, de existencia igualmente efímera. Su primer libro, O grito claro, apareció en 1958 y desde entonces no ha dejado de publicar tanto poesía como ensayo.
Traductor de Eluard y con evidentes nexos con el surrealismo francés, Ramos Rosa lo rebasa con un estilo muy personal, que se concreta en libros fundamentales para la poesía portuguesa contemporánea como Viagem Através de uma Nebulosa (1960), A construcçâo do Corpo (1969), Nâo Posso Adiar o Coraçâo (1964), O Incêndio dos Aspectos (1980), Volante verde (1986), No calcanhar do vento (1987), O Livro da Ignorancia (1988), Acordes (1989), Facilidade do Ar (1990), Clamores (1992), Figuras Solares (1996), Delta (1996), O Aprendiz secreto (2001) y Génese (2005). Entre otros, le fueron concedidos el Premio del PEN club (1980), Premio Pessoa (1988), el Grande Premio de Poesía da Associaçâo Portuguesa de Escritores (1989), el Premio de la Bienal de Poesía de Lieja (1991), y el Premio de traducción de la Fondation Hautvilliers (1976). Varias de sus obras han sido traducidas al español como Ciclo del Caballo (Pre-Textos, 1985), La facilidad del aire (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 1998), Acordes (Olifante, 2002) o El aprendiz secreto (Visor, 2003). Traduje yo misma estos tres, el último por deseo expreso del poeta.

 

Génesis

Escribir es buscar corresponder
aunque no se sepa a quién o si ese quién existe.
Nuestra libertad nace de una incertidumbre radical
y su metamorfosis es la invención de un espacio
de correspondencias que apuntan a una esfera inviolable.

Nunca sabemos mas necesitamos diseñar la forma de un camino
que va hasta el extremo del silencio y refluye hacia el espacio
de nuestras vidas sonámbulas e inciertas
y que nos abre el pecho a una respiración
aunque continuemos deambulando por el desierto

El silencio del tiempo nos dice que es
la única realidad
y que ella nos conduce
a la degradación y a la muerte
pero la ingenua energía de deseo nos impele cada día
a buscar la tranquila libertad de un equilibrio nuevo
en el espacio de la palabra dentro del incesante círculo del tiempo.

 

Fotografía
Enriqueta Febles / 2012

 

 

Ciclo Literario.