El poscorrientismo
Autorretrato en un espejo fracturado

Rebeca Palatales


Pero por favor, me van a salir ustedes con que pertenecen a ese pseudomovimiento del cual se sabe poco por decirse mucho de lo que dice absolutamente nada. El poscorrientismo (posc) óiganlo, es nada. Con todo y su manifiesto, su blognovela colectiva, la edición de libros digitales (porque nadie los quiere publicar) y la realización de eventos sin el auspicio del aparato gubernamental u oficialista, el posc a mí, en lo particular, me sigue resultando un chiste, una burla que hay que omitir de los libros de historia para pasar a ocupar un emblemático lugar dentro de las tiras cómicas digitales.
Conocí a "la banda posc", a la que desafortunadamente me uní momentáneamente en búsqueda de intereses oscuros, por no decir sexuales, en un viaje a San Cuilmas de las Teleras, allá por Metemelpo, después los volví a ver en 2010 en Tehuantepec, donde en tremenda borrachera declararon estar hartos del aburrimiento, que se pondrían a escribir y a cantarles la guerra a los gremios oficialistas, que incluso ellos mismos matarían a su movimiento difamándose entre sí, cosa que han hecho. Pero ¿qué ha cambiado?, nada. Ni siquiera les ha ayudado que el posc haya tenido su cuna en el Istmo entre un narrador fuereño que reclamaba la nacionalidad oaxaqueña por parte de su abuela: Saúl Díaz Parra; un vallisto darketoteatroide invitado al Tour de Poetas Jóvenes: Óscar Tanat; un pseudoistmeño nacido en Baja California: Jesús Rito García; un defeño adicto al cine y naturalizado oaxaqueño: Andrés S. Victoria, y un tehuano que por no hablar zapoteco fue excluido de los jugosos premios de poesía en su tierra: Alfonso Carballo. Después la teatrista Renata Lopezcristo se unió a tan desafortunado movimiento, del cual ni el pintor Armando Ruiz Freger pudo escapar, ni el artista audiovisual Alex Sérbulo. Hoy la lista es larga porque el posc se extiende en la entrepierna de la literatura.

Fotografía
Katia García / 2003

He aquí el panorama deplorable de estos pseudoartistas caracterizados por una frustrada hambre de triunfo. A las nuevas generaciones les digo, no hay nada en estos escritores, no hay originalidad y por eso adoptaron la antioriginalidad como bandera, mientras sus libros digitales no se impriman seguirán siendo escritores sin libros, mientras no abracen a algún cacique económico permanecerán en el fango de sus eventos mediocres, mientras no abandonen la idea de que los escritores deben ir solos (razón por la que Oaxaca ha tenido tantos prolíficos escritores, cuéntenlos) seguirán siendo payasos sociales aptos para vocear sus poemas en un bocho, poemas hilados con una nada que corroe a la verdadera literatura. Ejemplo:
Sería estúpido continuar, si no definiéramos los tipos de poscorrientismo que existen:
NINGUNO
Desafortunadamente, no existen tipos de poscorrientismo, pues el poscorrientismo en sí, es un detractor insoportable que niega los tipos, no los soporta. A veces, se dice a sí mismo, oye, ¡¡¡ve nada más que mal tipo!!! Porque le caga, cualquier tipo de tipo.
El poscorrientismo en sí, decide mejor no tener tipos, ni tener ninguna forma de trato con esos tipos, o con ese tipo de tipos, no porque no sean su tipo, o no sean de su propio tipo, sino porque simplemente, esos tipos no son tipos de nada. Es decir, nada de tipos.
¡Caray! Me pregunto si Saúl Díaz Parra, antaño novelista y ahora "poeta posc" no se arrepiente de tan vacías declaraciones en algo que él se atreve a definir como poema. Yo no lo sé de cierto, lo supongo, pero está demostrado que Oaxaca y sus posc no son más que un verdadero circo de escritores que sacan su histrionismo de un actor frustrado como Óscar Tanat, que cree que autodenominarse chafa, como en su fracasado espectáculo En el cabaret del horror, va a esconder sus carencias literarias. Este escritor y sus vacíos juegos de palabras son el retrato de que los oaxaqueños ya no hallan ni qué hacer para transcender en una literatura nacional que sólo acoge a los verdaderos talentos dándoles oportunidades en el sistema editorial oficial y en el sistema de becas que ostentan una transparencia, valga decir, muy transparente. Este escritor crecido en la Central de Abasto (escenario de uno de los festivales posc más sonados) se nutre de un resentimiento hacia los verdaderos impulsores del arte a los que crítica sin más fundamentos que su estómago, sólo porque no le hacen caso. ¿Que cuál es su bandera?, que viene de las clases populares y no de los gremios acomodados de intelectuales con verdadero acceso a la educación. Por favor, este tipo se cree Juan José Arreola. Así lo ha declarado uno de sus compinches más allegados: Andrés S. Victoria, que consciente de su falta de talento se dedicó a organizar encuentros literarios "incluyentes" como la desparecida Comunidad de Palabras.
No es extraño, que figuras como Gadamer Kalamin, desde prestigiadas redacciones como el The New Porn Times, haya declarado verdades inamovibles con la erudición que lo caracteriza:
Escuché hablar del "poscorrientismo" en Vilanova de Arousa, Galiza, durante el verano de 2011. Y rotundamente pienso que no tiene pies ni cabeza, nada parecido al bello manifiesto de Manuel Antonio, poeta gallego de gran trascendencia.
El hombre que me habló del "poscorrientismo" y de los libros digitales (cosa de la que hablaba como si fuera una maravilla del mundo, cuando en muchas partes es tan común como hablar de tartas) fue Jesús Rito García, quien sólo tiene de poeta su calvicie y su pésimo estilo para vestir. Lo escuché por cortesía, ya que a los amigos que lo habían invitado, imagino, les resultaba trascendente que un simple indígena mexicano, que seguramente aprendió a leer y a escribir con apuros, les hablara con tanto entusiasmo de sus proyectos. El problema de la educación en México es muy grave, aún más con los problemas de corrupción y los tíos que llegan a engañarlos tan fácilmente, como hace más de 500 años.
¿Pero qué es el poscorrientismo? es una idea bastante retrograda sobre el fin de las corrientes literarias, cosa que bien puede llamarse posmodernismo. Así de simple, tomar a la tradición de base y experimentar con nuevos elementos: hacer una mixtura. Pero ellos le llaman "poscorrientismo", ya que quieren jugar con la palabra "corriente" que bien puede ser lo soterrado, pero ellos no tienen nada de underground, tal vez, sí de incrédulos y ridículos. "El poscorrientismo es la nada de todos", ¿Que es esa tontería? Si leyeran un poco de teoría literaria se darían cuenta que lo que hacen no es más que vender una fruta podrida en el mercado, esperando a que algún sotaco se las compre. Pero no se dan cuenta que su irrazonable movimiento, lo único que tiene de bueno es su promiscuidad, que bien sabemos, a lo largo de la historia de la literatura contemporánea, es de lo que más se ha hecho mención.
Además, ninguno de los miembros ha sido galardonado con algún premio, beca o cosa que se le parezca y sólo tienen publicaciones electrónicas.
No pretendo, damas y caballeros, continuar con esta disertación vacía, apoyada de intelectuales que han adquirido premios internacionales (como el Ser-Bantes), que ojalá ostente el olvido entre el escombro de la historia. Ya lo diría el maestro Pech (si es que lo dijera y tomando en cuenta que la que escribe se halló, desafortunadamente, en las filas de este movimiento): "hasta que estos tipejos dicen algo coherente de sí mismos" y no frases tan absurdamente vacías como la que declarara algún tesista de la UMAN en Literatura his-pánica: El posc se compone de PARTÍCULAS FONOLÓGICAS, con énfasis en las alveolares y demás puntos de articulación, como formantes de clausulas relativas y con incidencia en las relaciones gramaticales de las formas no finitas del español y sus variantes.
Dejemos hasta aquí este teatro infame resultado de las carencias económicas de un estado como Oaxaca en el que de la educación genera monstruos aptos para las manifestaciones retorcidas de la cultura, oaxaqueños que se creen escritores, ¡Vayan ustedes a creer!

Acerca de la autora: Colaboradora de la sección "Gente" del periódico Noticias de Oaxaca

 

 

Ciclo Literario.