El Islam desde México

Lorenzo León Diez


Bajo la sombra de la historia
Ensayos sobre el islam y el judaísmo
Volumen I
Fernando del Paso
FCE
2011

El reciente y primer tomo de tres, de Fernando del Paso, nos provoca varias ideas y una inquietud. Para expresar esta última hemos localizado en la lectura de las primeras 200 páginas de las más de 900 de las que consta el volumen, las razones del escritor para emprender esta mayúscula tarea: El atentado contra las Torres Gemelas del World Trade center del 11 de septiembre de 2001, se transformó en el detonador que me llevó a escribir estos ensayos sobre el islam y el judaísmo.
He aquí el leiv motiv de alguien a quien se le hace difícil saber cuál de las tres religiones (cristianismo, judaísmo, islamismo) ha sido la más irracional de todas. Y es precisamente a partir de esta dificultad que el autor va a sumergirse (y hundirnos a su vez) en un océano de información al que se agrega lo difícil que es contar la historia.
Durante un tiempo pensé que el subtítulo apropiado para este libro debía ser "Ensayos sobre el crimen y la estulticia". Decidí más tarde cambiarlo por uno que fuera más explícito: Ensayos sobre el judaísmo y el islam. Pero nunca abandoné mi propósito inicial: mostrar, desde mi único y muy personal punto de vista, que las religiones son producto de la estulticia y el crimen, a su vez, producto de las religiones.

Fotografía
Araceli Mancilla

Es evidente, pues, que se trata de un escritor no creyente, situación que lo sitúa en las alturas de una especie de atalaya solitaria desde la cual puedo contemplar, desde un punto de vista no mejor pero sí distinto al de la inmensa mayoría de los seres humanos, que son los creyentes, la historia de mi tiempo y la de aquellos tiempos pasados que la hicieron posible. De hecho, inevitable.
Este libro, nos dice Del Paso, es sólo un conjunto de relatos históricos sobre el judaísmo y el islam, sus relaciones con el cristianismo y su trascendencia en los conflictos de nuestra época, que no tiene porque ser profundo sino en la medida en que el ensamblaje o la conjunción de ideas y textos ajenos —es decir de los cientos de autores consultados— con mis opiniones y juicios personales permitan, aquí y allá, un vislumbre mejor, o nuevo, o distinto, de algunas de las revelaciones —o minirevelaciones— de la historia que se ocultan bajo la superficie de lo aparente. En pocas palabras, el libro que el lector tiene en sus manos está hecho de otros libros. Lo que no ha impedido que en sus páginas aparezcan observaciones y opiniones personales. Lo que no ha obstado, tampoco, para que en ellas se manifieste la pasión.
El escritor célebre, se pregunta muy pertinentemente: Sin haber vivido nunca en los países del Medio Oriente, sin hablar las lenguas que se hablan en esos países, sin una formación académica formal, sin un contacto directo y prolongado con las culturas sobre las que me atreví a escribir y una vocación existencial, ¿qué puede hacer un escritor latinoamericano que vive no sólo al otro lado del mundo, sino casi al otro lado de la historia? ¿Qué alcance, qué trascendencia pueden tener sus conocimientos y sus opiniones sobre el Islam y el judaísmo?
Y se responde: Si no soy un historiador, sí en cambio me considero un amateur de la Historia en el sentido original de esta palabra: amateur es el que ama, el amador. Y ese amor y talento para el manejo de flujos inmensos de información lo hemos visto en obras como su laureada novela sobre Maximiliano y Juárez, Noticias del Imperio, entre otros libros.
En efecto, rara vez los historiadores mexicanos o latinoamericanos se han aventurado a incursionar en los grandes sucesos de la historia de otros países. Sin embargo, piensa del Paso "La historia es algo demasiado serio como para dejarla sólo en manos de los historiadores", dijo alguien cuyo nombre se me escapa.
Por todo lo anterior, No habiendo tenido el que esto escribe una formación académica, no es seguro que este libro cumpla con los requisitos exigidos por Goldhagen. Se refiere Del Paso al escritor y académico de Harvard Daniel Goldhagen, autor de investigaciones sobre el holocausto.
El problema que implica este nuevo libro de Fernando del Paso (y he aquí la inquietud) es que se trata de un libro que nos plantea una duda de cómo leerlo o, mejor, una dificultad: su peso, su densidad editorial lo hace prácticamente inmanejable: no se puede leer como una novela pero tampoco como un libro de consulta. No es una narración que nos permita una estancia larga e interrumpida, pero tampoco una enciclopedia donde buscar el tema preciso. Creo que hay un evidente naufragio en las intenciones del autor, en su ambicioso proyecto se le olvido una leve cuestión: el lector. Y con ello hay una manifiesta confusión en el estilo.

Fotografía
Carmen Gómez

Creo que la declaración del principio: El contenido de este libro no es lo que yo quiero enseñar. Su contenido es lo que yo quería aprender, nos indica que del Paso no logró hacer una transición del océano de información a una síntesis. Este fracaso es grave porque argumenta en contra de los intentos de los mexicanos o latinoamericanos en pensar en culturas distantes en el tiempo y en el espacio a la nuestra.
Me parece que este volumen —y quizá los que siguen— debían de haber sido filtrados o esperado a que su agitada densidad se asentara para lograr comunicar al lector común (pues es claro que los especialistas en cultura oriental no tendrán interés en esta obra, que es una glosa de las obras históricas).
Ver el Islam desde México, desde Latinoamérica. Escuchar el árabe, el persa, desde el español es un planteamiento más que atractivo: necesario. Y no desde las elaboraciones eruditas, ni menos a partir de los sucesos "amarillos" sino con un ánimo que nos permita un puente que a veces parece imposible.
Creo que del Paso ha dado un paso con este enorme reportorio de textos, de reseñas, de comentarios, de resúmenes, de opiniones, de críticas, de elaboraciones, de reflexiones originales y de citas de reflexiones, de referencias históricas, de señalizaciones actuales, etc. pero no ha podido lograr lo más importante, crear un lector porque no alcanzó la voz narrativa, el erase que se era, el hechizo del cuento… y nos impone un tráfago con múltiples avenidas, con millares de vehículos, con ascensos y descensos… nada tersos. Estoy hablando desde una voluntad profesional, tomar un libro, que considero necesario en su temática, para leerlo con dedicación y bucear para sacar claves, aspectos de invitación.
Pienso que el autor debió dedicar a estos temas uno, dos o hasta tres libros de mucho menos páginas y debió (qué fácil es recomendar) imaginar… más que desplegar documentación. Podría ser que el mejor formato de su obra hubiera sido un diccionario o una enciclopedia, ahora estamos ante una especie de reportaje bibliográfico que cuando más es una plataforma para una elaboración más fina, pensando en un lector interesado, pero modesto. (LLD)

 

 

Ciclo Literario.