El todo y el uno: ciencia y metafísica

Lorenzo León


El todo y el uno son nociones que abarcan seguridades e incertidumbres desde que se funda lo humano. Desde la magia y la religión, hasta el pensamiento objetivista helénico que finca la ciencia tal y como la conocemos en la actualidad. A partir de los años veinte del siglo pasado la concepción sobre la materia y la conciencia inician un acercamiento conceptual y experimental que nos permite vincular metafísica y física en la medida en que el desarrollo (espiritual y científico) de nuestra época deja atrás prejuicios y rigideces dogmáticas en pos de un saber que integra las tradiciones míticas o literarias con los argumentos de la nueva física o, como también se le llama, física post-relativista o cuántica.
Un autor, Arthur Koestler, escribió un ilustrador artículo donde sintetiza, cómo las fronteras entre lo objetivo y lo invisible (que es lo simbólico) se hacen indiscernibles.

Fotografía
Jo Whaley 1993

Para demostrarlo se refiere a los progresos de la parapsicología y la física de vanguardia, creada a fines de los años veinte por Einstein, de Broglie, Schrodinger y Heisenberg, quienes desmaterializaron la materia en electrones, protones, neutrones, etc.
y postularon el “Principio de Complementaridad”, que consiste en saber que el electrón es simultáneamente un corpúsulo y una onda, que, paradójicamente, se excluyen recíprocamente pero también se complementan, lo que concordaba con el dualismo cartesiano materia y mente, o entre lo interior y exterior.
La reflexión avanza (descrita aquí toscamente) en la vinculación que existe entre los contenidos de la conciencia que pasan a través de la mente –como la percepción del color hasta los pensamientos- que, imbricadas con el cerebro material, serían como las ondas y campos de las partículas subatómicas. De este modo un autor, James Jeans, dijo que el universo comenzaba a tener más el aspecto de un gran pensamiento que el de una gran maquinaria. Así se derrumba el modelo típico del siglo XIX. del universo como un mecanismo de relojería. Con la teoría cuántica y de la relatividad llega al mundo el concepto de indeterminación y dejan de ser apropiados los conceptos de tiempo, espacio y causalidad. En fin, la materia había perdido toda solidez. Koestler se pregunta: si la materia puede convertir su masa en radiación y transformarse así en energía pura e incorporea ¿resulta absurdo todavía hablar de energía mental descarnada? Y cita este aserto inquietante: la materia es etérea y la mente es la roca sólida…no estamos a más de un paso de concebir que todas las mentes son parte de un sistema único.
Muchos años después, en la década de los ochenta, un mexicano, el neurofisiologo Jacobo Grinberg, demostraría en el laboratorio cómo los cerebros están unidos cuando pidió a dos personas (chamanes) intentar lograr una especie de unión meditativa. Después de veinte minutos, solicitaron a una de las personas que se instalara en un cuarto aparte, mientras la otra persona en un cuarto oscuro era estimulada con una serie de destellos luminosos o sonidos mientras registraban sus ondas cerebrales. Las ondas cerebrales de la persona aislada también eran registradas.  En 1987 Grinberg grabó por primera vez una reacción simultánea al estímulo de parte de la persona aislada, no estimulada, un fenómeno que llamó “potencial transferido”. En los años subsecuentes, introduciendo mejoras en su equipo, documentó potencial transferido en veinticinco por ciento del tiempo. Amit Goswami, profesor de física de la Universidad de Oregon y asesor de Grinberg, dijo que el mexicano había logrado establecer que existen conexiones no locales entre cerebros, entre personas y Kart Pribram, uno de los decanos de la neurología estadounidense, junto con Jonh E. Roy, estaba suficientemente intrigado como para visitar dos veces el laboratorio de Grinberg de la UNAM. Expresó que eran interesantes los experimentos pero no concluyentes. “Si los hallazgos son ciertos, podrían ser muy, muy importantes, pero creo que el trabajo necesita aún mucha confirmación y pruebas en otros laboratorios”. Los experimentos de Grinberg en el laboratorio indujeron a un grupo de científicos a tratar de repetir los resultados. Perry Andrews, director del Proyecto Conexión Humana (Connection Project) en la ciudad de Nueva York dijo que “el trabajo de Grinberg es seguramente uno de los más importantes que se desarrollan en el mundo. Establecer que la humanidad toda está interconectada es probablemente la cosa más importante que la humanidad necesita saber hoy en día”.
Las afirmaciones de los físicos modernos caen en cascada: todo está relacionado. El principio de Mach enuncia que las propiedades de inercia de la materia terrestre son determinadas por la masa total del universo que nos rodea. Y no sólo eso, pues este principio, reformulado por Einstein, infiere que no sólo el universo en cuanto totalidad influye sobre los acontecimientos locales, terrestres, sino que también los acontecimientos locales ejercen su influencia, por pequeña que sea, sobre la totalidad del universo. Heisenberg dirá: no hay partes independientes que funcionen aisladas del universo.
Y ahora vamos al remoto pasado, frases que desde el origen de lo humano vienen avanzando para encontrarse con los resultados de las investigaciones científicas: los hipocráticos sostenían: hay un flujo común, todas las cosas están en empatía, Y Pico Della Mirandola (siglo XV): Hállase en primer lugar la unidad de las cosas por la cual cada cosa es una consigo misma. Hállase en segundo lugar la unidad por la cual una criatura está unida a las otras y todas las partes del mundo constituyen un solo mundo.
Se trata de una constancia. Fernando Solana, director de la revista Huso Crítico, que edita desde Jalisco, se ha dedicado ha publicar textos que enriquecen estas visiones. En su carta que el jefe piel roja Seattle envió en 1855 al presidente de Estados Unidos, Franklin Pierce, insiste ante la amenaza que se les viene encima: Todo está unido.  Ernest Junger, en lo que llama la razón panorámica, sostiene que ésta se distingue de la simple lógica en que preserva siempre en contacto con el todo y jamás se pierde en el detalle. Y otro autor, citado por él mismo (Hamann): Encuentro en todos los lugares la simiente de las cosas que están en mi pensamiento. Y otro (Adam Muller): Cuando el mundo de los sentidos y el mundo del espíritu están radicalmente separados, nos encontramos ante el sumum del pecado: el pecado se convierte en sistema y alcanza su propia perfección. Para comprobarlo baste este dato: el hombre ha exterminado de los mares del mundo al 90 por ciento de los tiburones, más de cien millones de peces que con su ausencia amenazan dejar sin oxígeno el mar, pues son depredadores que sostienen el equilibrio entre la vida animal y el placton, no estando ellos –por la creencia de los orientales que sus aletas son afrodisiacas y su consumo los hacen inmunes a las enfermedades- la vida marina se desequilibra y fenece.

La unidad entre metafísica y ciencia no es una especulación, es una posibilidad de nuestra salvación como especie.

 

 

Ciclo Literario.