Clara Janés*
Arqueóloga de los alfabetos

Nota de Araceli Mancilla


Variables Ocultas
Con dos cartas de Antonio Gamoneda
Clara Janés
Vaso Roto Poesía
2010

En física las teorías de variables ocultas son aquellas que afirman que el comportamiento probabilístico de la mecánica cuántica se corresponde con parámetros desconocidos y que no nos son accesibles.  Motivo de polémica en la ciencia,  esa concepción de la mecánica cuántica, como una descripción provisional e incompleta del mundo físico, ha servido a la poeta española Clara Janés para escribir un libro que, en sus propias palabras “Es lo más irracional que he escrito”.  Y, a la vez, podríamos decir sus lectores, es un libro lleno de sentido, por donde el cosmos transita y el pensamiento se expresa como si emanara en su estado natural, anterior al  lenguaje, a las palabras, al sonido. De modo que, buscando las variables ocultas que dieron origen al nacimiento del lenguaje, la poeta hace una visitación a aquellos parajes donde, surcado por el espacio, todo está por crearse: la tierra, las aguas y los territorios subterráneos de los que van surgiendo seres, materia, percepciones, conceptos, sentimientos. Este libro configura su génesis a partir de la creación de sutiles pero muy concretos elementos poéticos: un caballo de hielo, ángeles de fuego, un volcán, estrellas negras, vaho; y en la medida que avanza va trazando, en perfecta coherencia, sus propios fundamentos; va estableciendo sus particulares relaciones y premisas en un mundo en estado naciente. Los indicios que nos da son los de la imaginación en estado puro, y, sin embargo, tensada por una clara inteligencia:
                   Silencio y línea,  y el aire aportará significado
Variables Ocultas se desarrolla en un deslizamiento de imágenes que parecen fluir de los astros a la tierra y de ahí hacia su centro hasta llegar al nacimiento del lenguaje y su matriz de fuego.  Elabora una cosmogonía que convoca al silencio y a la música, al color y a los elementos, asociándolos con una intuición personalísima que los reconfigura.

     Como una arqueóloga de los alfabetos que buscara para hallarlos en lo más profundo de su mente y espíritu, Clara Janés los ve surgir en los mares y arenas de su instinto poético y nos ofrece su visión, donde lo humano latente está apenas por decirse.

 

+
Hubo un desplazamiento leve de temperaturas
y del caballo de hielo se desprendió una pluma de
vaho. Parecía que suavemente se moviera bajo
la niebla.

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Reverbera el alba….pero huyen el allá y el aquí,
 y las vetas negras siguen su curso…
    No hay amor manso, excepto el de la tierra presta
a acogerte.

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No hay tiempo, la mansedumbre se ha vaciado,
los alfabetos quedan por descifrar, el pensamiento
sin palabras se convierte en una extensión lisa donde
todo se desliza.

+
Antes de que aparecieran los alfabetos y los signos,
la vibración se moduló en vocales cuyo eco
recogieron los astros y trocaron en música. La Vía
Láctea no sabía aún qué orientación seguir.
    Belleza, realidad, amor, enunció el horizonte.
Y el ojo humano lo filtró todo a través del color.

El trazo fue primero como un clavo en el lodo,
se orientaba y se multiplicaba. Alguien aferraba la
llave del saber. El corazón- pensamiento alentaba
en el limbo de los nacidos y ardían los candiles
mientras afloraba la forma de las palabras.

+
Los colores están hechos de música. Disponen en
el arco sutiles microtonos que se enlazan a la luz. Y
el aire reverbera lleno de ecos, poblado de campanas
de cristal en amorosa lluvia.

+

Trasegaban la flor de un lado a otro pero no moría:
las puntas de las estrellas subterráneas estimulaban
su débil raíz. El ojo de la luna, al mirarla, la recubrió
de inmortalidad. El diablo blanco perdió el color.

+

Si es una línea pura el pensamiento que todo lo
rechaza excepto el infinito al que no llega, detenla en
el punto donde imposibilidad es posibilidad. Entra
en él y busca en su interior la palabra prístina que
alberga la luz secreta, que el estallido inicial se aleja
también indefinidamente.
     Y todo sigue en fuga. No hay paso que se detenga
en el punto de llegada.

+
A cada nombre corresponde una sombra. La
Sombra arrojada por la palabra desmiente su claridad.
Sus dos aspectos no caben en la boca  del que
quiere hablar, y se tiende ya en la barca.

+
Pero esa maraña acechante de sonido e idea…
Hay que reposar en el olvido y el signo en la roca,
Que a nadie es dado el enterrado sentido. Hay que
separar el trazo del pensamiento y de la historia.
Brillará entonces su belleza de contenido inaccesible,
custodiando al dios alado que custodia al dios.

+
Recordé que el murmullo era anterior. Recordé
El amor como un deslizarse. Y ya estaba allí un roce
Del aire. Y luego nada, el silencio que abarcaba todos
los microtonos antes de su aparición en el color.

+
El caballo yacía sin atributos, ajeno a la culpa y a la
gracia, distante en espacio y tiempo, en el resplandor
abismático previo a toda intención y todo gesto.

+
No hay réquiem para la muerte de la música. El
silencio se hace opaco e impenetrable

Imagen
Clara Janés / Sánscrito

 

Imagen
Clara Janés / Horus

+
La pluma se alzó en vuelo, mudó la línea del
horizonte. Tras la última metamorfosis se dibujó
en los labios el esbozo del júbilo, el germen de los
colores. Era aquella rosa roja que al caer iniciaba la
danza…

 

*Clara Janés (Barcelona, 1940) ha publicado numerosos libros de poesía, cuento, novela, ensayo y biografía. Entre su obra poética más reciente se encuentran los títulos: Paralajes (2002), Fractales (2005), Río hacia la nada (2010). En Poesía erótica y amorosa (Vaso Roto, 2010) reunió tres de sus libros fundamentales: Kampa, Eros y Creciente fértil. Ha sido galardonada con importantes distinciones en su país (Premio Nacional a la obra de un traductor en 1997; X Premio Nacional de las Letras “Teresa de Ávila” en 2007, entre otros) y en el extranjero (Premio de la Fundación Tutav, de Turquía, en 1992, por su labor de difusión de la poesía turca en España, y en el año 2000 la Medalla del Mérito de Primera categoría de la República Checa por su labor como traductora y difusora de la literatura de dicho país). Su poesía ha sido traducida a más de veinte idiomas. Dirige la colección Poesía del Oriente y del Mediterráneo cuyos títulos más recientes (33 y 34) son la Poesía Completa de Li Qingzhao, y  Espacio Verde. Todo Nada, Todo Mirada de Sohrab Sepehrí. Es también artista visual y en este número de Ciclo Literario podemos apreciar algunas de sus obras.

Variables Ocultas estará a disposición en la librería Proveedora Escolar de Oaxaca.

 

 

Ciclo Literario.