El optimismo del suicidio

Lorenzo León Diez


 

Fotografía
Elliott Erwitt / 1950

 

“El sujeto cognoscitivo, como tal, no siente preferencia por nada, no tiene interés por nada; la existencia o no existencia de las cosas le es indiferente, hasta cuando se trata de sí mismo. Un ser de esta especie, que no se interesa por nada, ¿para qué habría de ser inmortal?”

Richard Roos, Introducción a Schopenhauer,
 El mundo como voluntad y representación.

“Sólo se suicidan los optimistas.
 Los demás, no teniendo ninguna razón para vivir
 ¿por qué la tendrían para morir?”

E.M. Cioran

El empleado del Instituto Estatal del Agua se suicidó dentro de su domicilo. Al reclamar el cuerpo de quien fuera su padre, su hija precisó que a las 22 horas del pasado sábado regresó a su domicilio y al abrir la puerta lo encontró colgando de un mecate en la escalera. La joven empezó a gritar al mismo tiempo que buscó un cuchillo para cortar el lazo, del cual cayó ya sin vida su progenitor.
   Cuando llegaron las autoridades y revisaron el lugar, el inspector encontró un recado póstumo realizado por puño y letra del occiso: “Elvia, fuiste el amor de mi vida, nadie como tú sabes, no culpen a nadie de mi muerte, la base (del Instituto) es para mi hija, el seguro para mi madre. Elvia, fuiste todo para mí. Madre, como sabes, te amo y amaré por siempre, saludos a don Polo, adiós Pepe. Lo hice porque no tengo nada que hacer en esta vida. Tengo diabetes y dolores en el cuerpo. Me voy feliz. Saludos a todos”.

 

* Nota: Diario Noticias de Oaxaca, Abril 2011

 

 

Ciclo Literario.